Suplementos | Lovelace es la historia de una mujer abusada por la industria porno Celebridad efímera Lovelace es la historia de una mujer abusada por la industria porno Por: EL INFORMADOR 5 de enero de 2014 - 01:40 hs Escena. Adam Brody (Harry Reems) y Amanda Seyfried (Linda Lovelace), protagonista de la cinta. ESPECIAL / GUADALAJARA, JALISCO (05/ENE/2014).- La calle 42 de la ciudad de Nueva York, en dirección al oeste, fue en los años 70 una zona dominada por tugurios dedicados al strip tease, salas de cine pornográfico y sex shops. Ahí surgió Garganta profunda (1972) y se volvió un fenómeno de moda entre la bohemia neoyorquina y algunos círculos de intelectuales reventados. Con esa legitimidad ganada, y un escándalo de por medio porque las autoridades intentaron prohibirla, pasó después a salas de cine “normales” como el World Theatre en Times Square, donde según Nora Ephron, articulista de la revista Esquire, permaneció en exhibición durante 26 semanas consecutivas. Un ejecutivo de Paramount Pictures la calificó, para beneplácito de los promotores de la cinta, con una frase que parece slogan de ventas: “El Padrino de las películas porno”, en alusión al éxito contemporáneo de la cinta de Francis Ford Coppola. Sin ser una feminista radical, Ephron fue escéptica del valor erótico, cultural y de diversión que otros encontraban. Escribió: “He visto cinco o seis películas porno en mi vida, y aunque la mayoría eran infames, algunas eran dulces e inocentes y realmente eróticas. Garganta profunda, por su parte, es una de las películas más desagradables e inquietantes que he visto en mi vida; no sólo es antifemenina sino también antisexual”. Con el tiempo y los sucesos posteriores, el juicio de la escritora perdió escándalo y mojigatería, para ganar tino y perspicacia. Linda Lovelace, de nombre verdadero Linda Susan Boreman, la protagonista de ese controvertido acontecimiento cinematográfico, denunció, en la década de los 80, los abusos sufridos durante el rodaje. Su esposo de entonces, a punta de pistola y a fuerza de golpes, la había explotado como mercancía sexual. “Cuando ven la película Garganta profunda, están viéndome siendo violada”, declaró a la Comisión Meese del Congreso estadounidense que investigó el negocio de la pornografía por órdenes del presidente Reagan. Es esa mujer sobajada y manipulada, y no la que lució en los titulares como meteórica estrella del cine triple X, la que se convierte en el motivo de atención de Lovelace, una película de ficción realizada por una mancuerna de directores que hasta ahora habían hecho documentales. El enfoque que adoptan vuelve al personaje un ser ingenuo y pasivo. Soporta primero la intransigencia materna para caer luego en garras de la tiranía del cónyuge. Atraviesa los distintos incidentes de la trama demostrando una iniciativa muy pobre que consiste, cuando mucho, en reaccionar con tímido desconcierto a los avances e imposiciones de los otros. Sospecho que a los realizadores les interesó que el personaje reflejara esa actitud con la mirada y por eso buscaron una actriz de ojos grandes y expresivos. Antes de Amanda Seyfried, que se quedó con el papel, ofrecieron el rol a Olivia Wilde que también tiene esa cualidad. La trama evita los detalles más escabrosos y despacha demasiado rápido la mayor cantidad posible de episodios, causando una inmaculada impresión de superficialidad, que diluye los horrores de la opresión que crític Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones