Suplementos | La Iglesia es en Cristo como un sacramento “Creo en la Iglesia que es una, católica y apostólica” La Iglesia es el lugar en que Cristo habita Por: EL INFORMADOR 18 de junio de 2012 - 06:52 hs . / Cada domingo los fieles, de pie y con voz clara, después de profesar su fe en un solo Dios en tres Personas distintas, también hacen profesión de fe en la Iglesia, porque son bautizados, porque son parte, porque todos --unidos-- son Igesia “y ella misma es objeto de fe” (Pablo VI, 1973). En este domingo, undécimo ordinario del año, la palabra de Dios invita a meditar sobre el misterio de la Iglesia, el Reino fundado por Cristo y que lleva un fecundo caminar de veinte siglos en la historia de la humanidad. En el Concilio Vaticano II (1962-1965), los obispos de todo el mundo, a la luz del Espíritu Santo, se propusieron presentar un rostro nuevo de la Iglesia y lograron dar a los hombres del siglo XX y de estos días, una imagen de la Iglesia con más sentido pastoral y ecuménico. El tema: La doctrina sobre la Iglesia. Se comenzó a formar desde el siglo XIX, en el Concilio Ecuménico I, interrumpido bruscamente en 1869. Al reunirse los obispos casi un siglo después, fue su preparación y se pusieron manos a la obra en una tarea que resultó pesada y provechosa en su final y en la aplicación posterior de la doctrina allí dimanada. Como el tema era de mucha importancia y con la participación se podría llamar universal --católica--, se presentaron 367 proposiciones. Ese muy rico material fue presentado en esquemas, del 1 al 7 de diciembre de 1962, y calurosamente discutido por los obispos. Un año después, del 30 de septiembre al 31 de 1963, se registraron 323 intervenciones, material también objeto de viva discusión. Siguieron enmiendas, cambios y por fin el sexto esquema, la sexta redacción, logró 2,134 votos a favor, 10 contrarios y uno nulo, el 19 de noviembre de 1964. El 21 del mismo mes, con 2,151 votos favorables y 5 adversos, la constitución dogmática “Lumen Gentium” fue publicada con este final: “Yo, Pablo, obispo de la Iglesia Católica. La Iglesia es en Cristo como un sacramento ...o sea, signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano. Así empieza a manifestar el Concilio el misterio de la Iglesia con la Constitución, que tiene como palabras preliminares estas: “Cristo es la luz de los pueblos”. En ocho breves capítulos está la doctrina sobre la Constitución de la Iglesia; en 69 párrafos con una visión amplia y actualizada de los que forman el pueblo de Dios, la jerarquía, los obispos y sus colaboradores, los laicos y los religiosos. Además la universal vocación a la santidad en la Iglesia; la índole escatológica de la Iglesia peregrinante y en unión con la Iglesia celestial, para culminar con el tema La Santísima Virgen María, Madre de Dios, en el ministerio de Cristo y de la Iglesia. Allí surgieron las respuestas a las preguntas de los hombres interesados por entender esa realidad histórica, presente ahora como lo ha estado desde que su fundador, Cristo, envió a sus discílpulos a predicar la doctrina del Reino. La Iglesia es el lugar en que Cristo habita Muchos jóvenes muestran cierto interés por la persona de Cristo, con una fe muy débil y muy poco aprecio por la Iglesia. Más ignorancia que mala fe, reflejan al sostener que son “cristianos, pero sin Iglesia”, Ésta es su ignorancia, porque Cristo, el Verbo de Dios, en su vida pública, con sus enseñanzas y sus milagros, buscó atraer a quienes buscaran seguirlo. Su acción fue convocar. Jesús llama, convoca. El mismo nombre Iglesia (Ecclesia) significa asamblea, convocación, comunidad, pueblo de Dios, redil, viña, labranza, Campo de Dios, Construcción, Templo Santo y otros nombres más; pero todos con la única idea de que quien acepta a Cristo como salvador como único mediador ante el Padre, es para seguirlo desde dentro, es decir, donde peregrinan sus seguidores, sus discílpulos. No se puede entender a Cristo sin la Iglesia, que es obra suya y, como se ha dicho,”nacida del costado abierto por la lanza”, y está en marcha desde que el Espíritu Santo prometido descendió sobre los apóstoles y éstos descendieron a predicar y a bautizar “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Y ya todos bautizados, hechos hijos de Dios, fueron formando el cuerpo, la Iglesia cuya cabeza es Cristo. Si buscan a Cristo, lo encontrarán en la Iglesia, donde habitará “hasta la consu9mación de los siglos”. ¿Con qué compararemos al Reino de Dios? Jesús, el gran Maestro, pone en sencillas parábolas la profundidad de los grandes misterios, para que los entiendan los humildes, los sencillos. Invitar con aquéllas a entrar en el Reino de Dios, es un rasgo típico de su enseñanza. Además de las parábolas del Reino, son también parte de su mensaje las parábolas de la misericordia, del amor que perdona, del amor a los pecadores. Para que se entienda más y mejor a la Iglesia, Jesús presenta una breve parábola, signo del inicio y el desarrollo del Reino: “Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas... pero crece y se convierte en el mayor de los arbustos... los pájaros pueden anidar a su sombra”. José R. Ramírez Mercado Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? 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