Suplementos | Ubicado en el cerro de San Miguel Arroyo el Durazno Ubicado en el cerro de San Miguel, el disfrute de este atractivo natural es mucho mejor luego de disfrutar de la hospitalidad de los lugareños Por: EL INFORMADOR 24 de noviembre de 2013 - 01:13 hs CLARIDAD. Siempre es una gozo disfrutar de los cauces naturales cercanos a la ciudad. / GUADALAJARA, JALISCO (24/NOV/2013).- En la ladera Este del cerro San Miguel, canturrea dicha el bonito arroyo El Durazno. Una radiante mañana, Nicolás y yo partimos con dirección a Cuautitlán. Poco antes del referido poblado nos desviamos a la izquierda con dirección al Rincón de la Nance, para mirar al arroyo El Rincón, arroyo que atraviesa el camino a través de un vado. Nos detuvimos a ver el hechizante reflejo de unas higueras en un charco, donde sus follajes se acariciaban con suavidad. Después de unos potreros nos cautivó el arroyo El Rincón, diáfano y fresco, de lecho pedregoso. Al Norte serpenteaba por un valle de cañaverales, con higueras y zalates en las veras. Y al Sur, se adentraba a una zanja, casi recta. A corta distancia vimos un pintoresco arroyuelo, que corría sigiloso por un prado, embellecido por higueras añejas. A nuestro regreso encontramos el arroyo en el sendero de un rancho, sombreado por espesas frondas de zalates río arriba y por el otro lado, unos sauces apenas se miraban en su espejo. De aquel sendero fuimos a Cuautitlán, donde tomamos una recámara del Hotel Plaza (tel: 3573846014 o 15), nos atendió cordialmente María de Jesús Barajas Sánchez, mejor conocida como Zoila. Subimos a la terraza del segundo piso y vimos la plaza, con su kiosco y plantas alrededor, al costado izquierdo sobresalía la parroquia de ladrillo aparente. Rubén Villaseñor Bordes nos dice: “El fraile franciscano Juan de Padilla se estableció en Zapotlán por el año de 1532, siendo esto parte para que pasara a la vecina provincia de Amula en 1533, desde entonces tal padre o alguno venido en pos de él, tocó en Autlán, a donde enviaron religioso, quien para catequizar indios corría la provincia llegando hasta Chacala. Vivió nómada el franciscano en la región autleca hasta 1538, fecha que marca cuando se radica un religioso en Autlán… En 1543 la Orden de Frailes Menores envió de propósito religiosos al lugar, y principiaron a construir la iglesia”. Posteriormente nos encaminamos a Cuzalapa y a una corta distancia estábamos mirando su río, que cuesta arriba es conocido como arroyo Pitahaya, y es engruesado por varios arroyos, entre ellos: La Sidra, del cual son tributarios: La Paloma, El Durazno y Tecopaxtle. El río Cuzalapa nos mostró un buen caudal, delimitado por gruesos árboles y al fondo la maravillosa Sierra Manantlán. Después de cruzar el puente nos desviamos a la izquierda, para Cuzalapa, y en breve nos atrajo el arroyo La Paloma, que baja del cerro San Miguel, de lecho pedregoso y de agua zarca, que contrastaban con el diverso verdor de los árboles que lo enmarcaban. Entramos al legendario poblado para seguir por el camino a Rincón de Manantlán, la carretera fue ascendiendo y a un pequeño tramo recorrido, nos sorprendió el arroyo El Durazno, de agua cristalina y envuelto por exuberante vegetación: sauces, líquenes, begonias, encinas, colas de caballo, helechos, agritos, berros, zarzas y colomos, muchos colomos. Unas guiracas y unos clarines cantaban con el arroyo. Una llovizna refresco el follaje y súbitamente el sol enfatizó los colores y las formas de aquel sitio, los colomos conservaron muchas gotas por varios minutos. Seguimos el sendero, que fue bordeando el arroyo, pasamos el poblado, que tiene por nombre el del arroyo, donde miramos ardillas y duraznos. Seguimos el camino de tierra por unos potreros más, delimitados por el arroyo y la brecha. Apreciamos los cerros: Los Pasos, El Almeal, La Cumbre, San Miguel y el Alto San Miguel, elevaciones que se cubrían por momentos de mantos blancos, después nos mostraban sus hermosas crestas cubiertas por coníferas, contrastando algunos acantilados y unas grandes piedras. Enseguida de las neblinas, lloviznas y sol y así sucesivamente. En Manantlán puede llover una docena de veces al día, sierra brumosa, niebla de mar. Abundante vegetación que llama lluvia, nubes del Pacífico, que crean un clima idóneo para que prospere una rica diversidad de plantas. Sierra que mana agua, bastante agua, Sierra Manantlán. SABER MÁS Para llegar Autlán se encuentra a dos horas en carro, en un promedio de velocidad de 100 kilómetros por hora. Se debe tomar la carretera Guadalajara -Autlán, que está en dirección Sur. Temas Pasaporte Lee También Zacatecas y La Antigua: Viaje a dos joyas históricas de México El arte de saborear Nayarit Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones