GUADALAJARA, JALISCO (07/MAY/2017).- Holanda es un país de una belleza singular. Las estampas más tradicionales que han causado eco a nivel mundial son sus escenarios naturales, la vena artística que presumen sus habitantes, sus extensos campos sembrados de tulipanes, los eternos molinos de viento y los zapatos de madera. Se lee atractivo, ¿no? Y si existe una ciudad que aglutina todo lo anterior y tiene varias sorpresas por ofrecer, esa es Delft.Enclavada entre Rotterdam y La Haya, Delft tiene fama entre los holandeses por su industria cerámica (una de las mejores de Europa) y su universidad, que los ha puesto a la vanguardia en los avances científicos. Aunque para los turistas, nada se compara dar un paseo por el corazón de la urbe, que presume sus maravillosos canales.Y no, no todos los canales de Europa están en Venecia o en Ámsterdam. Delft presume un intricado sistema que comenzó a surcar la ciudad desde hace 750 años. Aunque hoy son un atractivo turístico, en realidad fueron concebidos como un sistema tanto para defender la ciudad como para surtirla de suministros.No hay mejor manera de conocer la ciudad que a través de sus canales. Lo más recomendable es que subas a un taxi acuático que te lleve a los principales puntos turísticos (para facilitar las cosas, puedes contratarlo por hora).Los coleccionistas de recuerdos se sentirán felices de saber que Delft cuenta con un mercado de antigüedades a un muy buen precio. Abre desde abril y hasta octubre y se extiende por el Voldersgracht y los canales de las calles Hippolytusbuurt y Wijnhaven. Allí podrás encontrar candelabros, cerámica antigua, libros y uno que otro tesoro. ¡El mejor día para asistir es el sábado!No hay ciudad holandesa donde no se le rinda culto a la vegetación, y en el caso de Delft eso queda reflejado en su Jardín Botánico. Está en la Plaza Poortlandplein (a seis minutos del Centro de la ciudad), y cuenta con una colección de más de siete mil especies diferentes de plantas. Fue abierto a principios del Siglo XX, y desde entonces es uno de los puntos de mayor atractivo para los habitantes de la urbe, y claro, un infaltable en la lista de lugares que todo turista debe descubrir.No podemos terminar el viaje sin ir a comer. El Stads-Koffyhuis Kleyweg (está en la calle Oude Delft no. 133) presume tener los mejores sándwiches de Holanda (apuestan por una fusión de sabores exquisita), además de una grandiosa barra de bebidas, que va del café a la cerveza. ¿Hay mejor forma de terminar una aventura?Francisco González