Jueves, 23 de Enero 2020
Suplementos | Por: Sergio Oliveira

Chrysler, GM y la fuerza de la pasión

Motor de arranque

Por: EL INFORMADOR

Imaginemos por un momento, algo imposible. Pensemos que México y Costa Rica decidieran que sus equipos de futbol deberían cambiar de país. El América se mudaría a San José. Las Chivas se cambiarían a Alajuela. A cambio el Saprissa iría a la ciudad de México y el Alajuelense vendría a Guadalajara. Domingo, cinco de la tarde, el estadio Azteca estaría abierto para recibir al nuevo “clásico” nacional: Saprissa contra Alajuelense. ¿Cuántos aficionados estarían presentes?

Seguramente muy pocos. Porque si bien es cierto que existe amor por el futbol, lo que realmente mueve a la gente y la hace ir al estadio comprar boletos y pasar un rato, es la pasión por su equipo y la rivalidad contra los demás. Con los autos ocurre algo similar, que puede hacer toda la diferencia del mundo en contra de la Chrysler recién salida de la reestructuración y GM, que aún se encuentra bajo la protección  del “capítulo 11”.

GM, ya sabemos todos, probablemente viva el momento más difícil de su historia, justo cuando cumple 100 años de vida. La empresa recurrió al “capítulo 11” del código de bancarrota de Estados Unidos, para buscar ayuda que la permita sortear el momento. Después del rápido paso de Chrysler por esa situación, aumentó el número de los que creen que GM también saldrá rápidamente de las cortes para volver a ser dueña de su propio destino. Esto, se prevé, se daría en septiembre próximo.

Cuando salga, GM será más chica, con sólo cuatro marcas que administrar: Chevrolet, GMC, Cadillac y Buick. Tendrá menos distribuidores y un menor número de modelos. Ya no será la orgullosa número uno del mundo, probablemente baje hasta el quinto lugar. Pero GM tendrá en su favor modelos que generan pasión. Vehículos como el nuevo Camaro, el Cadillac CTS o el venidero Cruze, son autos de esos que la gente quiere, en primer lugar, ir a verlos en una agencia. Y después de hacer una prueba de manejo, sin duda los querrán comprar. Esto puede ser suficiente para que la marca logre atravesar el bache del mercado en Estados Unidos y otras partes del mundo donde es fuerte, México entre ellas. Para cuando las cosas comiencen a regresar a la normalidad y la Unión Americana vuelva a consumir más de 15 ó 16 millones de vehículos nuevos por año, deberá estar bien parada para retomar el crecimiento, algo que no experimenta desde los años 80.

Por otro lado, pudiera parecer que, desde el pasado miércoles, las cosas comenzaron a ser mejores para Chrysler. De hecho, es muy positivo el hecho de que haya salido de la reestructuración y firmado su alianza con Fiat. Esto salvó a miles de empleos en Estados Unidos, Canadá y México, porque como bien dijo el juez Arthur González, de la corte de bancarrota de Nueva York, la situación de Chrysler lo ponía ante el dilema de autorizar la unión con los italianos, o simplemente cerrar la empresa de tajo. Ahora el problema es qué va hacer Fiat con la nueva empresa, llamada Chrysler Group LLC.

Al contrario de GM, Chrysler no tiene en su línea de productos a nada que despierte pasiones. Y el que vaya a una agencia de la marca para una prueba de manejo, probablemente pierda su intención de compra luego de conducir un auto como el Caliber o el Avenger. Tan bajo ha caído Chrysler que hasta su joya de la corona —la marca Jeep— han logrado manchar. El Jeep Wrangler Unlimited es el último lugar en la calificación de los vehículos elaborado por Consumer Reports, en Estados Unidos, donde sólo logró 17 de 100 puntos posibles.

Ya Fiat es todo lo contrario. Sus autos son pasión pura. Vehículos como el Punto, el Bravo o Cincuecento, nos hacen quererlos en nuestras vidas. Qué decir de Alfa Romeo, con un Brera o el MiTo, por nombrar sólo un par.

El detalle es ver cuánto tiempo le va a tomar a la nueva alianza para poner estos vehículos en suelo estadounidense.

También hay que ver qué tanto lograrán vender a los más racionales consumidores de Estados Unidos, acostumbrados a elegir autos grandes y desabridos como el Toyota Camry, como su favorito. El tiempo juega aquí, un factor fundamental. La acción de Fiat sobre Chrysler no sólo debe ser precisa, sino lo más rápida posible. Chrysler, según analistas, pierde 100 millones de dólares por día en la Unión Americana. No tardará mucho en quedarse de nuevo sin dinero.

Sergio Marchionne, Jefe Ejecutivo de Fiat, asumió también el mismo puesto en Chrysler. Él fue el responsable e sacar a la marca italiana de la quiebra en 2004 y bien puede ser capaz de hacer lo mismo por Chrysler. Personalmente, deseo con ardor que esto suceda, pero Carlos Ghosn, que también rescató a Nissan en 1999, no está teniendo la misma suerte al frente de dos marcas, en el caso Renault y Nissan.

Ojalá y en este caso, la historia no se repita, por el bien de muchos, incluyendo los mexicanos.

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