Domingo, 12 de Octubre 2025
Suplementos | De bella arquitectura, la visita a este atractivo jerezano es imprescindible

Ciénaga de Jerez

De bella arquitectura, la visita a este atractivo jerezano es imprescindible

Por: EL INFORMADOR

CURSO. De la capilla continúa la fabulosa casa grande, con un pórtico de tres arcos dóricos en medio punto, sobre columnas redondas.  /

CURSO. De la capilla continúa la fabulosa casa grande, con un pórtico de tres arcos dóricos en medio punto, sobre columnas redondas. /

GUADALAJARA, JALISCO (27/OCT/2013).- A poco más de un kilómetro al norte de Jerez, por el camino a El Arcillal, se encuentra la pintoresca hacienda llamada “Ciénaga”. Del Centro de Tradición y Cultura Jerezana, fuimos a “Burritos la Palma”, donde degustamos unos ricos burritos de birria horneados y al gratín, bañados con salsa y acompañados por frijolitos. El restaurante surgió siendo tortillería, la familia Bañuelos acostumbraba almorzar deliciosos burritos, que al probarlos unos clientes, les sugirieron vender burritos y se animaron con la idea, que fraguó. A unos pasos saboreamos un café y un pastel de chocolate en la cafetería “La Villa de Jerez”. Luego nos dirigimos a conocer la hacienda, cruzamos el río Grande y después de unos potreros nos maravilló el hermoso casco. Inicia con altos muros de adobe que abrazan diversas puertas, la primera entre pequeñas ventanas y respiraderos en rombo y, la última con dos peldaños y aledaña al adosado campanario de la señorial capilla, alto y de un cuerpo, con un vano arqueado por cara, cubierto por cúpula. Tres peldaños suben al atrio, la puerta dórica en arco de medio punto con la Virgen de los Dolores en su clave, enmarcada por columnas redondas con capiteles dóricos, que sostienen un frontón truncado, donde luce la ventana coral, rematada por un frontón triangular. Sobre el cornisamento, está una barbicana con el sagrado corazón y la Virgen patrona en la cúspide. Del lado derecho se levantó el primitivo campanario, muestra el año, 1902, fue embellecido por almenas y rematado en cúpula con cruz. La capilla data de 1820, emprendida por Antonio María de Gordoa, donde descansan: José María Gordoa y Gordoa, fallecido en 1854; María Gordoa de Gordoa, 1881; Concepción Viadero Gordoa, 1884; Máximo Viadero, 1886; Margarita Breña Gordoa, 1907 y su hermana Ignacia, 1921. Luis Miguel Berumen narró: “fue llevada a este templo la imagen de San Antonio, la que hasta la fecha ha sido motivo de gran devoción, especialmente por las jerezanas que anteriormente acudían todos los martes a rezarle y a pedirle les concediera un buen marido, y como el deseo se completaba con el jalón del cordón, se tuvo que amarrar la imagen para que no la tumbaran”.

De la capilla continúa la fabulosa casa grande, con un pórtico de tres arcos dóricos en medio punto, sobre columnas redondas. La puerta es de dos hojas y con un postigo, a los costados hay varias ventanas verticales y con forja. Entramos emocionados por aquel postigo, el amplio zaguán nos llevó al bonito jardín, rectangular y fraccionado por dos andadores y delimitado por cuatro corredores arqueados, al centro hay un pozo de agua y en las esquinas, altos macetones circulares para árboles. Las ventanas que se asoman a los corredores también tienen forja. Una bizarra cúpula nos cautivó, ilumina a una insólita pajarera, que se mira a través de un ventanal gótico. Los campanarios se dejaron ver. La cocina con repisas empotradas y con arcos escarzanos. Sobre una cornisa, miramos un reloj de sol. Al salir del pórtico vimos las trojas, unas vecinas a la casa grande, en estado ruinoso, una de enfrente con tractores y enseguida otras, enormes, con puertas arqueadas y arcos botarel. Cerca, contemplamos unas fantásticas eras.

A principios del siglo XVII, la hacienda perteneció a Francisco Martín Gallardo, luego pasó a su hijo Juan Martín, quien en 1650 vendió a las madres clarisas de Querétaro. En 1680, la compró en subasta pública, Juan Bravo de Medrano. La hacienda hermana era Santa Rosa de Malpaso. Para 1700 fue de Francisco Prieto Gallardo, después la adquirió José de la Borda y enseguida, Fermín de Apecechea. Y en 1815, su dueño fue Antonio María de Gordoa. Luego de la Revolución la hacienda fue desmembrada y en la cristeada fue cuartel del general Anacleto López. Posteriormente Rafael Argüelles, compró el casco y algunos potreros aledaños, una mínima fracción de los varios sitios de ganado mayor que comprendió.

Suplemento Pasaporte

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones