Suplementos | Karla Bañuelos Sáenz Alfonsina Riosantos El lenguaje de su cuerpo Por: EL INFORMADOR 26 de junio de 2009 - 22:02 hs De espaldas, el cuerpo desnudo de una mujer gira lentamente, en la oscuridad de un sótano de piedra, hasta quedar de frente a los espectadores, acostada, como si apenas acabara de nacer. Ese es uno de los fragmentos de Autorretrato, de los últimos trabajos de Alfonsina Riosantos (Guadalajara, 1973), una de las bailarinas de danza contemporánea y experimental más propositivas y activas de la ciudad. “La danza es una energía que encuentra su lugar en el cuerpo, el cuerpo es una contenedor de esta. Se instala sabiamente en el cuerpo”, reflexiona Riosantos sobre su quehacer, al que se ha dedicado por más de 20 años, desde que descubrió esta expresión artística apenas adolescente en uno de los talleres de la preparatoria en la que estudiaba. “Fue un trabajo muy intenso porque partí de una experiencia muy personal que fue el nacimiento de mi hija. Le titulé así porque era un equilibrio que yo buscaba entre la luz y la oscuridad, lo sentí justo en el momento del nacimiento. El dolor y ese abandono que sientes, sufres una especie de abandono de tu propio cuerpo. Es tremendo: lo oscuro y lo luminoso. Fue una búsqueda hacía mi propio nacimiento, una especie de rama vieja que nace”, expresa Riosantos sobre ese montaje que estrenó en el 2007 en la sala de cámara del Teatro Degollado. Autorretrato, como la mayoría de los trabajos de Alfonsina, nació de una búsqueda interna, de “ir explorando mis propias sombras”. Un trabajo introspectivo y emotivo que se nutre de otras expresiones artísticas como la plástica, el cine, la instalación y el teatro, para crear piezas intimistas a través de la experimentación. “La línea que tomé, sin dejar de ser experimental, tiende a lo plástico. Me nutro muchísimo de la pintura y de cuestiones de teatro muy particulares como el trabajo gestual, me gusta mucho la filosofía de Grotowski, esta pretensión del actor santo. Hay infinidad de cosas que la danza experimental te permite abordar como medio expresivo. Uno puede nutrirse desde un poema hasta música barroca, música actual y cómo haces tu lectura de esa mezcla es lo interesante”. Formación Su formación fue informal. Comenzó con un taller de danza cuando Alfonsina estudiaba preparatoria en la Universidad de Guadalajara, “ahí empecé con mi gusto”. Después pisó da duela de varias academias de ballet y de manera más formal en la escuela del Instituto Cultural Cabañas, en la carrera” de danza contemporánea dirigida por el bailarín Antonio González que terminó por no concretarse. “Antonio renunció, entonces todo el grupo dejamos esa escuela y seguimos al maestro. Entré después entré a la escuela del CEDART, donde estuve varios años con el maestro Onésimo González, con él empecé a tener más conciencia de la historia de la danza, era mucha reflexión sobre los movimientos que tuvieron sentido en la historia de la danza”. Tiempo después, Alfonsina se encuentra con Lola Lince, una de las bailarinas icónicas de la danza contemporánea y experimental en Jalisco, con quien estudia y forma parte de su compañía. “De mi formación es la maestra más importante, porque a partir de ahí también definí mi línea, que fue la danza experimental. Me gustaba mucho la sencillez con la que ella abordaba la danza, siendo un lenguaje bastante abstracto, me era muy familiar de alguna manera. Era muy interesante estar en su taller, porque aparte de la improvisación aprendía coreografía. Era un trabajo muy intenso, leíamos muchísimo, fue una escuela completa”, recuerda Alfonsina, que inquieta ha complementado su formación con diversos talleres de danza butoh, teatro e historia del arte. El lenguaje de la danza “Pienso el cuerpo como una entidad extraña. Dentro de lo irreconocible, habitable. Me gusta sentirlo frágil e inconsolable. Sólo así puedo entender el sentido de levantar un brazo”, es la frase que da la bienvenida a los visitantes de la página web de la bailarina (http://alfonsinariosantos.com/) en la que además de la información biográfica y de los talleres que imparte Alfonsina, se encuentra una selección de varios de sus montajes. Su más reciente trabajo, Efímera, que tendrá una temporada en septiembre próximo en el teatro del IMSS, parte de la compleja reflexión entre la relación de una mosca y lo femenino, una metamorfosis expuesta. “Es una obra que surge con la idea de conocer más a las moscas. Es una especie de analogía sobre lo que las moscas nos aportan en cuanto a lo sucio y qué puedo yo decir con esa suciedad como mujer. Es un trabajo muy complejo y caí en cuenta de aspectos muy de lo femenino porque elegí una caja, quería trabajar con esta idea de las moscas en laboratorio, que son constantemente observadas”, explica la bailarina sobre esta obra en que se realizó con apoyo del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA) y Cultura UdeG. La danza experimental, opina, es un género que expresa lo que es la realidad de las artes contemporáneas: una tierra donde las fronteras se desdibujan y los artistas se nutren de diversas expresiones. “Me decanté a la danza experimental quizá por el ritmo que tengo en mi propia vida. Soy un poco como más extraviada, siento. Todavía veo clases de danza contemporánea o clásica y siento que el ritmo es muy ágil, yo no actúo así, soy más lenta necesito reflexionar muchísimo en el sentido corporal, no mental. El cuerpo me tiene que decir a mí primero cómo es la cosa, antes de tomar una decisión”. El cuerpo, sin embargo, no debe perder su protagonismo en el escenario, no debe ser opacado por luminosas secuencias de video o escenografías que por sí solas son ya una instalación. Y, como el nombre lo dice, experimentar: con los movimientos ancestrales del butoh, con la ruptura del contemporáneo, la perfección del clásico, la expresividad del teatro; con el cine, la plástica y las letras. Pero sobre todo, con la emoción: “Soy totalmente emotiva. El desgaste que uno sufre después de una presentación o de una temporada es por eso, en mi caso siempre voy con la emoción. Es el único motor, no sé cómo sentarme a reflexionar primero”. La danza es una energía que encuentra su lugar en el cuerpo, el cuerpo es una contenedor de esta. Se instala sabiamente en el cuerpo tiempo. Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones