Suplementos | Por Pedro Fernández Somellera De viajes y aventuras El viejo puente colgante del Bolsón Por: EL INFORMADOR 22 de noviembre de 2009 - 02:09 hs PLANICIE MAPIMÍ, DURANGO.- Pendiente de dos enormes torres, cuelgan los cientos de metros de cables, varillas, tensores, tablones y vigas, que integran el hermoso puente colgante que une la entrada de la Mina de Ojuela que se encuentra encaramada en la ladera de un cerro, con la cima de la montañosa frente a ella. Estos cerros son los que marcan el inicio de la famosa planicie del Bolsón de Mapimí; región semi-desértica por demás interesante en el Estado de Durango. Las dificultades que los mineros tuvieron que afrontar para llevar entre montañas y barrancas el material que era extraído de la mina, hasta los lugares donde se pudiera hacer el beneficio de los metales, hizo que Minera Peñoles -quien explotaba la mina por ese entonces- buscara la manera de franquear la enorme distancia entre un punto y otro. En 1896, el ingeniero Santiago Minguin, constructor y diseñador alemán, se las ingenió para diseñar un par de torres -en ese entonces de madera- de 17 mts. de altura, que sostendrían sin otro apoyo, los 318 mts. que mediría el puente; considerando que en su máximo punto llega a colgar hasta 180 mts. verticales sobre la profunda cañada que divide las cordilleras a ambos lados, la seguridad era objetivo primordial. A fines del siglo pasado, fue cuando se vino a concluir esta obra que, si ahora se la consideramos como maravilla de ingeniería, imaginemos el prodigio que fue el hacerlo con la tecnología que existía en aquellos años; sin pasar por alto que todo esto fue realizado en los inhóspitos lugares casi desérticos, remontados entre las arrugas de la Sierra del Indio, que es una fracción de la Sierra Madre Occidental. Gran mérito tuvo el Ingeniero Minguin para hacer esta obra, que además de tener una maravillosa tecnología, sus valores estéticos fueron sumamente cuidados, tanto en las torres como en el tendido de cables, rieles y andadores, que en conjunto parecen agruparse en meditada armonía para formar una bella y estética pieza, tanto de arquitectura como de ingeniería. De hecho, fue el mismo Santiago Minguin quien un poco más tarde diseñó y construyó el famoso puente que cruza la bahía de San Francisco en el vecino país del Norte. La Mina de Ojuela fue muy importante en sus tiempos por la gran riqueza que generó con sus ricas vetas de oro, de plata, de plomo y de zinc. El pueblo que se construyó en su derredor durante la bonanza, llegó a tener más de 2 mil habitantes. Actualmente quedan algunos vestigios del salón de cine, del teatro, la escuela, el hospital y algunas construcciones de habitaciones, tanto las de lujo, como algunas de los trabajadores y las de utilería. El puente, hasta la fecha, ha sido muy bien conservado en todas sus etapas y hasta en la actualidad. Hubo un tiempo en que se decidió cambiar la madera de las torres por estructuras de fierro, cuidando en conservar idéntico su magnífico aspecto. Tanto el piso de tablones de madera, como los cables y tensores están en perfectas condiciones para ser -actualmente- visitados por el turismo. Dado que las vetas de la mina se agotaron hasta dejar de ser productivas; la falta de trabajo y actividad en ellas provocara que sus tiros y socavones se inundaran, su explotación dejó de ser costeable siendo -no hace mucho- abandonada por Peñoles su propietaria actual. Varias películas han tenido como escenario el viejo puente. Sin duda nos acordamos de aquellas grandes clásicas como… “Una Mula Vieja para la Marquesa”, o “Gringo Viejo; o de algunos de sus personajes como John Wayne, Kirk Douglas o Anthony Quinn. Muchas historias y leyendas son las que todavía pasan balanceándose por aquel viejo puente, que impávido sigue colgando entre los inhóspitos paisajes desérticos de la sierra duranguense. Para llegar a Ojuela, hay que subir por la carretera Nº 49 que sale de Torreón, hasta llegar a Bermejillo; ahí a la izquierda hasta Mapimí, para luego emprenderla unos 7 Km. hacia las montañas por una brechita de tierra muy estrecha sube entre los cerros, teniendo -los que vigilan el trayecto- que avisar por radio que coche sube y que coche baja, puesto que sería imposible cruzarse o tan siquiera dar marcha atrás. Las vistas panorámicas del bolsón, el puente, y visita a la mina justifican todo el esfuerzo que se haga para llegar a ellos. Pies de foto: Trecientos metros de gruesos cables, sostienen el puente que elegantemente cuelga sobre los casi docientos metros de la sima de la barranca. Bellas y firmes anclas siguen sosteniendo con dedicación los cables de los que cuelga el Puente de Ojuela. Pedro Fernández Somellera deviajesyaventuras@informador.com.mx Temas Pasaporte Lee También Zacatecas y La Antigua: Viaje a dos joyas históricas de México El arte de saborear Nayarit Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones