Suplementos | De viajes y aventuras Apasionantes andanzas por el Sagarmatha Esta entrega ofrece una caminata de altura, tanto por los empinados recorridos como por sus bellos paisajes Por: EL INFORMADOR 20 de octubre de 2012 - 20:45 hs Paisaje. La bella stupa parece elevar sus oraciones a la hermosa Kongdé Ri, la imponente montaña sagrada cerca de Namche. / GUADALAJARA, JALISCO (21/OCT/2012).- Dado a que la caminata que habíamos hecho desde Lukla a la entrada al Parque Sagarmatha rumbo al Everest había sido bastante placentera y con subidas moderadas y razonables, no nos imaginábamos que Namche Bazar nos esperaba con una morrocotuda subida de tierra, piedras, y escalones de roca que nos hizo sudar la gota gorda. Ahí empezamos a entender que en los Himalayas… “¡Hasta las bajadas son de subida!”. Mientras estábamos en ese eterno subir, sudar y bufar, disfrutar y volver a subir… contra la altísima montaña Kongdé Ri, de seis mil 187 metros de altura, se recortaba un imponente altar (stupa), que además de marcar el final del ascenso, parecía insinuar -en silencio- que era un mundo diferente a donde íbamos entrando. Un gran espacio, a manera de enorme plaza de tierra plana sin cosa alguna, corroboraba lo anterior. Además, como contraste, esta planicie era una árida e inverosímil introducción a las adornadas callecitas -siempre de subida- del bonito pueblo en forma de herradura que parecía aferrarse a las empinadas pendientes de las montañas. La influencia de los turistas occidentales, que por carretadas pasan por ahí por ser el centro neurálgico y punto de encuentro en la región, ha provocado que las tienditas que se agolpan entre las calles, curiosamente se dediquen a ofrecer los artículos occidentales más diversos (pañuelos desachables, desodorantes, bronceadores); y en los hotelitos -en donde es conveniente pasar por lo menos una noche para aclimatación- traten de satisfacer cuanta extraña costumbre existe en otros mundos (hamburguesas, pizzas, donas etcétera). Sin embargo, el carácter sherpa, sigue teniendo su auténtico y gracioso sabor sherpa-nepalí de la montaña; sin dejar, ni por un momento su siempre humorista hospitalidad. Namche, tal cual, es para enamorarse de él. En lo particular, tuve la suerte de hospedarme en el pequeño lodge Kongdé View Panorama, en donde Yannghi, Nima, Nipen, y el pequeño Holahola Sherpa, como si fuera de la familia, con gran cuidado me ayudaron, por semanas, a recuperarme de una ingrata pulmonía. (En junio de 2011 apareció en EL INFORMADOR “Mi familia sherpa” en gratitud a ellos). Teniendo pues a Namche como “campo base”, emprender caminatas a las cercanas poblaciones de Thamo y Thame, con la vista del río Bhote Koshi corriendo -muy blanco por lo helado- allá muy abajo de la vereda, es una belleza. Aunque al principio los senderos son muy empinados, en general el territorio es bastante accesible; pero como se tiene que cruzar el río varias veces por frágiles puentes colgantes, los altares e imágenes de diversos dioses pintados en las rocas antes y después del puente, te hacen recapacitar un poco… ¡antes y después de cruzarlos! Dedicar una plegaria; un “Om mani padme hum”; o al menos una reverencia a cada uno, no viene nada mal. Otra paseo realmente interesante, es caminar hasta un pequeño valle que está a la sombra de la majestuosa y también sagrada Khumbi Lha (5,761 mts.), en donde se encuentran los pueblos de Kumjung y Kumde, a los que Sir Edmund Hilary dedicó toda su vida -tan sólo por filantropía- construyendo y financiando los centros escolares que a la fecha siguen exitosamente funcionando. Vale comentar que, aunque en uno de los viajes al lugar, mientras construían una escuela, tuvo la desdicha de perder a su esposa y a su hijita en un accidente de aviación, esta terrible herida imborrable no fue impedimento para seguir con su loable misión. Al correr de los años, June apareció en su vida y, casándose con ella, fue la inseparable compañera de su vida Dos héroes aparecen invariablemente en las paredes de las casas de los sherpa -aparte de las imágenes sagradas-: la de Hillary, benefactor y montañista, que junto con Tensing, fue el primero en lograr la cumbre del Everest; y la de Reinhold Messner, cuyas hazañas montañistas son mil veces platicadas con admiración por los regionales. P.D. Luego platicaremos del sui géneris Hotel Everest View que estando en las cercanías a los tres mil 880 metros de altura, es el hotel más alto del mundo, desde donde, cómodamente sentado en la terraza y con un café caliente en las manos, se pueden contemplar las montañas más altas y bellas del planeta; y si el tiempo lo permite, tener la primera vista del Everest allá en las lejanías. Temas Asia Pasaporte Lee También Zacatecas y La Antigua: Viaje a dos joyas históricas de México El arte de saborear Nayarit Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones