Suplementos | Entré por aquel zaguán y fui sorprendido por una guapa y virtuosa violinista Casa de la Cultura Gálvez Tapalpa atesora una peculiar casona, que hace unos días abrió sus puertas como, “Casa de la Cultura Gálvez” Por: EL INFORMADOR 3 de noviembre de 2008 - 05:16 hs Estando en el encantador pueblo serrano, disfrutando del “Festival de la Luna”, que brinda teatro, pintura, fotografía, música, escultura y conferencias, enriqueciendo a los tapalpenses y visitantes. La actividad más relevante fue sin duda la apertura de la Casa de la Cultura Gálvez. Hecho que sucedió el sábado 18 de octubre a las cinco pasadas de la tarde. Luego de degustar en “El Granero”, una exquisita trucha con queso y verduras, caminé en dirección a la calle Luís Enrique Bracamontes o mejor conocida como “El Columpio”, por su bajada y subida entre atractivas fincas (es la calle más insólita del poblado), la primera de ellas del lado poniente, es la casa en cuestión. En los inicios del siglo pasado, Federico Gálvez Gutiérrez fue transformando la casa de sus antepasados, hasta lograr la casa pensada, con cierto aire español, pero la presencia de otros elementos la hacen ecléctica. La edificación contrasto con las casas rústicas del pueblo. Comprende toda la cuadra y la casa se asentó en la esquina norte, donde se asoman una serie de ventanas arqueadas y altas, para impedir que los peatones miraran. El pequeño pórtico lo forman unos arcos de cantera gris, que se reducen y se adentran a la puerta, de dos hojas de madera que abren al zaguán, espacio que conduce a los cuatro corredores, tres son delimitados por columnas salomónicas sobre basas demasiado altas, logrando sofocar las columnas, sobre capiteles dóricos se manifiestan arcos de medio punto. El corredor sur tiene menor claro y unas esbeltas columnas ayudan a sostener el tendido alero de la sala, lugar que conserva su piso de madera y su piano, sus esbeltas ventanas miran a la alberca y a los añejos árboles que en un pasado dieron sombra a unos venados. El patio es animado por unos pinos y una fuente circular, que antaño se apreciaban unos peces japoneses entre lirios. Al costado izquierdo de la sala, una escalera sube a un cautivante cuarto que domina el horizonte sur del caserío. Unos corredores llevan a las recamaras, en el corredor poniente se encuentra el comedor y la cocina. Entré por aquel zaguán y fui sorprendido por una guapa y virtuosa violinista, que hacia vibrar a la casona y a los individuos que ahí nos encontrábamos. Velas que se usaron en la película “Tequila”, se prendieron nuevamente. El presidente municipal, Guadalupe Ledezma inauguró el recinto cultural y la exposición de escultura, que fue montada en la sala, bellas formas en obsidiana roja, creadas por varios escultores, entre ellos, Diego Martínez Negrete, quien participó con expresivos caballos. Federico fue descendiente de Vicente Gutiérrez, quien emprendió la fabrica de papel y el rancho Las Piedras. Casó con Irma Pérez Higadera y procrearon a Federico, Irma y Teresa. Ya viuda Irma mamá, se matrimonió con Gabriel de la Peña. Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones