Suplementos | Dios se hizo hombr, para con los hombres todas sus grandezas y todas sus miserias Cristo, médico de cuerpos y almas Los bienes de la tierra son para bien de los hombres, pero el apetito desordenado de tener ha sido origen de muchos males entre los hombres Por: EL INFORMADOR 6 de febrero de 2012 - 06:40 hs . / El hombre es un ser inoculado, limitado, débil, siempre amenazado por el misterio del dolor, del sufrimiento. A este planeta donde habita el ser humano llegó el Verbo de Dios y se hizo hombre, para así compartir con los hombres todas sus grandezas y todas sus miserias, menos el pecado, y ser salud y vida para todos. San Marcos, en el primer capítulo de su evangelio, narra los primeros portentos, los hechos milagrosos de Cristo curando a los enfermos y consolando a los tristes. Agraciada con el primer milagro fue la suegra de Simón Pedro. “Estaba en cama con fiebre y la mano bendita del Señor la tocó; al momento desapareció la fiebre y la mujer, alegre y agradecida, se dispuso a servir la mesa”. Y en la misma tarde, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó juntó a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males San Ambrosio --el que bautizó a San Agustín en el año 389-- dejó muchos escritos en su acción pastoral como obispo de Milán, de teología, de filosofía y de diversos otros temas. Aplica esta homilía sobre esta página del evangelio de San Marcos, a la vida espiritual y moral de sus fieles, y les dice que se acerquen a ese médico, a Jesús de Nazaret, para que los toque con su bendita mano y los cure. A los hombres los agobian siete fiebres del alma, las siete pasiones, los siete pecados capitales. Una medicina está en las enseñanzas y las palabras y los ejemplos de Cristo; y para todos los casos, la medicina infalible es el amor. Enfermos de codicia Los bienes de la tierra son para bien de los hombres, pero el apetito desordenado de tener ha sido origen de muchos males entre los hombres. Los enfermos de codicia rompen una ley: la de la justicia, y ésta es “a cada quien lo suyo”. Por no respetar los derechos de las personas y los bienes de los demás, ha corrido sangre y han ocurrido muchas desgracias, muchos otros vicios, mucho dolor, y se han derramado muchas lágrimas. En el Sermón de la Montaña, el Señor Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos”. Bienaventurados, es decir felices, es decir sanos de esa fiebre. Cristo invita a no poner el corazón en otro dios: el dinero. Cristo cura, si a Él se acercan. Bienaventurados los limpios de corazón El tema ahora no es la enfermedad, sino el estado de salud, y éste tiene por nombre la pureza, virtud opuesta al vicio de la impureza, o sea la lujuria. Pero es mejor ver ahora, ejemplos claros de quienes han vivido libres de las ataduras de las apetencias de la carne. Tema favorito de algunos es cuando buscan desnudar las propias debilidades y caídas, divulgando escándalos de otros, comentar y hasta exagerar en número y proporciones hechos ajenos. Respuesta clara a esta en la actitud necia la dio el Señor ante los enardecidos que le presentaron a una mujer adúltera: “El que esté libre de pecado, tire la primera piedra”. En estos tiempos ha crecido la desvergüenza em presentara todas horas por la televisión y el internet,insanas escenas dañinas a niños y adolescentes. Son enfermos de lujuria quienes tanto menean y propagan esos temas. La soberbia es la más grave fiebre Si la humildad es la verdad, la soberbia es la mentira. La soberbia es una pasión del espíritu, es un concepto falso del propio yo. Es un culto a la propia persona, es querer hacerse sentir y pugnar por ser reconocido por lo que no se es. El soberbio se reviste de un ropaje falso, como el graco de la fábula, que se adornó con las plumas del pavo real. Es esta pasión la madre, el origen de muchos pecados. El soberbio es un hombre ciego; no se conoce a sí mismo, no quiere conocerse. Cristo, manso y humilde de corazón, con su ejemplo suele abrir los ojos de esos que vagan sin rumbo y los lleva por el camino del bien. La Iglesia, depositaria de los bienes de Dios A Cristo, salud y vida, se le encuentra en la Iglesia . Los siete sacramentos son fuente de gracia, de misericordia, de perdón, de vida. Singularmente, en el sacramento de la penitencia o de reconciliación, también llamado de la confesión, los enfermos son sanos y libres. José R. Ramírez Temas Religión Fe. Lee También La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? No habrá ley seca durante Romería 2025 Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones