Martes, 14 de Octubre 2025
Suplementos | por: antonio flores pozos

De la vieja conseja

La Calzada Independencia, ayer y hoy

Por: EL INFORMADOR

En el transcurso de los años todo cambia, para bien o para mal. Dicen que todo tiempo pasado fue mejor, y quizá sea cierto, aunque esta cita no puede aplicarse a todo; o todo es cuestión del cristal con que se mira. La Calzada Independencia, una de las principales avenidas de nuestra Guadalajara, puede ser un ejemplo de ello: la transformación que ha sufrido en diferentes épocas contradice la vieja conseja.

Punto de referencia obligado para propios y extraños, esa avenida, que parte en dos a la Perla de Occidente, tiene sus orígenes en la fundación misma de nuestra ciudad en el antiguo Valle de Atemajac. Por donde ahora transitan miles de vehículos, en donde se encuentran cientos de comercios, esa ruta conocida por todos quienes visitan Guadalajara, fue el lecho de un río bautizado por los colonizadores como Río de San Juan de Dios, en cuyas márgenes se asentaron los primeros habitantes de la que habría de ser la capital de la Nueva Galicia. Hacia el oriente del río, pueblos indígenas como Analco, más allá Tonalá; hacia el poniente, Mexicaltzingo; hacia el norte Atemajac... Y en medio de esos pueblos, el inmenso valle que cautivó a doña Beatriz Hernández para elegirlo como el sitio ideal para, por fin, fundar Guadalajara, después de tres fallidos intentos.

Ya desde entonces, la actual Calzada Independencia era el eje de la ciudad. Y lo sigue siendo, aun cuando con ella compiten modernas avenidas como 16 de Septiembre y Federalismo, o Javier Mina-Juárez.

Pero la evolución de esa importante rúa que durante mucho tiempo fue la división geográfica y social de la ciudad (solía decirse: de la Calzada para allá, en referencia a los barrios y colonias, a las familias de sociedad o los menos favorecidos) ha sido para bien: de ser el lecho de un río, cambió para convertirse en una de las principales arterias.

Los “viejos de la comarca”, es decir los abuelos de hoy, recordarán todavía la Calzada Independencia con su viejo camellón adornado con palmeras y dotado de bancas de madera, en donde no pocos solían sentarse solo para ver pasar las horas de la tarde y de vez en cuando un camión de Centro-Colonias, Oblatos-Colonias o Analco-Moderna... O más atrás el viejo tranvía que desde San Francisco lleva al Agua Azul, o cruzaba la Calzada en su camino a Tlaquepaque.

Los no tan viejos quizás añoren sus paseos a pie desde el Agua Azul hasta el Parque Morelos, viendo las carteleras de los cines Metropolitan, Avenida, Alameda y Juárez... Más de algún bohemio recordará con nostalgia sus noches de juerga el “Framboyán”, y los enamorados que solían contratar el “trío” en los alrededores de la Plaza de los Mariachis.

Modernidad

Desde la Avenida Washington (en el Agua Azul) hasta el parque Mirador de Huentitán, la Calzada Independencia sigue ahí, como punto de referencia: San Juan de Dios, el Parque Morelos, la Fuente Olímpica, el Estadio Jalisco, la Plaza de Toros Nuevo Progreso, el Zoológico Guadalajara y la Facultad de Arquitectura son algunos de los puntos de referencia en la Calzada. Por ella transitan (o transitaron) la mayoría de las rutas de camiones que circulan por la ciudad... Ahora ese servicio de transporte masivo será otro, el llamado Macrobús: moderno, eficiente, que no contamina, es rápido, seguro... son algunas de las bondades que de este sistema se dicen.

Y precisamente para dar paso al Macrobús, la Calzada está sufriendo un cambio más... Para bien, desde luego. Su imagen ya es otra, no muy distinta a la que lucía hasta hace unos meses, pero sí con cambios importantes: banquetas amplias con renovados pisos y áreas verdes; alumbrado nuevo; los carriles por donde transitarán los autobuses articulados, hechos con material de lo mejor, al decir de las autoridades; terminales de primera...

Han transcurrido meses de molestias para los usuarios de la Calzada, para los vecinos de barrios y colonias asentados a sus lados; ha habido protestas, inconformidades; pero las obras ahí van, y están prontas a concluir. Que faltan detalles, no hay duda: arbolado nuevo, señalización renovada, balizamiento, retiro de postes (por cierto, uno quedó en el arroyo de la calle, justo frente a la Fuente Olímpica)... en fin.

Pero cuando todo termine, que ojalá sea pronto, la Calzada Independencia lucirá de lo mejor, será una vía rápida y cómoda, tal vez sí, tal vez no, pero de una cosa se podrá estar seguro: será una avenida bonita, moderna, que llenará de orgullo a los tapatíos.

Algún día, quizá, los niños de hoy serán testigos de otros cambios en la Calzada Independencia... Pero ésta seguirá siendo el eje de Guadalajara y el principal punto de referencia para propios y extraños.

Tapatío

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