Viernes, 17 de Octubre 2025
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Cuando la música se vuelve 'oro digital'

Benji Rogers comparte la forma en la que hoy se hacen los negocios en la industria musical, donde los datos también significan poder

Por: EL INFORMADOR

Benji Rogers se ha especializado en el impacto de la tecnología en la música. EL INFORMADOR / G. Gallo

Benji Rogers se ha especializado en el impacto de la tecnología en la música. EL INFORMADOR / G. Gallo

GUADALAJARA, JALISCO (04/JUN/2017).- El emprendedor en la industria musical Benji Rogers visitó Guadalajara para una plática pública dentro de la FIMPro, en mayo pasado. Él es cofundador y ex CEO de Pledge Music, y ahora CEO de DotBlockChain. Rogers vincula la música con las posibilidades que puede tener la tecnología al momento de hacer negocios. Durante la feria platicó en el Cineforo de la UdeG sobre la forma en que los músicos comercializan su arte a través de internet, los diferentes métodos y herramientas para vincular al creador con fans o clientes, y por consecuente con el pago de su trabajo. Benji charló con este medio sobre el formato de PledgeMusic, el estado actual de la música y la tecnología.

-En la música desde el ascenso del MP3 ya no se trata del disco: es vender más cosas, experiencias, meet & greets.

-Hace nueve años creamos Pledge porque un artista tenía que endeudarse para sacar un álbum. Para hacer un disco hay que ir al estudio y pagarle una gran cantidad (aunque ahora hay workstations para hacerlo en casa). Lo que el estudio hacía era venderle el disco a los fans, pero sin saber quiénes son. Esa era la cadena: el artista con la disquera graban un álbum en el estudio, la disquera lo lleva al distribuidor, luego a la tienda y lo compra el seguidor. Lo que tratamos de hacer es acortar la brecha: ¿por qué un artista no puede ofrecer el “making of” del disco? Que el seguidor vea cómo se hace y escuche temas que no se publican, experiencias en vivo, demos, mercancía promocional, todo eso. Y cuando sale el disco se lo enviamos. Eso es lo importante: se tienen las direcciones de correo de los fans. Con eso, para el siguiente disco se les puede contactar directamente. Además, cuando iTunes salió el artista le podía vender a la gente a 0.99 centavos la canción. En Pledge el usuario promedio gasta 55 dólares: y deben esperar al MP3. Son miles de fans pagando 55 dólares, en lugar de esos miles pagando 0.99 centavos. Y con iTunes es Apple quien se queda un gran porcentaje del dinero, en Pledge va para el artista. También pueden ofrecer su música en iTunes y Spotify. Pledge se diseñó para acortar la brecha entre músicos y sus fans más fieles que pagan por adelantado y quieren una experiencia, y que quizá también escucharán las canciones por iTunes o Spotify. En la vieja economía se paga cuando se publica, sea streaming o descarga, y esa ganancia llega al artista meses después, a través de la plataforma. En Pledge el pago es inmediato.

-Noté algo en PledgeMusic, hay grandes bandas (Rolling Stones, Guns ’n’ Roses) con paquetes, desde memorabilia, preventas para conciertos, meet & greets; bandas más pequeñas están en el formato de crowdfunding.

-Sí, lo que nos dimos cuenta es que muchas veces las pequeñas bandas buscan ofrecer sus productos a los fans de las grandes bandas, viceversa. En Pledge hay un algoritmo que conecta a los miles de fans de Guns ’n’ Roses con bandas nuevas que podrían gustarles: las ponemos en la “superficie” para esos fans. Mientras tengamos más datos podemos colocar mejor a un artista independiente para que conecte con esos fans. Es beneficio para todos: hay mucha música independiente en Pledge. Pero pongámoslo así: toda la música es crowdfunding, el punto está en el momento en que se obtiene el dinero. ¿Queremos tener el dinero después de plataformas como iTunes o antes con Pledge? Es mejor antes, y en iTunes se quedan el 30 por ciento, en Pledge el 15%: y ten en cuenta que es el 30 por ciento de 0.99 centavos y el 15 por ciento de 55 dólares.

-En la charla que diste en la FIMPro mencionaste que además esas plataformas suelen tardar meses en pagar.

-Es directo en Pledge, los músicos no necesitan el dinero dentro de un año, lo necesitan en el momento. Quizá no de inmediato luego de un concierto: cuando tenía mi banda no hubiera sido bueno que me dieran todo el dinero, me lo hubiera gastado todo en el bar… Pero en serio: se trata de los datos. Los músicos en la actualidad hacen archivos, es “oro digital” cuya fortaleza se basa en los fans con los que pueden conectar y la manera en que se usa su música. Ahora no tenemos un buen sistema, está roto: los formatos tienen 24, 26 años de antigüedad, no se han actualizado los modos de hacer negocios. Tenemos que arreglarlo: en Pledge tratamos de arreglar esos primeros pasos, cómo se hace la música y cómo se comercializa pronto para que los artistas puedan pasar más tiempo en su música. Así pueden hacer un mejor trato con una disquera, porque el disco ya está grabado y los fans ya lo pagaron. Un artista no endeudado puede dar más conciertos: ¿cuántos artistas en Guadalajara dan un concierto un día y al día siguiente trabajan en otra cosa? No hay nada malo en los otros empleos, pero sería mejor que preparen un concierto y no que preparen un café. Algo que vi cuando explotó el negocio digital de la música fue que mis amigos que hacían unos 100 o 150 conciertos al año ya no podían hacerlo: bajaron a 30 o 50. Sin embargo las plataformas que mueven su música ganan mucho más dinero. ¿Por qué? Hay algo mal allí, y supongo que es porque hay algo roto en la manera en que los músicos conectan con los fans. Tratamos de arreglar eso.

-La tecnología es básica, recién tuiteaste sobre la posibilidad de que los trabajos los ocupen robots, también platicabas que hay gente que en lugar de pagar música para un videojuego de realidad virtual ve la posibilidad de tener música hecha por computadora, inteligencia artificial.

-La inteligencia artificial tiene tres facetas: la asistida, la que transforma el trabajo, y por último la autónoma, que no necesita humanos. Dos fuerzas vienen a la música: si las plataformas son más grandes, necesitan más datos. Los datos son poder, es como el petróleo: es difícil sacarlo del suelo, hay billones de datos, ¿cómo leerlos? Con IA. Por otro lado, no digo que los robots tomen el lugar de los artistas, pero una empresa que piense utilizar música puede utilizar una máquina, sin necesidad de pagar. Compra la máquina o el software y puede tener toda la música que quiera, sólo programando qué estilo. Eso no sucederá mañana, pero está acercándose. Es un momento inédito en la tecnología, pero les sirve a los músicos, les da una mejor posición si tienen esa información de los fans.

-¿Qué opinas del piratería y plagio?

-En ciertos casos para la gente la piratería es más fácil que pagar. Lo veo como gente que quiere algo y lo paga de manera incorrecta. Y lo digo siempre: no hay que confundir cuando se vende música de manera incorrecta a cuando la gente no quiere pagar esa la música. Sobre el plagio: hay una nueva forma de arte, ya no tan nueva: mashups y obras derivadas. Si una hora de remix tiene 30 composiciones originales, es una obra nueva, es un nuevo tipo de arte. El reto es que se crea el remix con la obra de muchos artistas a los que no se les puede pagar porque a veces ni siquiera se sabe quiénes son. En DotBlockChain lo cambiamos: se pueden hacer remixes de pequeños archivos y luego se paga en la plataforma. El “plagio”, en términos de usar la obra de otros para crear una nueva, no existe si se paga: se convierte en un homenaje.

Benji Rogers nació en el Reino Unido, estudió en el Berklee College of Music (Estados Unidos) y ha fundado Pledge Music (2009) y DotBlockChainMusic (2016). Se ha especializado en el impacto de la tecnología en la música, tema en el que ha asesorado a empresas y músicos.

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