Suplementos | A las afueras de la capital española Aranjuez y Alcalá de Henares, en los extramuros de Madrid De clima templado y ambiente cálido están compuestas las ciudades que cuentan con un atractivo adicional: sus imponentes construcciones Por: EL INFORMADOR 29 de noviembre de 2009 - 01:36 hs MADRID, ESPAÑA.- A una hora de la capital española se encuentra Aranjuez y Alcalá de Henares dos de las poblaciones más bonitas que adornan sus extramuros. Así como los habitantes de Bogotá y de Medellín toman su carro o se encaraman en un autobús y en menos de una hora llegan a Chía, Cajicá, Santa Fe de Antioquia o Rionegro, los madrileños, los de la capital de España, tienen muy cerca a Aranjuez y Alcalá de Henares. Hasta allí llegan (al igual que paisas y cachacos) en busca de los paisajes y la tranquilidad que hace rato no se ve en las grandes ciudades y que se hace tan necesaria cada cierto tiempo, especialmente los domingos. Llegamos a Aranjuez un domingo de octubre, tras unos días en Madrid en los que visitamos modernos hoteles y comimos en restaurantes con estrella Michelin. Un camión de turismo (hubiéramos podido ir en tren) nos puso en 40 minutos en la entrada de esta ciudad, que es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Situada al sur de la Comunidad Autónoma de Madrid, a 47 kilómetros de la capital, está en la intersección de los ríos Tajo y Jarama. Su clima es templado, sus lluvias moderadas y su gente amable. Durante el camino hacia este sitio -uno de los preferidos por la corte española- Maité, nuestra guía española, nos contó que la población vivió su época de esplendor en el reinado de Felipe II, por el año 1561, cuando se ordenó la construcción del Palacio Real de Aranjuez , uno de los once palacetes de la monarquía. Era allí donde pasaban un mes durante la primavera, de la misma forma en que el comienzo del año estaba destinado para El Escorial, y el verano para Segovia. Así, en torno al Palacio Real, nació la Aranjuez de hoy, la de los 50 mil habitantes (en su mayoría trabajan o estudian en Madrid), la de las zonas verdes, los jardines de ensueño, los restaurantes campestres, los espárragos, los inmensos fresones y el turismo del fin de semana. Palacio y jardines Gracias a Maité, al pisar la entrada del Palacio Real de Aranjuez, la principal atracción de la ciudad, ya estábamos familiarizados con la historia del lugar y apreciamos con gusto su imponente construcción y hasta sabíamos dónde encontraríamos las estatuas de los tres monarcas bajo cuyos reinados se construyó el palacio: Felipe II, Felipe V y Fernando VI. Capítulo aparte (y unos minutos de más) significó recorrer la Sala de la Porcelana (una de las muchas que hay en su interior) y que era la favorita de Carlos III. Sus muros están cubiertos con paisajes y retratos en porcelana que recrean paisajes orientales. Llamaron nuestra atención los dormitorios de los reyes y príncipes con mobiliario de la época, así como pianos y relojes de Carlos IV. Y si el palacio es visita obligada de turistas, sus jardines aledaños son una delicia que nadie se debe perder. Lamentablemente se ha perdido el 70% de los jardines originales, pues no hay presupuesto para mantenerlos. Pero siguen siendo generosos y bellísimos. Sobresale el Jardín del Paterre, en la fachada del Palacio, que alberga el Jardín de las Estatuas, con catorce bustos de emperadores romanos. Vale la pena ver el Jardín del Príncipe, con árboles de más de 30 metros de alto que vienen de diferentes países y que crecen más allí que en sus lugares de origen. Otros sitios de la ciudad son la Casita del Labrador, la Casa de Oficios y Caballeros, la Casa de Infantes, la Real Iglesia de San Antonio y el Teatro Real. En Aranjuez nunca alcanza el tiempo, por eso quienes la visitan deben regresar y aprovechar la jornada. La mejor forma de hacerlo es con un guía que le dé un panorama de la zona y les dedique tiempo a los dos o tres lugares que podrá ver en detalle. Por las tierras de Cervantes Terminada la visita a Aranjuez hay que disponer de otro día para Alcalá de Henares. Por suerte, Maité nos acompañó en esta ruta y recorrimos 25 kilómetros que la separan de Madrid, en el autobús, tomando por el Noroeste de la capital española. Lo primero que nos contó la guía es que Alcalá es un nombre árabe que quiere decir “Al castillo”. Un dato que parecía sin importancia, pero que al llegar al lugar, impregnado de letras y cultura, sonó pertinente. Alcalá de Henares es la patria chica de Miguel De Cervantes Saavedra. Un lugar pintoresco, lleno de calles adoquinadas y casas antiguas. Allí se conserva, como un sencillo museo, la casa donde nació el autor de Don Quijote de la Mancha, en la que se conservan objetos de su propiedad y manuscritos que se han hecho en su honor. También vivieron en esas tierras personajes como Quevedo y Góngora. Alcalá de Henares tiene una población de más de 200 mil habitantes, y es una de las más pobladas de la región. Buena parte de ella es fluctuante y sube o baja dependiendo de la época del año y del calendario escolar universitario, pues miles de estudiantes viven allí para asistir a la prestigiosa U. de Alcalá de Henares. El día de nuestra visita coincidió con el comienzo del año académico, que convoca a la población universitaria en torno a una procesión encabezada por los profesores que, vestidos de toga y birrete, recorren el campus para dar la bienvenida a los estudiantes. Ese es otro atractivo del lugar, que como todas las ciudades universitarias está llena de cafés, bibliotecas, centros culturales y de un ambiente propio de los años de estudio que, incluso en un día, contagia a los visitantes. Vale la pena destinar tiempo para recorrer su calle principal, no sólo porque es encantadora con sus casas con balcones y su adoquín eterno, sino porque a lo largo de ella se ubican todo tipo de negocios. Desde “pulgueros” en los que hay objetos por centavos de euro, hasta una marca de ropa que ofrece cosas a 10 Euros. Con tiempo e imaginación, se hace una buena compra. Para finalizar bien el día se puede comprar un helado y si el clima lo permite recorrer la plaza principal para comprobar que no importa por donde se le mire, a Alcalá de Henares le sobran razones para ser Patrimonio de la Humanidad, como se estableció el 2 de diciembre de 1998. Temas Pasaporte Lee También Zacatecas y La Antigua: Viaje a dos joyas históricas de México El arte de saborear Nayarit Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones