Suplementos | Los carteles abandonados: síntoma de depresión y apatía urbana Cementerio de espectaculares Los carteles abandonados están ahí afuera, copan la ciudad, mezclados con los árboles o con el gris de algún edificio también en ruinas. Son síntoma de depresión y apatía urbana Por: EL INFORMADOR 16 de marzo de 2014 - 03:54 hs A la vista. Viejas estructuras que lucen en el abandono, dan a la ciudad una imagen desastrosa. / GUADALAJARA, JALISCO (16/MAR/2014).- De espectaculares ya no tienen nada y los síntomas se manifiestan sutilmente a través de sus habitantes, a ellos les afecta el humor y su ambiente diario. Aunque no es un cambio repentino, a lo largo de las semanas y meses se puede ir viendo el estado general de descomposición urbana. Una sensación que transmite que la ciudad se va cayendo, se desmorona. Un cementerio de espectaculares, en eso se ha convertido la ciudad. Algunos con lápidas más oxidadas y viejas y otros recién olvidados. Podría parecer extremo, pero mirar hacia arriba en la ciudad de Guadalajara puede deprimir y eso me sucedió cuando iba de acompañante en un carro y quise cambiar la vista para que mis ojos ya no se toparan con el tránsito y el cemento. Abrí la ventanilla para ver el cielo y que el aire me pegara en la cara, saqué la cabeza y mi vista se topó con una estructura de metal oxidado, varillas verticales, varillas horizontales y un trozo de lona que una vez fue blanca, ondeando de un extremo de ese cartel abandonado. Sentí la vejez y dejadez en una inmensidad de unos 20 metros cuadrados. El cielo se veía sucio y la ciudad indigente. Como una enfermedad silenciosa, que de a poco se desparrama por un cuerpo gigante, que va obstruyendo las calles como si fueran venas tapadas y que camina sigilosa ocupando la urbe. Pensé que sería un caso aislado, un solo cartel, una cuadra, una esquina. No pude quitarme esa estructura de la mente, por lo que, al día siguiente, en el camión me propuse contar cada cartel abandonado que hubiera y, si podía, tomarle foto. Al cabo, ¿cuántos puede haber?, me dije. Al poner cuidadosa atención me di cuenta que la ciudad se había vuelto un cementerio aéreo de cuadrados y rectángulos viejos, de caños cruzados y lonas rasgadas. Comencé a mirar la metrópoli en el trayecto al trabajo, en mis quehaceres al pagar cuentas, al ir al supermercado, siempre estaban ahí, recordándome que la ciudad no era tan bella como en ocasiones sucede, a la altura de los ojos. Le pregunté a Francisco Mercado, ex jefe del Departamento de Artes Visuales del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), si este abandono de carteles, sistemático y sin retorno, afecta a la ciudad y en qué sentido lo hace. Él me dijo que esos carteles crean conflicto porque generan contaminación visual y que el gran problema es la legislación, porque debería existir una normativa que dijera cuándo se debe retirar una estructura. “Son elementos oxidados y en algunos casos los marcos ya están en mal estado. Hay lonas que se desgarran y, en tiempos de lluvia algunas estructuras se caen. Es hasta peligroso”. También Patricia Maciel está de acuerdo con que no se cumple la normativa. Ella es especialista en imagen urbana y ha trabajado sobre el impacto social de la publicidad exterior. Considera que habría que hacer cumplir los reglamentos que hay sobre esas estructuras. “Se establece que un anuncio no debe de interferir con la estética de la ciudad y que no debe representar un peligro para la ciudadanía. Así, la gente percibe que no hay un interés por parte de las autoridades por ejercer la norma”. Comenta que en sus investigaciones se ha encontrado con estructuras abandonadas, sobre lo que acota: “En muchos casos estaban en espacios que también se veían abandonados, como lotes baldíos. Aquí todo el conjunto de elementos llega a generar una sensación de abandono del espacio e incluso de inseguridad, uno como ciudadano percibe diferente el ambiente”. Asegura que se presenta un sentimiento de aversión a ese fenómeno, lo que deriva en una aversión hacia la ciudad porque se reconoce al espacio como un todo. Los especialistas sugieren que se le podría dar mejor uso a las estructuras y que, junto con las secretarías de Salud, Educación o Vialidad, se podrían reutilizar para dar difusión a campañas de gobierno. También dicen que en estos espacios pueden nacer diseños funcionales para que la ciudad los aproveche, dando un lugar a estudiantes de arquitectura o de diseño y creando proyectos para la comunidad pero, hasta que Gobierno no trabaje con universidades, urbanistas y sociedad en general, son sólo sugerencias. La ciudad padece de abandono visual aéreo. Y así, aunque con diagnóstico en mano, sigo mirando hacia el cielo en un camión, sabiendo que eso existe porque nadie se ocupa y porque, después de todo, Guadalajara es un cuerpo muy grande como para extirparle el abandono de una vez y por completo. Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones