Domingo, 12 de Octubre 2025
Suplementos | Cumplir años el 29 de febrero

De espaldas al calendario

Son cinco historias peculiares, igual que el día en que nacieron

Por: EL INFORMADOR

Irma Jáuregui. Nació en 1956,  sus papás no querían que naciera el 29 de febrero. EL INFORMADOR /

Irma Jáuregui. Nació en 1956, sus papás no querían que naciera el 29 de febrero. EL INFORMADOR /

GUADALAJARA, JALISCO (24/FEB/2013).- Febrero de por sí es especial. En él viene la celebración del amor y la amistad, además de que en varias partes del mundo se celebra un carnaval para liberar tensiones antes de cuaresma. Aun así, cada cuatro años se vuelve más significativo con la llegada del 29 de febrero en el calendario bisiesto. Esta fecha es peculiar, especial por su rareza. Y por lo tanto, quienes nacen en ella tienen historias de vida peculiares.

En el calendario gregoriano se cuentan 365 días, mas se omite que en realidad son 365 días con cinco horas, 48 minutos y 56 segundos, lo que en realidad serían 365 y un cuarto de día, aproximadamente. Por ello, cada cuatro años se suman 24 horas que origen al 29 de febrero, día número 366 del año.

Anécdotas en sus fiestas de cumpleaños, características de su personalidad y algunas vivencias interesantes son lo que algunos de los nacidos un 29 de febrero comparten a través de su historia.

"La fiestota atrás y yo muriendo"

Lina de la Colina.
Nació en 1988, sus padres celebraban su cumpleaños el primero de marzo,  pero después ella se adjudicó el 28 de febrero.

“Ok, pues me llamo Lina de la Colina. Nací en 1988 y me dedico a… éste… pues ahorita estoy definiendo eso precisamente, pero creo que voy a trabajar en algo relacionado con medios de comunicación. Fui parto natural; bueno no sé, pero yo creo que sí.

No he escuchado detalles de mi nacimiento, igual porque no soy muy apegada a mi familia, entonces en realidad mi cumpleaños nunca fue como tema de conversación. Más bien, cuando era mi cumpleaños, armaban una fiestota. Mis papás me celebraban el primero de marzo, cuando no había 29, pero conforme fui creciendo yo me adjudiqué el 28 de febrero.

Siempre en mi cumpleaños, por alguna razón, cuando era niña, estaba enferma. En todas las fotos salgo así, bien quebrada, porque estoy bien mal; y pues la fiestota así, atrás. Y yo muriendo. Pero recuerdo que me la pasaba chido y creo que me latía bastante celebrar como la vida. Me latía ver a los niños divirtiéndose, haciendo como cosas chidas porque mis tías hacían como jueguitos y acá.

Soy piscis, dual, blanco y negro. Sí me siento así, pues puedo ser muy tierna, pero muy agresiva también.

No he escuchado nada relacionado con la gente que nace en año bisiesto. De hecho en mi vida sólo he conocido una persona más que nació ese día, pero yo pienso, y siendo modesta y hablando con humildad, por ser un día tan fuera de lo común, tiene algo especial, un toque como mágico, ¿no? De alguna manera.

La verdad es que sí, busco llevar una vida diferente. No me gusta la vida cotidiana. Mis pensamientos a futuro no son ‘me quiero casar, tener unos hijos y una casa, cocinar’, y así. No mido el éxito tampoco en dinero. Pienso que quiero hacer algo fuera de la monotonía y la cotidianidad de los demás. Pienso que tengo que hacer algo más significativo.

Sé que nacer un 29 de febrero significa algo, pero todavía no sé qué. Yo digo que hay algo de luz, por ahí. Pienso que todos tenemos esa capacidad de explotar el potencial de tu ser, ser lo mejor que tú eres. Eso es luz”.

“Tengo 16 años”

Sergio Aragón.
Nació el 29 de febrero de 1948, su cumpleaños sólo se ha celebrado en 16 ocasiones.

“Qué tal, yo soy Sergio Aragón y tengo 16 años.” Viniendo de un señor que aparenta mucha más madurez que la de un adolescente, este saludo resulta completamente inverosímil. No obstante, su forma de presentarse guarda un tanto de verdad. Nació un 29 de febrero, de 1948 y por ello su natalicio sólo se ha celebrado en 16 ocasiones.

Su peculiar fecha de cumpleaños le ha atraído malas pasadas. “Me va mal porque no hay regalos, sólo cada cuatro años”, afirma don Sergio. Incluso su esposa aprovecha esta fecha para jugarle una que otra broma:

-Oye, vieja, hoy es mi cumpleaños, ¿dónde está mi regalo?

-¿Hoy? Pero si estamos en 28, todavía falta. En todo caso será mañana primero.

Al otro día, cuando Sergio la vuelve a buscar.

-Ahora sí, ¿dónde está mi regalo?

-No pues tu cumpleaños ya fue, ya se acabó febrero. Para el próximo año me vuelves a preguntar.

A pesar de estas bromas, don Sergio siempre se la pasa a todo dar en sus fiestas de año bisiesto. Para redimirse, su esposa le organiza reuniones sorpresa, donde tiran la casa por la venta, y se entretienen escuchando a sus comadres cantar, quienes siempre amenizan las buenas reuniones.

“Las personas que nacen un 29 de febrero somos especiales”

Irma Jáuregui.
Nació en 1956,  sus papás no querían que naciera el 29 de febrero.

En 1956 nació Irma Jáuregui. Sus papás no querían que naciera el 29 de febrero, porque iba a quedar volando tres años. Pero ese día nació y no hubo forma de cambiarlo, porque nació casi justo al mediodía, a las 11:50 horas.

Llegó para cambiar la tradición familiar, pues acostumbran festejar año con año los cumpleaños. Por eso, cada cuatro años se arma la buena música, “de hecho mis dos últimos cumpleaños han sido muy significativos porque mis hijos ya están grandes”, comparte Irma.

“Mi papá siempre nos llevaba música, era su costumbre, y mis hijos la retomaron y me llevaron un trío y un mariachi. Es algo tan hermoso porque aparte que celebro mi cumpleaños, recuerdo a mi papá”, dice Irma.

El señor Jáuregui, recuerda Irma, era muy aficionado a los conjuntos musicales. Cuando supo que su esposa estaba embarazada, por ejemplo, le llevó un mariachi. Para preservar las costumbres de su padre, y para mantenerlo siempre en su memoria, no quiere dejar de celebrar su cumpleaños con música en vivo. “Lo que quiero para el próximo año bisiesto es volver a llevar música, incluso si puedo voy a contratar una banda”.

“He escuchado que las personas que nacen un 29 de febrero somos especiales, por eso lo vivo así. Lo siento como algo especial.” –Irma Jáuregui, dentista.

“Aunque cumple cinco años, se ve más chiquito”

Emiliano Alexander.
“Siempre he creído que por haber nacido ese día se ve más pequeño de lo que es en verdad”, dice la madre del niño.

Un niño inteligente y tímido. No es muy hablador, incluso apenas está comenzando a hacer oraciones de más de tres palabras. Sin embargo, desde los dos años aprendió el abecedario, tanto en inglés como en español, así como las figuras geométricas y otras cosas más, también en los dos idiomas.

Su mamá, Paola, no se considera supersticiosa, pero afirma: “aunque supuestamente este año cumple cinco años, se ve más chiquito. Siempre he creído que por haber nacido ese día se ve más pequeño de lo que es en verdad, porque mi marido es de estatura media y yo alta”. Para ella, su hijo sólo ha tenido un cumpleaños y lo celebraron en Guadalajara, con su familia.

Su nombre completo es Emiliano Alexander Nureyev Corona Medina Mora. Emiliano, latino; Alexander, americano; Nureyev, ruso, aunque más bien apellido, el cual seleccionó su mamá, pues le gustan los nombres originales para que nadie se llame como sus hijos. “Si por mí hubiera sido, sólo le hubiera puesto Nureyev, pero a mi marido nunca le gustó, así que quedamos que sería un segundo nombre”, comparte la mamá. Como nació en Estados Unidos, su apellido materno se iba a perder, por eso agregaron el Corona como nombre. Y finalmente, el apellido paterno es compuesto, de allí el Medina Mora.

La familia Medina Mora Corona lleva siete años viviendo en California, Estados Unidos, aunque son tapatíos. Emiliano nació en 2008 por parto natural. “Nació en la fecha esperada de parto”, recuerda Paola. “Eso casi nunca pasa, siempre se adelantan o se atrasan. Y eso que se me rompió la fuente desde el 27, pero no quiso nacer hasta el 29. Ya era su destino… Es el “Príncipe de la familia”, concluye.

“Cómo no va a existir, es cada cuatro años”

Carlos Vázquez.
A sus documentos oficiales le ponían 28 “porque están seguros de que no existe tal día (29). Y eso pues me causaba problemas”.

El director de una firma de consultoría, Carlos Vázquez y González, cree que es cuestión de destino. “Estaba programado para nacer el 28, pero de alguna  forma me aferré y nací muy tempranito en el 29, como a las cuatro de la mañana”.

Con 32 años, Vázquez y González, considera que el haber nacido en día bisiesto le sirve para abrir las conversaciones siempre. Cuando joven, siempre se acercaba a las chicas y les hacía plática con el pretexto de su cumpleaños. Cuando conoce una persona nueva en el ámbito personal, “siempre ando buscando romper el hielo y esto me facilita mucho la vida. A veces andas nervioso y no sabes ni qué decir y así buscas la forma de salir del apuro”, comparte, por lo que de alguna forma opina que esta fecha le ha ayudado en muchos momentos de la vida.

Sin embargo, también le ha causado problemas porque cuando tramitaba algunas credenciales de más chico decía que su fecha de nacimiento era un 29 de febrero y no le creían, “le ponían 28 porque están seguros de que no existe tal día. Y eso pues me causaba problemas, tenía que regresar a que me lo corrigieran. Les digo ‘cómo no va a existir, es cada cuatro años’. Eso sí era un problema”.

Ahora, ya casado y padre, quería que su hija también naciera en un día peculiar, “por eso mi hija fue un parto no natural y elegí que naciera un primero de diciembre”, concluye.

“Si hay un cumpleaños del que todo mundo se acuerda es el mío.” –Carlos Vázquez y González, quien es consultor.

Tapatío

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