Viernes, 10 de Octubre 2025
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Arroyo Ayotitlán

Un recorrido por la Sierra de Manantlán, que fue declarada Reserva de la Biósfera en 1987

Por: EL INFORMADOR

Ruta. Los paseantes pueden dejarse llevar por el camino que toma el agua de estos arroyos. ESPECIAL /

Ruta. Los paseantes pueden dejarse llevar por el camino que toma el agua de estos arroyos. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (02/JUN/2013).- Al oeste del cerro Las Capillas, en la encantadora Sierra Manantlán, nace el espectacular arroyo Neverías, a unos 2,600 metros de altura, y a 700 m. arroyo abajo se le junta el arroyo La Noria. Al Sur del cerro Chupadero, engruesa el caudal el arroyo La Puerta de la Mina, y pasando Chancol, el arroyo toma el nombre de Ayotitlán, por el poblado que sacia a su paso. Arreola apuntó: Tlan, terminación de lugar, posesiva, ayotía, verbal que significa, cultivar calabazas; derivado de ayotl, calabaza. “Lugar en donde cultivan calabazas”. Pasando el legendario poblado, el arroyo corre por Llano Grande y más adelante se le unen: Chanquehahuil y El Mamey, donde es considerado río, por su gran lecho. Luego de la ranchería La Piedra, se le suma el río Minatitlán, que es de considerable cauce, y después de unos serpenteos, el río es nombrado Marabasco.

Al estar mirando el arroyo Las Marías, se nos acerco un joven de nombre Pancho, y nos dijo de unos arroyos y de una caída de agua camino a Cuzalapa, y para pronto nos encaminamos para aquel rumbo. A corta distancia apreciamos un valle con primaveras floridas y enseguida un arroyo, que se abría paso entre un fulgor de follajes, para después brincar bizarras charcas, enseguida nos deleitamos con una encinas vestidas por orquídeas. Más adelante nos encontramos con un arroyo zarco, que expresaba acordes de agua al zigzaguear y acariciar piedras blancas y marrones, era el arroyo Escarpe, que evoca al Jefe de Cuzalapa. A un corto tramo, fuimos cautivados por una pequeña caída de agua, que surgía de un paredón, el blanco chorro era dividido en dos por una piedra y luego de abrazarla con gracia,  se contoneaba a la diestra. Al regresar a Las Marías el silencio fue interrumpido por unas preciosas chachalacas que cantaban fuerte en la copa de un copal. Rogelio Vega nos dice: “Cuautitlán pertenecía originalmente al cacicazgo de Cuzalapa… formado por una mezcla de toltecas, zapotecas, otomíes y nahuas, que respondían a las órdenes de escarpe, un cacique apodado de esta forma por su natural inteligencia; este alias proviene del vocablo otomí que significa pulga. La fundación y conquista del poblado se verificaron hacia 1522, cuando Francisco Cortés de San Buenaventura mandó a cinco españoles a Cuzalapa. Al parecer los naturales recibieron a los extranjeros de forma pacífica y sencilla, quienes de inmediato tomaron posesión de todas las tierras”.

De Las Marías, continuamos emocionados para el rancho Las Parejitas, después de Lagunillas vimos los tejados de Ayotitlán, que bajaban con buena pendiente por una ladera, hasta el verdor de su arroyo. En 1843, Manuel López Cotilla anotó: “Ayotitlán, ranchos: Santa María, Suchil, Chichimequilla, La Cofradía, El Velador, El Pochote, El Terrero, Mocholtila, Santa Rosa, Patitos, San José, Las Cruces, Rancho Viejo, Apoquite, Hoslahuacal, Tenamaxtlán, Atismaloya y Tecualoya”.     

A pocos minutos del añejo poblado y al bajar por el sendero a Telcruz, fuimos sorprendidos por el fantástico arroyo Ayotitlán, que se deslizaba mágicamente sobre una gran piedra blanca, con ligera inclinación, formando dos chorros, el primero grueso y el segundo delgado, el margen que humedecían lo tornaban ocre, después giraba para ondear unas fosas, delimitadas por peñas y por enormes piedras que antaño cayeron, donde tres señores disfrutaban de un refrescante baño. La última fosa era la mayor y la más espectacular, luego serpenteaba sigilosamente por unas piedras grises y blancas, a las veras, frondosas encinas, y al girar al Sur se perdió de nuestra vista. “Vivir los arroyos es quererlos, y es cuidarlos”. El jueves 5 de marzo de 1987, se declaró a la Sierra de Manantlán, Reserva de la Biósfera, a través de un Decreto Federal, firmado por el Presidente de la República, Lic. Miguel de la Madrid, flanqueado por el Gobernador del Estado, Lic. Enrique Álvarez del Castillo, y por el Rector, Lic. Enrique Javier Alfaro Anguiano, en la Rectoría de la Universidad de Guadalajara.

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