Suplementos | Un repaso de la política populista que prevalece en la nación sudamericana Argentina entre matices Un repaso de la política populista que prevalece en la nación sudamericana Por: EL INFORMADOR 7 de diciembre de 2014 - 01:55 hs Los Kirchner han aprovechado el “trauma histórico” para construir una hegemonía electoral difícil. AP / E. Pontoriero GUADALAJARA, JALISCO (07/DIC/2014).- Leer sobre la política de Argentina provoca un inevitable ataque de esquizofrenia. A quién creer. The Economist dice: “La Argentina está otra vez en el centro de una crisis de los mercados emergentes. Esto puede ser atribuido a la incompetencia de la presidenta, Cristina Fernández, pero ella es sólo la última en una sucesión de populistas económicamente analfabetos, que llega hasta Juan y Eva (Evita) Perón, y antes. Olvídense de competir con los alemanes. Los chilenos y los uruguayos, los países locales a los cuales la Argentina solía mirar desde arriba, son ahora más ricos. A los chicos de esos dos países —y de Brasil y México también— les va mejor en las pruebas internacionales”. El País, también crítica severamente a Cristina Fernández por su manejo de la economía de Argentina. En el artículo titulado “la economía argentina se desboca”, el diario español lanza golpes tan contundentes como: “Argentina, el antiguo granero del mundo, ha dejado de exportar trigo para que no suba el precio del pan. El pan se ha encarecido en lo que va de año un 50%, más del doble que la inflación extraoficial y cinco veces superior a la oficial. Los agricultores están obligados a vender en el mercado interno lo que hayan almacenado”. Para una parte de la prensa internacional, Argentina es poco menos que el paraíso del populismo aderezado con irresponsabilidad económica y el mantenimiento de un sistema corporativo que sólo empobrece a los argentinos. Es como si los argentinos no se dieran cuenta que han sido gobernados durante una década por un tándem corrupto y que encabeza un proyecto que sólo puede acabar en el abismo. Sin embargo, esa imagen de una nación en manos de desalmados populistas contrasta con otra imagen sobre todo construida por la izquierda nacionalista latinoamericana. Un vistazo a Le Monde Diplomatique versión castellana. “Los Kirchner han logrado construir más que gobiernos, han logrado construir una cultura política”. O citando a Eduardo Rinesi, ex rector de la Universidad Nacional de General Sarmiento: “la política de activación del salario ha sido muy importante en la Argentina. Incluso una parte importante de la izquierda del Partido Socialista ya se encuentra en el proyecto de Cristina Fernández. No hay oposición enfrente, ni proyecto alternativo”. Así, la imagen negativa de Argentina choca con otra narrativa que reivindica el proyecto de los Kirchner a través de sus éxitos en la política salarial, los derechos de los trabajadores y el combate a la desigualdad. ¿Qué narrativa se acerca a la verdad? ¿Es Argentina el reino del populismo y el corporativismo en América Latina o es un proyecto de inclusión social y política de las clases medias y los trabajadores? ¿Es el proyecto de los Kirchner un “caballo de Troya” a la democracia liberal o es una apuesta por una renovación democrática que busca limitar el papel de los poderes fácticos en la política del país? La ruptura con la ortodoxia “Que se vayan todos, que no quede uno solo” o “aquí está el pueblo”, fueron casi himnos para una generación en Argentina. La crisis de 2001 no sólo significó uno de los golpes financieros más profundos de la historia de América Latina, sino un auténtico terremoto político que sacudió las entrañas mismas de la identidad del país. De un plumazo, Argentina experimentó inflación, decrecimiento, pérdida salarial y desempleo. Las cazuelas en las calles representaban la desesperación y la indignación contra una clase política corrupta y, juzgada por muchos, como entreguista. De forma similar a Carlos Salinas de Gortari, el presidente Carlos Menem se convirtió en el rostro más visible de un mandatario insensible, ineficaz y aliado a los grandes poderes internacionales. Ese día algo se rompió en la Argentina. Ya han pasado 13 años desde aquellos días. Sin embargo, el fantasma de la ortodoxia neoliberal se ha convertido en un poderoso recuerdo que sigue marcando a los argentinos. El discurso oficial no ha cesado de señalar ese pasado como un enemigo a combatir. De acuerdo a una encuesta publicada por la BBC, 74% de los argentinos tienen una mala imagen del capitalismo, el neoliberalismo y lo relacionan directamente con la corrupción. Los Kirchner han aprovechado este “trauma histórico” para construir una hegemonía electoral difícil de contrarrestar. Dominan los sindicatos, los trabajadores y a buena parte de la población rural del país.. La gestión de los Kirchner, primero del ya fallecido Néstor, y ahora de su esposa en su segundo periodo, Cristina Fernández, presenta indicadores que son resaltados por organismos internacionales. Por ejemplo, en una década, Argentina ha logrado que el poder adquisitivo de los trabajadores aumente a una tasa de casi 3% anual- con una inflación que alcanza 22%; es decir, en este periodo el poder adquisitivo real de los trabajadores ha crecido más de 30 por ciento. Y a partir del primero de enero el salario mínimo en Argentina será de 522 dólares al mes, esto quiere decir un aumento de 31% con respecto al actual. En desigualdad, Argentina ha logrado reducir sostenidamente la polarización de los ingresos en el Índice de Gini. Sigue siendo un país sumamente desigual (115 en el mundo en igualdad de ingresos). En materia de pobreza, según los datos del Banco Mundial, la reducción es muy importante. Actualmente, uno de cada cuatro argentinos es pobre, mientras que hace una década –posterior a la crisis de 2001- la pobreza en todas sus dimensiones alcanzaba 40% de la población. Hay 10 millones de argentinos que sufren alguna condición de pobreza. Así, es indudable que Argentina ha cambiado su rostro económico y social desde que están los Kirchner en el poder. El Estado se ha fortalecido y hoy más que nunca, es capaz de contener a los poderes económicos y tomar decisiones con autonomía. Un ejemplo claro es la renacionalización de Yacimientos Petrolíferos Federales (YPF). La Presidencia de Argentina tomó la decisión de nacionalizar la empresa adquirida en el periodo presidencial de Carlos Menem por el conglomerado energético español, Repsol. Sin embargo, con una política de cero inversiones e incremento de precios, el petróleo y el gas en Argentina habían experimentado un notable ascenso en sus precios en los últimos años –debido a la ineficiencia por falta de inversión- y el servicio era de bajísima calidad. Podemos suponer que detrás de la nacionalización existe un proyecto centralizador y populista que busca en los precios bajos de la energía uno de sus activos políticos. Sin embargo, los argumentos de la Presidencia se comprueban en los números: los precios altísimos y la calidad del servicio paupérrima. ¿Y las libertades? A este rostro amable de un proyecto político que ha apostado por la inclusión y por los más desfavorecidos, como señala Pagina 12, también existen regresiones muy evidentes en el mandato de Cristina Fernández de Kirchner. Para conjuntarlas en un concepto, la mayoría de los retrocesos se han dado en el ámbito de lo que podemos llamar las libertades liberales; es decir, la libertad de prensa, la equidad partidista, la libertad de expresión y el estado de derecho. Veamos algunos datos. En materia de Libertad de Prensa, de acuerdo con el estudio que elabora anualmente Reporteros Sin Fronteras, Argentina cayó siete escaños en el ranking. Tras la caída, Argentina se ubica en la posición número 54 del mundo por el respeto al trabajo autónomo e independiente de los periodistas. En el mismo sentido, la Organización de Estados Americanos (OEA), a través de su relatoría especial en la materia, también ha señalado algunos casos de preocupación relacionados precisamente con la libertad de prensa en el país. En este fenómeno, el choque entre el Gobierno de Cristina Fernández y el gigante comunicativo “El Clarín” ha abonado también a que exista una percepción negativa sobre la reforma de telecomunicaciones y la libertad de los medios en Argentina. En otro índice, el que elabora la asociación civil Freedom House, que mide el estado de las libertades en distintos países a nivel mundial, califica al régimen argentino como “democrático con fallas” y considera que la libertad económica se encuentra “reprimida” en el país. Aunque si lo comparamos con México, los resultados de Argentina en esta materia son muy superiores a los nuestros que presentamos falencias en libertad de prensa, expresión e incluso en fortaleza democrática. En el mismo tenor, pero tomando los datos del Índice de Democracias elaborado por la revista inglesa The Economist, la democracia de Argentina es calificada como “defectuosa” y ocupa la posición 52- poquito por detrás de México. La crítica al kirchnerismo es su capacidad para jugar en los grises. Difícilmente alguien podría sostener que Argentina sufre una regresión histórica en su proceso de democratización. Sin embargo, el control político de los Kirchner y su voluntad por construir una cultura política dominante han estirado la cuerda hacia un gobierno que ha decidido profundizar la idea de la Argentina de las corporaciones, en donde los sindicatos y las uniones de distintos tipos son los sujetos políticos clave. No hay un entendimiento de la política desde la óptica de la ciudadanía liberal, sino desde una transformación del peronismo y sus formas de entender la política y el poder. ¿El futuro? El proyecto de los Kirchner se balancea entre dos realidades que parecen coexistir y no causar los resultados dramáticos que muchos han esperado. Por un lado, la economía de Argentina ha crecido a un promedio de 6.7% anual desde 2004. El triple que la economía de México. Ha logrado reducir la desigualdad y la pobreza, y hasta el Banco Mundial ha felicitado a Argentina por su sistema de redistribución tan eficaz que alcanza 25% del PIB en recaudación. Y esa recaudación se va a los más desfavorecidos en el gasto social que se triplicó desde la llegada de los Kirchner. Sin embargo, en paralelo a estos logros en materia económica y social, también debemos decir que hay signos de preocupación en materia de gasto público-que se ha prácticamente duplicado en los últimos cinco años- y la inflación alcanza niveles muy altos: 22%. En el mismo sentido, las llamadas libertades liberales y la democracia se han visto envueltas en un constante desgaste que ha provocado denuncias de organismos internacionales y que dichas falencias queden de manifiesto en los distintos índices que miden la fortaleza democrática y la salud de las libertades en Argentina. Ése es el Kirchnerismo, el reino de los contrastes y de los resultados disímbolos; cuando se analiza su legado desde los matices y no desde la condena o el elogio. Temas Tapatío Argentina Política internacional Lee También Argentina se burla de la Selección Mexicana con intro del Chavo del 8 (VIDEO) Organismo internacional prevé tensión comercial a nivel global en 2026 Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones