Lunes, 20 de Octubre 2025
Suplementos | En un nuevo vuelco, los rebeldes han roto el cerco de las fuerzas del régimen

Alepo, la batalla que nadie parece poder ganar

En un nuevo vuelco, los rebeldes han roto el cerco que las fuerzas del régimen les impusieron

Por: EL INFORMADOR

En Alepo varios niños fueron rescatados; este pequeño refleja la inocencia de quienes menos tienen que ver con la guerra. AP / ARCHIVO

En Alepo varios niños fueron rescatados; este pequeño refleja la inocencia de quienes menos tienen que ver con la guerra. AP / ARCHIVO

GUADALAJARA, JALISCO (21/AGO/2016).- La batalla que libran desde hace cuatro años el régimen de Damasco y las fuerzas opositoras en Alepo, la principal ciudad del Norte de Siria y nudo estratégico de comunicaciones, da continuos vuelcos sin que ningún bando parezca poder cantar victoria. Después del efímero alto el fuego del pasado febrero, ambas partes se han adjudicado avances y sufrido retrocesos, como los experimentados en apenas un mes. El día 17 del pasado mes de julio, el Ejército leal al presidente Bachar el Asad cercó a los insurgentes -junto a más de 250 mil civiles, en los distritos orientales de la ciudad- tras apoderarse de la carrera Castello, su eje vital de suministros. Tres semanas después, las milicias rebeldes devolvieron el golpe en el corredor de Ramusa, dejando semiaisladas a las fuerzas gubernamentales en los barrios del Oeste, habitados por 1.2 millones de personas.

El régimen cuenta con el apoyo aéreo de su aliado ruso, que hace un año le evitó una anunciada derrota con un despliegue de aviación, misiles y asesores militares decisivo para dar un giro completo al conflicto. En este mismo bando pelean también las milicias libanesas de Hezbolá, unidades de élite de la Guardia Republicana iraní y combatientes iraquíes y afganos chiíes.

Sin apenas presencia de las llamadas fuerzas opositoras moderadas, como el Ejército Libre Sirio, el principal bloque rebelde lo integran milicias suníes agrupadas en el llamado Ejército de la Conquista, una coalición formada por una docena de grupos y encabezada por el Frente de la Conquista de Levante, que hasta hace poco se denominaba Frente Al Nusra. Tras haber declarado a finales de julio su ruptura con el yihadismo de Al Qaeda -en un intento de escapar de la exclusión internacional-, estos insurgentes islamistas se han mostrado en los últimos enfrentamientos librados en Alepo como las fuerzas mejor preparadas para hacer frente al régimen y sus aliados. Mientras Estados Unidos apoya a los opositores menos radicales, Arabia Saudí, Turquía y las monarquías del Golfo, apuestan por grupos de inspiración salafista.

Ambas partes están, sin embargo, emparedadas entre el territorio Nororiental dominado aún por el Estado Islámico (ISIS), contra el que combaten en mayor o menos medida los restantes bandos en liza y que no deja de retroceder, y la franja septentrional bajo control de la milicias kurdas de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG). Las fuerzas kurdas, que fueron adiestradas por la guerrilla separatista turca del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), se han transformado en la principal fuerza de choque contra los yihadistas del Daesh (acrónimo en árabe del ISIS) gracias al apoyo aéreo -y recientemente de unidades especiales sobre el terreno- estadounidenses. Para escapar de las presiones de Turquía la milicia YPG se ha integrado en la Alianza Democrática Siria, junto con grupos árabes suníes y turcomanos.

Ciudades asediadas

El asedio de la ciudad siria de Alepo remite al sufrimiento de otras ciudades cercadas durante meses o años en la historia reciente

1.- Leningrado (1941-1944) o el asedio de los 900 días. Leningrado, la antigua (y actual) San Petersburgo, iba a llamarse Adolfsburgo si los nazis hubieran llegado a hacerse con la histórica capital rusa durante la Segunda Guerra Mundial. Es sabido que no lo lograron, pero los dos años y medio (872 días) que duró el cerco se cobraron al menos 600 mil víctimas, una cifra que otros autores doblan. Cuesta pensar en otro caso de asedio tan terrible como el de Leningrado. “La gente comía hierba, cola de carpintero, hervía el papel de las paredes, los cinturones de cuero, ¡los libros...!”, sostiene el británico Michael Jones. En una obra reciente, arroja datos sobre la enorme magnitud del canibalismo. Los antropófagos se reunían en pandillas y en los mercados se vendía carne humana. Sobre aquel horror volaron las partituras de la Séptima sinfonía de Shostakovich, que el músico había empezado a componer en la ciudad antes de ser evacuado. Los músicos, famélicos, lograron tocarla. El sitio se levantó el 27 de enero 1944, con la ciudad nevada.

2.- Bloqueo de Berlín (1948-1949). Antes que el muro, el Berlín de posguerra estuvo partido en dos por las monedas. Los aliados usaban el nuevo ‘marco alemán’. Los soviéticos, el ‘Ostmark’. Impusieron con pretextos técnicos el cierre de carreteras, trenes, incluso el tránsito por el río. Dos millones de berlineses occidentales se exponían al desabastecimiento. El 25 de junio de 1948 vinieron a solventarlos unos aviones Douglas DC-3, ‘bombarderos de pasas’ (llamados así porque lanzaban dulces a los niños que se arremolinaban en torno a ellos), y el puente aéreo que unió la futura RFA a través de tres corredores aéreos con el viejo aeropuerto de Tempelhof, en el Berlín aislado.

3.- Asedio de Basora (1987). La segunda ciudad de Irak sufrió como pocas los efectos del largo conflicto del país con Irán durante los años ochenta. Aunque no esté en la costa, el enclave constituye el único acceso iraquí a las aguas del Golfo Pérsico y un objetivo primordial para las tropas del ayatolá Jomeini. La ciudad había sido objeto del asedio iraní desde 1982, pero en 1987, con ambas partes en resueltas a desencallar el conflicto aumentando las hostilidades. El resultado: más de 85 mil bajas y unos dos millones de civiles desplazados.

4.- Asedio de Sarajevo (1992-1996). El de la capital de Bosnia-Herzegovina es el asedio más duradero de la historia reciente: mil 425 días, los que median desde el 5 de abril de 1992 y el 29 de febrero de 1996. Las débiles defensas bosnias, que habían proclamado la independencia del país, se enfrentaban a las tropas del Ejército Popular Yugoslavo y a las milicias serbias. Los enfrentamientos se desarrollaron en las colinas que circundan la ciudad. A principios de mayo, tropas del Ejército de la República Srpska (los serbobosnios) bloquearon la capital de forma definitiva. Se privó a la población de agua, electricidad o calefacción. La llegada de ayuda humanitaria a través del aeropuerto, reabierto a la fuerza, agravó paradójicamente la situación. Los francotiradores disparaban sobre los civiles cuando iban a recoger comida. El acuerdo se cerró el 13 de enero. Radovan Karadzic, representante del ejército serbio, se plegó ante las presiones internacionales.

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