Jueves, 16 de Octubre 2025
Suplementos | Hoy por la mañana, ya con 51 años de edad, di un paseo por lo que queda de Los Colomos, y gran sorpresa me he llevado

Cuento corto: Veranos del pasado

Al día siguiente nos juntábamos mas de 40 mocosos, a lo mejor si andábamos con los mocos de fuera, pero eso no era punto importante en nuestras austeras vidas, esa multitud procedía de cuatro vecindades y las casas que había en el barrio y a lo que hoy le llaman el Centro Histórico

Por: EL INFORMADOR

Por: Ángel Cervantes

Foto: Carlos Hernández

Fin de año escolar, he terminado cuarto de primaria, aunque lo pasé con siete, no me dijeron nada en mi casa, vieron la boleta de calificaciones y nada pasó. Terminando la escuela y empezando las lluvias, qué placer caminar por las corrientes de agua después de la tormenta, aún usábamos pantalones cortos y sólo nos preocupaba algún vidrio de botella que nos pudiera cortar los pies, después se obscurecía y a tomar chocolate caliente con birotes fleiman de la panadería La Imperial, nosotros la conocíamos por la de Los Chatos. Después a dormir, aún no había televisión en mi casa, había una en casa de doña Silvina, pero cobraba 20 centavos, cifra inalcanzable para mí en esa época.

Al día siguiente nos juntábamos mas de 40 mocosos, (así nos decían) a lo mejor si andábamos con los mocos de fuera, pero eso no era punto importante en nuestras austeras vidas, esa multitud procedía de cuatro vecindades y las casas que había en el barrio y a lo que hoy le llaman el Centro Histórico, hacíamos resorteras, hondas con trapos viejos, arcos y flechas con los jarales que en esa época abundaban. Hoy sólo hay casas, coches y más concreto. Ya armados salíamos como una tribu de desarrapados a perder el tiempo cazando lagartijas, tomando agua de los veneros, hoy hay muchos Oxxos y Seven eleven. Después recolectábamos hongos de tierra, los reconocíamos por que eran color café y casi lo veía uno brotar de la tierra, en los barrancos salían las flores de San Juan, eso sí era un gran triunfo, las recolectaba y ya tarde casi de noche, llegaba a la casa materna y le entregaba un gran ramo de flores a mi madre. Ella con mucha paciencia y cariño las limpiaba y las dejaba sobre la mesa, después hacía un rico arroz con leche y ya casi para terminarlo, le agregaba las flores de San Juan, el arroz despedía olores increíbles y el sabor pues qué decir, ¡soñado!

Hoy por la mañana, ya con 51 años de edad, di un paseo por lo que queda de Los Colomos, y gran sorpresa me he llevado, encontré flores de San Juan. Sí y muchas, las he cortado con mucho cuidado de no ser visto por los guardabosques, pues “me las estoy robando’’ y hoy por la noche disfrutaré de un arroz con leche, que tal vez alguno de ustedes lo haya probado hace mucho tiempo, y ¿¿saben qué?? Se van a morir de envidia pues he arrancado un recuerdo a los veranos del pasado.

Tapatío

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