Lunes, 13 de Octubre 2025
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Descorchar en La Rioja

Adentrándonos en el mundo de estos vinos, en las estanterías encontraremos las variantes

Por: EL INFORMADOR

Un factor de gran importancia para disfrutar de la botella que descorchemos será la temperatura. EL INFORMADOR / R. Tamayo

Un factor de gran importancia para disfrutar de la botella que descorchemos será la temperatura. EL INFORMADOR / R. Tamayo

GUADALAJARA, JALISCO (20/MAR/2016).- Tomar vino no debe ser complicado ni ostentoso”, comentó la sommelier Claudia Ibarra, vocera de los vinos de La Rioja. Para la catadora, una buena puerta de entrada para el universo de los vinos es precisamente La Rioja, ya que al ser denominación de origen calificada sus etiquetas brindan la garantía y calidad, respaldados por siglos de tradición. La Rioja fue la primera denominación de origen que tuvo España, y su constancia en la exigencia y rigor de sus productos los han hecho también recibir el apelativo de calificada.

Adentrándonos en el mundo de estos vinos, en las estanterías encontraremos las variantes que nos hablan del tiempo que pasó en barrica: cosecha, crianza, reserva y gran reserva. De menor a mayor, estas categorías van de lo suave a lo fuerte, de ser vinos jóvenes a ser vinos más complejos, con una variedad de aromas y sabores enriquecidos por el paso del tiempo.

Sin duda, una clave para disfrutar más del vino es saber combinarlo con la comida. A este arte de crear un menú adecuado entre platillos y vinos se le llama maridaje, y Claudia Ibarra nos recuerda que hay dos tipos: de complementación y de contraste. El primero alude a a la armonía intrínseca entre las características de los ingredientes de la comida con los sabores del vino, mientras que el segundo, menos conservador, va por los sabores más intensos al paladar, expuestos por sus contrastes.

La denominación de origen (D.O.) calificada es muy estricta, no sólo en revisar las características del suelo, sino en todos sus procesos de la elaboración, que son muy específicos. La D.O. regula las bodegas, para que la fermentación y el envejecimiento se realice en el lugar de origen. También se regulan las uvas cultivadas por hectárea, los litros extraídos según la cantidad de uvas y que no se salgan de las variedades autorizadas.

Las uvas de La Rioja que se convierten en vino son en su mayoría tempranillo, también con presencia de graciano, garnacha y mazuelo para los tintos; para el blanco se utiliza viura, malvasía y turruntés, principalmente.

No hay por qué asustarnos: la calidad no está peleada con el precio: los vinos D.O. de La Rioja presentan un amplio rango de precios, desde los más asequibles en 120 pesos por botella, hasta botellas de mayor lujo que rebasan los varios miles de pesos.

Claudia Ibarra nos recuerda que un vino ofrece una gran gama de aromas y sabores, divididos en tres principales grupos: primarios, secundarios y terciarios. Los primeros son los que aporta la uva directamente; los segundos los recibe por la fermentación, y por último la barrica agrega los terciarios. En los vinos catalogados como reserva y gran reserva encontraremos mayor presencia de estos últimos, aunque aquello de que “entre más viejo es mejor” es otro de los mitos que rodean el vino. Esto porque un vino joven como lo son los crianza y cosecha pueden dar grandes satisfacciones al paladar. Eso sí, un reserva o gran reserva serán por lo regular más caros, esto porque pasan mayor tiempo en barrica y hay un porcentaje de líquido que se pierde en el proceso.

La temperatura

Un factor de gran importancia para disfrutar de la botella que descorchemos será la temperatura. Un vino servido caliente no funciona: en él sólo se percibiría el alcohol y no la gama de aromas y sabores que tiene para ofrecer, comentó la sommelier. Se suele decir que “a temperatura ambiente” es una recomendación para algunos vinos, pero nada más lejos de la realidad, sobre todo en climas tan variables como los que tenemos en México.

Claudia Ibarra nos dio las recomendaciones para servir diferentes tipos de vino según su estilo: para los blancos un ideal puede ser entre 6 y 8 grados, al igual que los dulces y semidulces. Los rosados pueden rondar entre ocho y 12 grados. Un vino de La Rioja en su variedad de cosecha se sirve entre 10 y 14 grados, mientras que para un crianza se recomienda entre 16 y 18. Para los reserva y gran reserva se recomienda de 18 a 21 grados.

Pero, ¿cómo enfriarlos? Ya que no todos tenemos una cava con la temperatura regulada, unos minutos en el congelador servirán para que descienda la temperatura del preciado líquido. Un tip de Claudia es colocar una servilleta gruesa remojada en agua antes de introducirlo al congelador, así se enfría más rápido (en diez minutos estará listo).

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