Sábado, 11 de Octubre 2025
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Buenos negociantes

Es posible que muchas personas sean verdaderos negociantes, sin darse cuenta de ello

Por: EL INFORMADOR

Cuando pensamos en la palabra “negociante”, usualmente nos imaginamos a un hombre próspero, bien vestido, que está al frente de una empresa, o quizá una mujer en traje sastre, con el celular en la mano y dando indicaciones a su asistente. Esta es la imagen más común con la que se ha representado a una persona al frente de un negocio.

Sin embargo, es posible que muchas personas sean verdaderos negociantes, sin darse cuenta cabal de ello, ya que una implicación de negociar tiene que ver con “negar el ocio”. Cuando una persona está “negando el ocio” en su vida, es posible que pueda considerse un verdadero negociante.

Veamos efectos en la vida diaria. Un joven asiste a su escuela y mientras está en el salón de clases, algunos de sus compañeros deciden ignorar al profesor y platicar con otros estudiantes, jugar con su celular o hacer dibujos en su cuaderno; ellos están escogiendo el ocio, en lugar de hacer su trabajo, que es estudiar. Pero si otros alumnos deciden escuchar con atención y tratar de aprender lo que el maestro les está enseñando, entonces ellos se están comportando como verdaderos negociantes, ya que su actividad producirá algún tipo de fruto.

Lo mismo sucede con una madre de familia que se encuentra en su casa, y tiene por delante la tarea de preparar los alimentos para los demás; si ella se concentra en ver la televisión, o hablar por teléfono con alguna amiga, dejando para última hora hacer algo de comida a la carrera, está prefiriendo el ocio por encima de su responsabilidad, ella no está siendo una negociante.

Un empleado que requiere pasar tiempo en su lugar de trabajo, puede optar por ser negociante en el mismo, o no. Durante los minutos que pasa en ese lugar, puede entretenarse con juegos de computadora, navegar en internet sin un fin productivo, o simplemente abrazar el ocio de estar sin hacer cosa alguna; por otro lado, un empleado en una condición similar puede negociar su ocio si aprovecha esos minutos de poca actividad leyendo algo que lo haga más productivo, ordenando su área de trabajo, o adelantando actividades que en el futuro tendría que llevar a cabo.

Una cosa es cierta: todos los que deciden negociar su ocio, de alguna manera obtendrán recompensas en el futuro. Todo lo que el hombre siembra, sin duda eso recogerá cuando llegue el momento.

El Señor Jesús enseñó algo parecido, cuando contó la historia de un hombre que entregó a sus servidores diferentes cantidades de dinero, con el propósito de que negociaran con ellas. Cada uno recibió diferente cantidad de dinero, posiblemente de acuerdo a sus capacidades, pero todos con la misma responsabilidad de producir fruto a través de su trabajo. Cerca del final de la historia, el Maestro enseña que hubo uno de ellos que escondió el dinero bajo la tierra, lo cual fue reprobado por su señor, porque en lugar de trabajar se entregó al ocio.

Todos los días recibimos de parte de Dios una gran cantidad de bienes, para “negociar” con ellos: tiempo, vida, salud, recursos, oportunidades, etc. Un día nos pedirá cuentas de todo ello, por lo que es muy importante que tengamos cuidado con nuestro interés en el ocio, que siempre nos hará improductivos.

Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com

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