Suplementos | Tapatío Casa de citas Por: Eduardo castañeda Por: EL INFORMADOR 14 de febrero de 2009 - 02:35 hs Los libros que nunca he escrito “Qué significado intrínseco tiene la afirmación de que todos los hombres y mujeres han sido creados iguales, que constituye el anclaje axiomático de la democracia? (…) Pero ¿dónde existe igualdad, aparte de en el dogma teológico o los principios judiciales? Somos arrojados a este mundo profundamente desigual. Nacer en las famélicas zonas apartadas de Camerún es un destino, una “condición de verdad” enormemente diferente de la del que nace aunque sea en los sectores menos privilegiados de Manhattan. Los que nacen ciegos o sordos en ámbitos vitales radicalmente distintos de los que habita un individuo “normal”. Padecer una minusvalía física es vivir, existencialmente y en innumerables aspectos, una vida que no es la que llevan quienes están bien constituidos (yo lo sé). Las enfermedades mentales, con frecuencia hereditarias, hacen que la brecha sea más drástica. Las dolencias genéticamente transmitidas son la condena de los inocentes; las capacidades, la riqueza o una posición especial heredadas son la bendición de quienes no se las merecen. La belleza, un recurso misterioso, está distribuida de forma aleatoria. ¿Qué igualdad rige entre los talentos del prodigio, ya sea atlético, cerebral o performativo, y el tartamudeo del estúpido? Excepto en un sentido formal, casi trivial, es un error absurdo considerar que mis recursos intelectuales, mi sensibilidad, mis hallazgos expresivos son iguales a los de un Platón, un Gauss o un Schubert. A la inversa, es hipocresía equiparar esos medios y recursos míos, aun siendo indudablemente modestos, a los de los semianalfabetos, los intelectualmente depauperados y los emocionalmente embrutecidos. ¿Qué igualdad hay —de nuevo, excepto en la fe religiosa o en la ficción legal— entre ser un supereducado, privilegiado y a menudo ocioso como yo mismo, y el matón, el adicto, el fanático desocupado que vaga sin rumbo por un barrio bajo? ¿Cómo puede cualquier credo político fundado en axiomas de la igualdad humana ser otra cosa que un ensueño edénico o un autoengaño?” Georges Steiner. Los libros que nunca he escrito. FCE/Siruela. México. 2008. 237 págs.El autor es uno de los críticos literarios más importantes del mundo. Nació en París, pero emigró a Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Es colaborador de The New Yorker, entre otros prestigiados medios. Melancolía sagrada “En la concepción de Pasolini la poesía filmada o escrita es una “relación de refinada sensualidad con lo real”, esa relación es al mismo tiempo acto de fascinación y contacto convulsivo. Hay en esa relación de refinada sensualidad una mirada que asegura una tensión especial entre las cosas y el cuerpo que mira. Es una ceremonia elemental la de ver así el mundo y la naturaleza ya no puede ser vista como natural en sí misma: el modo de ser de la mirada, su movimiento, es el de la fascinación por algo “sagrado”. La poesía se produce así en este estado de fascinación frente a los objetos: “Al filmar —dice Pasolini— las caras, las cosas, los paisajes, las voces, me parecen artefactos cargados de sacralizad y apunto de explotar”. Y como para Pier Paolo Pasolini filmar o escribir es hacer una reconstrucción del mundo incluyendo en ella la presencia indispensable de lo sagrado, la elaboración poética no puede dejar de ser un rito. Durante la filmación del Evangelio según San Mateo, Pasolini había comenzado el trabajo y a los dos días decide interrumpirlo. Tuvo la sensación de estar equivocando los procedimientos para acercarse a las cosas. Comienza de nuevo modificando todos los encuadres, todos los movimientos, los lentes, las posiciones de la cámara. Los pasos iniciáticos a la dimensión de lo sagrado no habían sido dados con suficiente certeza.” Alberto Ruy Sánchez. Con la literatura en el cuerpo. Taurus. 2008 (primera edición 1995). México. 210 págs.Reconocido narrador mexicano, director de la revista Artes de México, acomete también con erudición el ensayo literario. Es autor de Los nombres del aire, Los jardines secretos de Mogador y La mano del fuego, entre otros. Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones