Suplementos | Se trata de un pasaje triste. Casi podríamos decir que, a nivel de noticia, debiera considerarse como una tragedia Casi no pudo hacer milagros Nos cuenta San Marcos que Jesús entró en la sinagoga para enseñar el sábado, y seguramente lo hizo con la autoridad y la gracia que le caracterizaban; sólo que en esta ocasión, y a pesar de lo anterior, la gente no recibió sus enseñanzas... Por: EL INFORMADOR 4 de julio de 2009 - 10:27 hs Se trata de un pasaje triste. Casi podríamos decir que, a nivel de noticia, debiera considerarse como una tragedia; es el relato que el evangelista Marcos nos hace en el capítulo 6, cuando describe la visita que Jesús hizo a su pueblo. Nos cuenta San Marcos que Jesús entró en la sinagoga para enseñar el sábado, y seguramente lo hizo con la autoridad y la gracia que le caracterizaban; sólo que en esta ocasión, y a pesar de lo anterior, la gente no recibió sus enseñanzas. En lugar de alentarlos, el asunto más bien escandalizaba a las personas, por el hecho de que se trataba de una familia muy conocida por ellos; incluso sabían muy bien los nombres de los familiares de Jesús. Es más, habían conocido por muchos años a Jesús mismo, quien creció y maduró entre ellos. Sin duda había personas en ese lugar a quienes Jesús les había realizado un trabajo de carpintería. Por eso su asombro, ya que no les cabía en la cabeza que el sencillo carpintero que habían visto crecer entre ellos, ahora fuera un Maestro para Israel, y tuviera poder para sanar diversas enfermedades. Podemos entonces darnos cuenta de que el problema era que estas personas estaban permitiendo que su conocimiento de Jesús apagara su fe; lo conocían tan bien como un conciudadano, que rechazaron la idea de que fuera el Mesías. La gente simplemente no podía aceptarlo, y como no lo recibieron, tampoco su fe pudo crecer. Mucha gente de otras ciudades ignoraba del poder y la gracia de Jesús, pero cuando empezaron a escuchar las buenas noticias acerca de un Maestro que sanaba a los enfermos, decidieron creer en su corazón, y poco a poco su fe fue aumentando. Y es que la fe es algo diseñado para crecer; por eso Jesús se refirió a tener fe del tamaño del grano de mostaza, el cual de inicio es muy pequeño, pero tiene la capacidad de crecer, después de lo cual se transforma en una gran hortaliza. Pero la poca fe de la gente del pueblo de Jesús no creció, sino que más bien se escandalizaron de Él. La palabra escandalizar viene de un término griego que significa “tropezar”, o sea chocar con un escalón u obstáculo y caer. Es lo que tristemente sucedió con muchas personas en ese lugar: dejaron que sus experiencias anteriores con Jesús (o sea, tratar con un joven “normal”) limitaran su capacidad de creer en Él. Ni siquiera consideraron que se trataba de un joven excepcional, que había vivido entre ellos una vida diferente a la de los demás. Puesto que la sanidad está ligada con la fe, entonces pocas personas fueron sanadas. Fuera de eso, pocas cosas pudo hacer entre ellos. Esto no deja de ser interesante, porque con frecuencia dejamos que algunas experiencias pasadas con Jesús, o lo que nos han mal informado de Él, afecte nuestra capacidad de creer en Él, y en su poder para sanar nuestras enfermedades. Angel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Lee También Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Romería de la Virgen de Zapopan: “Pido que haya paz en el país” ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones