Suplementos | Decisiones. ¿Por qué recorrer el mundo? Cuando el destino es el número Cuatro sitios para incrementar la cuenta de viajes y experiencias Por: EL INFORMADOR 5 de enero de 2013 - 19:57 hs Nostalgia. Fue en la Ruta 66 y su abandono que John Lester se inspiró para escribir el guión de Cars. EL INFORMADOR / GUADALAJARA, JALISCO (06/ENE/2013).- Viajamos entre dos fechas, a una velocidad determinada y por un precio. En el fondo, todos los viajes son números. Desde la gente que va de compras a Nueva York cuando el dólar está bajo, hasta quienes quieren escalar todos los ochomiles para tacharlos de su lista aventurera. El turismo tiene incluso fórmulas matemáticas: el número de estrellas (ya sean Michelin o de hotel) es proporcional al montante de la factura. Entre nuestras motivaciones viajeras puede estar navegar el río más largo del mundo o viajar en el tren más rápido. Sin embargo, sobre ambos récords hay disputas. Más consenso existe en que la Puerta del Sol de Madrid y Greenwich en Londres son el kilómetro y el meridiano cero, respectivamente. Luego están los aniversarios. Este 2013 hará 100 años que se hundió el Titanic. Un buen número puede convertirse en una atracción turística. Los 839,84 metros del edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, llevó a un gran número de turistas hasta Dubai en 2011. También nos gusta una buena predicción: las zonas arqueológicas del mundo maya que recibieron en 2012 una avalancha de visitantes pata coincidir el 21 de diciembre, la fecha señalada por los mayas como el cambio de su ancestral ciclo calendárico. Hay direcciones ineludibles, como el 10 de Downing Street, si uno está en Londres, aunque para cruzar el umbral es mejor visitar el 221 B de Baker Street, donde vivió Sherlock Holmes y se encuentra su museo. Los números se cuelan en cientos de nomenclaturas viarias, desde la agreste GR 11, que cruza el Pirineo, hasta la asfaltada Ruta 66, que atraviesa el corazón de Estados Unidos. También los encontramos en infinidad de topónimos, desde Dos Hermanas (Sevilla) hasta la hermosa región de Cinque Terre, un paraíso turístico de Liguria (Italia). 1. Gravedad cero Imaginen una montaña rusa en forma de Boeing 727. Cuando sube, con la nariz a 45 grados, los pasajeros sienten una aceleración de fuerza 1.8 G. Cuando llega a 10 mil metros de altitud, la nave vuelca en una caída controlada, formando una parábola para inducir dentro de la cabina la gravedad cero. Los astronautas lo usan para entrenar. En un par de horas, el avión describe al menos una quincena de parábolas en las que, durante unos 30 segundos, se alcanza la ingravidez total. También hay momentos de gravedad marciana (con la que uno siente que pesa un tercio de lo que pesa) y lunar (de un sexto). El precio de la aventura cuasi espacial ronda los cuatro mil 500 euros (casi 75 mil pesos) por flotar ocho minutos en total. Incluye el entrenamiento por parte de un astronauta veterano y una fiesta posgravitatoria. Con la experiencia se pasa a formar parte de una lista de celebrities que han hecho el viaje: desde el astrofísico Stephen Hawkins hasta el actor Tom Hanks (para la película Apollo XIII). Los vuelos se realizan en Rusia y Estados Unidos, y algunas compañías ya ofrecen incluso bodas ingrávidas. 2. La casa de Sherlock y Watson “Tengo echado el ojo a unas habitaciones en Baker Street que nos vendrían de perlas”, dijo Sherlock Holmes, “espero que no le repugne el olor a tabaco fuerte”. “No gasto otro”, le contestó el Doctor Watson. Al día siguiente, los protagonistas de Estudio en escarlata comenzaron a vivir juntos (lo harían durante más de 20 años) en el 221 B de Baker Street. La dirección tiene su misterio: ¿Por qué está pegada al portal 235? Cuando Conan Doyle publicó sus libros, Baker Street, en el aburguesado West End londinense, contaba con menos de 100 números. No fue hasta los años treinta del siglo XX cuando la vía, alargada y renumerada, tuvo, de hecho, un 221 B que formaba parte de las oficinas de Abbey National. La inmobiliaria contrató a una secretaria a jornada completa para gestionar el correo que llegaba a nombre de Sherlock Holmes. En 1990 se inauguró el Museo Sherlock Holmes en esa misma manzana (a la altura del 237-241), y la concejala de turno le concedió una placa adjudicándole la dirección. El museo y Abbey National se pelearon durante 15 años por quién debía recibir el correo del detective. Las oficinas cerraron y ganó el museo, que sigue luciendo la placa azul. Hay otro 221 B de Baker Street donde vive un detective... Está en Princeton (Nueva Jersey, EE UU) y es la casa de un personaje televisivo que es médico, como Watson, y un sabueso, como Holmes: el Doctor Gregory House. www.sherlock-holmes.co.uk. Entrada, 6 libras (122.8 pesos). 3. La ruta 66 Es la única carretera con una canción propia interpretada por Chuck Berry, los Rolling Stones y Depeche Mode. Ya lo dice la letra: “Haz caso de este consejo oportuno / cuando viajes a California / toma la Ruta 66 / lo pasarás en grande”. Bautizada The Mother Road (la madre de las carreteras) por Steinbeck en Las uvas de la ira, la 66 ya no es lo que era. Desde 1926 ha sufrido innumerables modificaciones y no quedan demasiados tramos originales en su trazado de Chicago a Santa Mónica. Su abandono inspiró a John Lasseter, tras un viaje con su familia, a escribir Cars, el taquillazo automovilístico de Pixar, que transcurre en un pueblo fantasma de la vía. La Ruta 66 tiene categoría de patrimonio histórico desde 1990 y es una joya del universo nostálgico y patriótico de artefactos relacionados con la historia y la cultura popular de Estados Unidos. 4. En el mundo maya Los mayas lo dejaron grabado en piedra: el 21 de diciembre de 2012 acabaría la Cuenta Larga, su ciclo calendárico más extenso –nada menos que 5125 años (o 13b’aktun)– que había empezado el 11 de agosto del 3114 antes de Cristo (su año cero). La web creada por Turismo de Guatemala para conmemorar 2012 explica que “el 13 b’aktun marca un evento trascendental dentro de la cosmovisión maya y debe ser motivo de la búsqueda de un cambio positivo en la vida de las personas’. Así que este año será entonces el momento ideal para visitar, de buen rollo, Guatemala, México, Belice, Honduras y El Salvador, donde floreció esta civilización mesoamericana y donde aún viven cerca de 10 millones de mayas. www.discovermundomaya.com Temas Estados Unidos Pasaporte Lee También Visa laser: ¿Qué vigencia tiene y cuáles son sus limitaciones? ¿Qué viene en el clima para México en los próximos días? 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