Suplementos | Un rincón para el disfrute Atacama, paraíso en el desierto chileno Los paisajes son únicos en plena cordillera, a una hora de Santiago Por: SUN 20 de junio de 2010 - 05:36 hs Atacama en el invierno ofrece una muy tolerable temperatura de 22° C durante el día, y por la noche un frío de 4°C.ESPECIAL / GUADALAJARA, JALISCO (20/JUN/2010).- Nada mejor para romper la monotonía que un viaje relámpago a un escondite único ubicado en plena cordillera chilena: el desierto de San Pedro Atacama, a una hora de vuelo de la capital Santiago. Tras un impecable e impresionante vuelo sobre la cordillera andina chilena, a bordo de un avión de LAN en Business Class, y nuestro arribo al aeropuerto de Calama, el guía del Hotel Awasi -Jorge- nos recibió con una sonrisa que nos acompañó durante nuestra estancia en este maravilloso tesoro natural. Desde el recorrido inicial y el descenso al desierto, uno se percata de la inmensidad y magnitud del panorama, de sus contrastes y de la riqueza de esta tierra; desde la cálida sonrisa de su gente hasta lo más variado y profundo de los azules de su cielo. Regalo natural Miles de años de transformaciones geológicas han dado origen a las cordilleras, salares, lagunas y volcanes que uno puede apreciar no sin quedarse boquiabierto, en la inmensidad del desierto más seco del mundo. El clima garantiza días luminosos y agradables. Atacama en el invierno ofrece una muy tolerable temperatura de 22°C durante el día, y por la noche un frío de 4°C. No por nada Atacama y en especifico el servicio que ofrece el Hotel Awasi, les han valido el reconocimiento de ser un lugar único para vacacionar y descubrir. Awasi no es sitio tradicional. El objeto de todo viajero es tener experiencias memorables, y esto se percibe en los detalles más pequeños como el té de rica (una hierba lugareña que crece salvajemente y que se utiliza en la cocina local). San Pedro de Atacama, con su imponente volcán Licancabur, que todo lo observa tras su cráter dormilón, ha sido durante años el oasis en el cual los viajeros se detienen en busca de agua, alimento, refugio y el descanso necesario para poder continuar el viaje. No puedo encontrar mejor analogía para hacer un paréntesis en la vida personal, en donde uno se refugia y abastece antes de seguir adelante. Como en casa En Awasi, que en atacameño quiere decir casa, uno llega al hogar a reponerse en una de las ocho cabañas o casitas del hotel, construidas en adobe, madera y piedra, en forma circular a la usanza de los pueblos tulor. Ubicado en un antiguo solar, rodeado de un muro histórico, este sitio reinventa el arte de hospedar, ofreciendo un desenfadado y lujo sin pretensiones, con un menú de excursiones a lugares y paisajes sobrecogedores como el Valle de la Luna, Pukara de Quitor, Geyser de Tatio, Laguna del Celar, Termas de Puritama, Toconoa y el Salar de Atacama. En esta estancia se desdobla la experiencia de conocer el desierto con un concepto único de turismo sustentable sin descuidar lujo y detalle. Temas Pasaporte Lee También Zacatecas y La Antigua: Viaje a dos joyas históricas de México El arte de saborear Nayarit Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones