Suplementos | Este poblado es ''Lugar de los que labran madera y leña de los árboles'' Cuautitlán Por su raíz etimológica, este poblado es ''Lugar de los que labran madera y leña de los árboles'' Por: EL INFORMADOR 30 de junio de 2013 - 05:01 hs Un recorrido Cautitlán dejará a la vista un poblado tranquilo y apacible en el que puede tomarse un descanso. ESPECIAL / GUADALAJARA, JALISCO (30/JUN/2013).- Al suroeste del atractivo cerro La Ocotera de Enmedio, se encuentra el bizarro poblado nombrado Cuautitlán. Arreola lo refiere: -tlán, lugar de, cuautía, verbal que significa, trabajar los árboles haciendo con ellos maderos y leñas; derivado de cuahuiti, árbol o madera. “Lugar de los que labran madera y leña de los árboles”. Dependía de Cuzalapa, se evoca a su cacique Escarpe. Para 1522, Francisco Cortés de San Buenaventura nombró al poblado, “Pueblo Viejo”. En 1843, Manuel López Cotilla citó, entre las poblaciones subordinadas a Autlán: “Cuautitlán. Hacienda: Tequesquitlán. Ranchos: San Antonio, Telpuyeque, El Rosario, Las Habas, Chanal, Buenavista, Macoaca, Apango, Higueras Altas, Carrizal, Cihuatlán, Los Raizosos, Jalulco, Maravatío, Las Truchas, El Rosario, San Antonio y El Conejo”. Para el 22 de enero de 1855, el obispo Pedro Espinoza propuso cambiar el poblado a un mejor lugar y con suficiente agua, y se escogió un sitio conocido como “Las Pilas”, con arboledas y bastante agua, tierras que otorgaron los naturales de Ayotitlán. El señor cura Mateo Centerno coordinó el benéfico cambio. Al naciente asentamiento se le llamó “Pueblo Nuevo”. En 1884, el obispo de Colima, Melitón Vargas pidió que se restituyera el anterior nombre y así fue. Desde el siglo XIX fue Comisaría de Purificación. El primero de diciembre de 1943, pasó a depender de Casimiro Castillo, y el 14 de noviembre de 1946, por decreto número 5184 fue considerado municipio, siendo gobernador el General Marcelino García Barragán, y el primer edil fue Luis Méndez Mendoza. Del arroyo El Rincón nos dirigimos a Cuautitlán y a pocos minutos estábamos mirando bonitas casas rusticas, con amplios zaguanes, ventanas verticales y arqueadas, cubiertas por cuatro hojas de madera. Las vigas del tapanco, salientes, cornisas sencillas y tejados a dos aguas. Vimos una casa colorada con vanos esbeltos y la Farmacia San Francisco en una esquina, a un costado la puerta de la morada del doctor Pedro Sánchez, de cuatro hojas. Algunas fincas cuentan con fabulosas huertas, follajes de palmeras, plátanos, guayabos, papayos y guamuchiles se dejaron ver. Caminamos por la plaza, animada por palmeras, setos floridos y crotos, apreciamos una escultura del General de División Marcelino García Barragán, nacido en Cuautitlán el 2 de junio de 1896. Héctor F. Castañeda Jiménez escribió: “Aquel campesino llegado a la ciudad, cuyos padres al darlo de alta en el Registro Civil manifestaron ser originarios de El Aguacate y vecinos de Cuautitlán, de ocupación labradores, el 5 de noviembre de 1913 se incorpora a las fuerzas del general Maclovio Herrera, villista… hasta el 23 de junio del año siguiente… el 15 de mayo de 1915 opta por incorporarse al ejército constitucionalista… participa en cinco acciones de armas y en las campañas del Yaqui… participa en la defensa de Chihuahua durante La Expedición Punitiva… Guerrero y Michoacán, donde participó en 11 acciones de armas. Tres años pasó en el Heroico Colegio Militar. Al término, se le destino al 16º Batallón de línea acantonado en el estado de Chiapas… ascendió a teniente coronel de infantería, el 11 de marzo de 1924, misma fecha en la que pasó al arma de caballería, dentro de la que participó en cinco acciones”. De la plaza fuimos al templo de la Virgen de la Natividad. De ladrillo aparente, la puerta principal arqueada y enmarcada por medias columnas dóricas, al costado derecho se levantó el campanario, de planta cuadrada y de tres cuerpos, los dos primeros con un vano arqueado por cara, el tercero abraza el reloj y el remate fue en cúpula. Una placa dice: “El Ob. José M. Vázquez bendijo la torre… nov. 1982”. El interior es de una sola nave, un arco escarzano soporta el coro, ventanas verticales brindan luz, y fue cubierto con bóvedas por arista. En el altar posa la venerada virgen. Se adosaron unos corredores laterales para dar mayor cabida a los parroquianos. Del recinto fuimos a degustar uno ricos camarones y agua de nance, con “Mary”, desde su agradable terraza admiramos la hechizante Sierra Manantlán. Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones