Sábado, 11 de Octubre 2025
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Cartagena, y nuestra hispanidad

Este destino tiene una historia de resistencia y los antiguos pobladores enfrentaron embates de conquistadores ingleses

Por: EL INFORMADOR

Grabado. La mentira de Vernon, para su desventura, quedó impresa en una moneda en donde jura falsamente haber conquistado Cartagena.  /

Grabado. La mentira de Vernon, para su desventura, quedó impresa en una moneda en donde jura falsamente haber conquistado Cartagena. /

GUADALAJARA, JALISCO (24/NOV/2013).- La bella Cartagena —a la que se le agregó de Indias para no confundirla con la de España— asentada en el punto estratégico de la costa atlántica más norteña de América del Sur, siempre fue motivo de malsanas ambiciones desde que los europeos la “descubrieron” entre las tierras de allende el mar.

A las ambiciones dominadoras de Inglaterra, de Francia y aún de Portugal, se sumaba la pesadilla de los piratas que continuamente asaltaban, tanto a ella como a los antiguos pueblos calamarí ahora en posesión de los españoles; y ni que decir de los grandes y lentos galeones que apetitosos regresaban cargados de esmeraldas, oro, plata y especias de esos lugares hasta la mismísima España ávida de recursos y… de credibilidad.

Los piratas, de los que tantas leyendas han hemos escuchado, han existido desde épocas inmemoriales a la fecha. Desde Jassón en busca del vellocino de oro, a los que ahora asedian a los buques cargueros en los mares de Somalia. En esta ocasión sólo platicaremos de los que asolaron el Caribe y la preciada Cartagena de aquellos tiempos (1600-1700).

Varios nombres eran dados a esos pillos: “Piratas” a los que descaradamente asaltaban naves y pueblos en su propio beneficio sin bandera alguna. “Corsarios”  los que amparados por sus propios gobiernos tenían “licencia de corso” para asaltar cuanta nave extranjera bajo la protección de su patria con quien compartían el botín, siendo decorados con pomposos títulos como “Sir” Francis Drake o “Sir” Henry Morgan. “Bucaneros” se les llamaba a los que bajo el pretexto de vender carne —de ganado robado, claro— ahumada en “bucanes” (parrillas) a los navegantes ávidos de ella, cometían sangrientos asaltos ante la sorpresa de los ingenuos viajeros. “Filibusteros” a los que en pequeñas, ligeras y veloces naves (flyboaters) ocultándose en las radas (Isla Tortuga por ejemplo) asaltaban con facilidad a los galeones para desaparecer toda evidencia incendiándolos. Posiblemente del griego Pyros-fuego, provenga el nombre de “pirata”.

El caso más admirable de la piratería en la época fue cuando Inglaterra, celosa por la repartición del nuevo continente, y argumentando que la galera de Jenkins había sido atajada por los españoles mientras navegaba por sus costas, cortándole una oreja al capitán con un agresivo mensaje para el rey, fue considerado (mañosamente) como una declaración de guerra.

Una enorme flota de 186 navíos con todos los avances bélicos del momento, y nada menos que 27 mil hombres al mando Edward Vernon (corsario) fue enviada para asaltar a la codiciada Cartagena, defendida por el heroico vasco Blas de Lezo, que tuerto, cojo y manco, tan solo contaba con tres mil 500 hombres y dos… dos muy buenos pantalones.  

Durante la batalla, en una ocasión en que Vernon entró con una de sus naves a la bahía, sintiéndose ya  seguro de su triunfo, mandó un mensaje hasta Inglaterra ufanándose de su victoria. Medallas, monedas y toda clase de homenajes fueron preparados en la pérfida Albión para su regreso. Mientras que al otro lado del mundo, habiendo sido penosamente derrotado por los españoles, tenía que regresar a su patria para ser denigrado por haber perdido para Inglaterra la posibilidad de apropiarse de los territorios del sur del continente americano.

Gracias pues al enorme Blas de Lezo, que con los pedazos que quedaban de su cuerpo, defendió la hispanidad de América, permitiéndonos que en esta parte del continente hablemos español. De haberse perdido esa batalla, los  hispanoamericanos, seríamos angloamericanos.

Bien “aiga” por el gran Blas de Lezo, tan perdido entre las mentiras de nuestra historia.

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Los vuelos

Avianca, TACA, Lacsa, Copa son las aerolíneas que ofrecen mayor número de opciones para viajar a este destino colombiano. Las salidas son desde la Ciudad de México y los precios rondas los 450 y los 800 dólares. Es un vuelo con alta demanda, ya que por lo pronto, en esta semana, hay muy pocos espacios, para que tome sus precaciones.

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