Viernes, 10 de Octubre 2025
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Conocer a san Pablo a través de su vida

Pablo está prisionero en Roma, pero no en la cárcel; es una especie de arraigo en la casa donde se aloja, con un soldado que lo vigila constantemente, día y noche...

Por: EL INFORMADOR

Noviembre  1º   

     Pablo está prisionero en Roma, pero no en la cárcel; es una especie de arraigo en la casa donde se aloja, con un soldado que lo vigila constantemente, día y noche.
     Las visitas y los trabajos no se interrumpen, a veces las entrevistas se han prolongado todo el día y la predicación ha sido constante. Pablo y sus compañeros no han tenido un momento en todo el día… hay veces que ni siquiera han podido comer tranquilamente.
     La noche avanza, el cansancio cae pesadamente sobre ellos… La preocupación por las iglesias no les deja un momento.
     -- También quisiera escribir a los hermanos de Éfeso… hace tanto tiempo…
     Fortunato no responde.
     -- Allí estuve predicando a finales de mi primer viaje misionero… ¡Cuántos recuerdos de aquellos buenos tiempos  en que los hermanos recibían la Palabra como una bendición…!
     Después de un largo silencio Pablo dice:
     --¿ En qué piensas Fortunato?
     -- En todo lo que nos falta por hacer… necesitaríamos años y más años para llegar a todos.
     -- Tienes razón
     De pronto el rostro de Fortunato se ilumina y dice:
     -- ¿Sabes, Pablo?, he tenido una idea.
     -- Dila
     -- Sería bueno hacer una carta que sirva para todos, y luego haremos copias para enviarlas a Laodicea, a Nicópoli, a Hierápolis y a esas otras comunidades      a las que tú quieres escribir…
     -- ¿Una carta circular?
     -- Al final de cuentas, eso es lo que hacen siempre con tus cartas: las leen, las copian y las comparten con los hermanos de otras comunidades…
     -- También hay otros hermanos que son  muy buenos copistas y pueden ayudarnos.
      -- Creo que es una buena idea…
      -- Has tenido una idea luminosa, Fortunato…  mañana mismo le diré a Lucas que empiece. Él me conoce mejor que nadie y sabe interpretar muy bien mi pensamiento.
      -- Es lo más acertado.
      -- Mientras tanto, antes de ir a descansar, hagamos una oración, cantando un himno a Cristo nuestro Señor.
     “Bendito sea Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bendiciones espirituales y celestiales.
Él nos eligió antes de crear el mundo,
para ser santos e inmaculados en su presencia, por el amor.
Por la sangre de Cristo hemos recibido la redención
y el perdón de los pecados, según la abundancia de su gracia
que derramó sobre nosotros con toda sabiduría e inteligencia.
Él nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad
según el plan que se había propuesto de antemano,
para realizarlo en la plenitud de los tiempos:
hacer que todo tenga a Cristo por cabeza,
lo que está en los cielos y lo que está en la tierra.
Por Él, todos somos herederos:
nosotros, los que ya antes esperábamos en Cristo,
y ustedes los que han creído también en Él,
todos fuimos sellados con el Espíritu Santo
según la promesa que hizo a nuestros padres,
para la redención del pueblo y para alabanza de su gloria”.

La Carta a los Efesios

     Ya con instrucciones precisas, Lucas se levanta temprano para empezar a trabajar, pero cuando llega a la mesa de trabajo dispuesto a redactar la carta, Pablo ya la ha iniciado, poniendo primeramente el saludo oficial con el cual introduce todos sus escritos…
     “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús. Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.”
     “Yo, al tener noticia de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestra caridad para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros recordando a todos en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda espíritu de sabiduría”.  
     -- Has madrugado, Pablo…
     -- Sí, pero sólo para darte ánimo… sigue tú; ya sabes, es necesario que todos sepan que Cristo Jesús es el eje de toda la vida y que todos debemos formar un solo cuerpo, unidos en la paz, la armonía y el amor…
     Lucas continúa escribiendo:
    “Dios ilumina los ojos del corazón, para que todos le conozcan y sepan cuál es la esperanza a que han sido llamados por Él,  y cuál la riqueza de la gloria que Él da como herencia a los santos… Dios desplegó en Cristo su fuerza poderosa, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su derecha en los cielos, por encima de todo cuanto tiene nombre, no sólo en este mundo sino también en el venidero. Sometió todo bajo sus pies y le constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, la plenitud del que lo llena todo en todo”.
     -- Eso tiene que quedar bien claro, Lucas, porque desde ahora y para siempre, Cristo el Señor lo es todo en todo.
      -- “Recuerden cómo en otro tiempo estaban ustedes lejos de Cristo, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora están cerca de Dios, por la sangre de Cristo”.
     Mientras Lucas descansa un poco, Pablo sigue escribiendo:
     “Por eso yo, Pablo, soy el prisionero de Cristo por los gentiles… Esta es la misión y gracia que Dios me concedió en provecho de ustedes: Por una revelación me fue comunicado el misterio de Cristo, que no había sido dado a conocer a los hombres… hasta ahora ha sido revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio…”.
     Después de una pausa Pablo suspira, mira al cielo y continúa.
     “A mí, el menor de todos, me fue concedida la gracia de anunciar a los gentiles la insondable riqueza de Cristo, y de aclarar cómo se va realizando el misterio escondido desde hace siglos en Dios… Por lo cual os ruego no se desanimen por las dificultades que por ustedes padezco, pues precisamente, ellas son su gloria”.

La súplica de Pablo
     
     “Por eso doblo mis rodillas ante el Padre que da nombre a toda familia en el cielo y en la tierra, y le pido que les conceda, por la riqueza de su gloria, fortaleza interior mediante su Espíritum para que Cristo habite por la fe en sus corazones, y para que, cimentados en el amor, puedan comprender la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, que supera todo conocimiento”.
     -- Pablo, cuánto has escrito…
     -- Sí, se me fue la mano… cuando entro en estas cosas me emociono y ni siento el tiempo. Pero sigue tú…”. Y Lucas toma los papiros y los estiletes y sigue escribiendo.
     “Al que tiene poder para realizarlo todo mucho mejor de lo que nosotros podemos pedir o pensar, a Él la gloria de Cristo Jesús, en la Iglesia y por todas las generaciones y todos los tiempos. Amén”.
     -- Lucas, diles también algunas cosas prácticas, sobre cómo debe comportarse un buen cristiano para ser verdaderamente testimonio de la sublime vocación que recibieron.
     -- ¿Qué te parece oportuno, Pablo?
     -- Indícales cuáles son los deberes sociales de cada uno, explica cómo deben comportarse los casados, los hijos con sus padres,  y los padres con sus hijos… los siervos y los amos…
     Pablo se queda pensativo y luego añade:
     -- Que vivan unidos en la fe y el amor, para no ser como niños o como hierba sacudida por el viento…
     “Por tanto, yo les ruego esto en el Señor: que no vivan ya como viven los gentiles… Ustedes han aprendido a Cristo, y en Él han sido instruidos conforme a la verdad de Jesús; apártense de los vicios de la vida anterior, despójense del hombre viejo y revístanse del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia, la santidad y la verdad”.
     
Las últimas instrucciones

     -- Diles, Lucas, insísteles que sean imitadores de Dios, como hijos queridos, y que vivan en el amor así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros.
     “ Pónganse de pie, abrochen su cintura el cinturón de la verdad, y como coraza, revestidos de la justicia; calzados los pies con la disposición de anunciar el Evangelio de la paz, siempre con el escudo de la fe… Tomen, también, el casco de la salvación y la espada del Espíritu, es decir la Palabra de Dios…”.
     -- ¿Por qué pones eso?
     -- Acuérdate, Pablo, que muchos de ellos han sido formados en el ejército como soldados del emperador; ahora la idea es que lleguen a serlo de Cristo.
“Vivan siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia, y oren también por mí, para que Dios abra mi boca y dé a conocer con valentía el misterio del Evangelio, del cual soy embajador aún entre cadenas… que  pueda anunciarlo como conviene”.
     -- Muy bien, termina como siempre.
     “Paz a los hermanos, de parte de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo. La gracia y la paz sean con todos los que aman a Cristo Jesús nuestro Señor.”

(Continuará)

María Belén Sánchez Bustos fsp

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