Suplementos | Es una de las bellezas de la geología del maravilloso planeta llamado Tierra Arenal: el volcán de Costa Rica Es una de las bellezas de la geología del maravilloso planeta llamado Tierra Por: EL INFORMADOR 3 de julio de 2016 - 01:16 hs El Arenal se encuentra a caballo entre las montañas del centro de Costa Rica. EL INFORMADOR / P. Fernández GUADALAJARA, JALISCO (03/JUL/2016).- Quise platicarles un poco sobre esta hermosa montaña, porque la verdad es una de las bellezas de la geología del maravilloso planeta llamado Tierra, en donde pasamos nuestra vida viajando -cual nave interplanetaria- que gira amil 670 km por hora. En ella, además vamos circulando (sin darnos cuenta) a 30 km por segundo alrededor de nuestro Sol, que no es más que una pequeñísima estrella, tan sólo una lucecita perdida entre la -igualmente insignificante- galaxia llamada Vía Láctea, que a su vez va viajando en el infinito a velocidades inusitadas y cada vez más aceleradas, a partir de un punto desconocido al que le hemos dado en llamar el “Big Bang” ¿con destino a...? Quizás al encuentro de un nuevo punto de “gravedad infinita”, en donde posiblemente se provoque un “Big Crunch” en donde todo vuelve a cero, para que ese “Big Crunch” provoque un nuevo “Big Bang” y así continuar el ciclo eterno del Universo (¿o universos?) en donde la historia vuelve a empezar (¿?). Pero volviendo a nuestro pequeñísimo planeta, y una vez habiendo recapacitado sobre la insignificancia y lo efímero de nuestras personitas, estos pequeños microbios que tuvieron la dicha de ir a las tierras costarricenses para investigar al hermoso Volcán el Arenal, les platicarán sobre algunas de las maravillas que encontraron. El Arenal se encuentra a caballo entre las montañas del centro de Costa Rica; en un cierto lugar que es un parteaguas al que se le llama la “División Continental”; en donde una parte de las lluvias escurren al Atlántico, y otras al Pacífico en el lado opuesto. Ese bellísimo volcán de mil 670 metros, es casi perfectamente cónico y está muy vivo… aunque soñoliento. Desde 1968 en que hizo su última explosión, ha seguido rugiendo, expulsando fumarolas, gases y vapores; y en ocasiones, junto a sus impresionantes retumbos suele lanzar con fuerza (mostrando faceta “stromboliana”) algunos materiales piroclásticos, bombas, piedras candentes y arena, mucha arena. También se dice que es un “estratovolcán”, dado que su cono de forma tan distinguida, se ha ido construyendo en sucesivas capas (estratos), que han caído en el curso de los siglos. El hecho de que haya sido cubierto capa tras capa en forma tan regular y homogénea, es debido a que es un impresionante volcán “plineano”. Nos remontaremos hasta Italia en el año 79, cuando el Vesubio sepultó a Pompeya, habiendo lanzado una columna vertical de varios kilómetros de altura, formando una especie de hongo o de sombrilla, y dejando luego caer tal cantidad de cenizas, lava y piedra pómez (“piroclastos”) que cubrió a Pompeya, a Herculano, y a varias ciudades de los alrededores de la bahía de Nápoles, junto con sus habitantes que no tuvieron posibilidades de escapar. A este tipo de volcanes, se les denomina “plineanos” en honor a Plinio el Viejo: científico y naturalista quien, impresionado con el suceso, y averiguando el porqué de ese fenómeno, tratando además de rescatar a sus amigos, pereció sepultado entre la lluvia de piedras y cenizas. Tantos títulos que se le atribuyen a esta bella montaña, hacen que sea imposible dejar de visitarlo al viajar a Costa Rica. Muchos y muy buenos hoteles hay en los alrededores. En el “Hotel Lagos” o en el “Tabacón” no se sentirán decepcionados: Buena mesa (masiva y turismera pero abundante); cuartos grandes (anticuados pero buenos); albercas termales y jacuzzis (igualmente turismeros), y jardines bucólicos impresionantes. Mucha suerte tuvimos en hacer amistad con Jesús: un amable jardinero del Hotel Lagos, que nos llevó, con toda calma, amabilidad, sabiduría, paciencia y ¡cultura y conocimientos! a conocer con detalle, los animales, las mariposas, las flores y la naturaleza del lugar; incluido nuestro amigo el perezoso quien, engreído con nuestra cabaña, nos deleitó con sus gruñidos y quejidos la noche entera: lo gozamos. En la excursión a la cima del volcán, no nos latió excursionar por sus veredas; así que decidimos caminar con un guía muy joven, conocedor y culto llamado Ánderson, quien nos condujo hasta un mirador en la montaña, explicándonos detalladamente todo (bueno, casi todo) lo que les acabo de platicar. Gozada de las buenas. ¡Es de verdad muy rico estar en Costa Rica! ¡Pura vida! Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones