Suplementos | En el artículo anterior veíamos cómo es una fe infantil; veamos ahora los siguientes pasos... Acerca de la Santidad La adolescencia es la siguiente etapa evolutiva. En ésta es fácil observar la primera manifestación: desear independencia de los padres Por: EL INFORMADOR 17 de octubre de 2009 - 11:42 hs Segunda parte En el artículo anterior veíamos cómo es una fe infantil; veamos ahora los siguientes pasos. La adolescencia es la siguiente etapa evolutiva. En ésta es fácil observar la primera manifestación: desear independencia de los padres. Un adolescente quiere liberarse de la autoridad paterna, pero al mismo tiempo no se siente tan seguro de sí mismo como para abandonar el hogar paterno. Es la época de la rebeldía, del querer sentirse diferente y, a la vez, de pertenecer a un grupo de coetáneos. En el caso de la adolescencia de la fe, esta etapa no siempre coincide con la edad biológica correspondiente. Es común que se haya llegado a la edad adulta, pero en la fe seguir en la adolescencia. Primero aparece un alejamiento de Dios, pero el adolescente en la fe siente que es Dios quien se aleja de él y cada vez parece más difícil la comunicación; siente como que Dios lo deja sin respuesta. Luego empieza a vivir a Dios como algo extraño a él, que no comprende su vida y lo gobierna desde un lugar distante, lejano. Esto lo vive con ciertos sentimientos de angustia y soledad, como cuando se siente abandonado, no comprendido y desprotegido por sus padres. A veces aparece cierta nostalgia y añoranza, preguntándose por qué Dios no acude o por qué Dios no lo ayuda, y en veces da el paso más radical de la fe adolescente. que se manifiesta como la negación de la existencia de Dios: el ateísmo. Por supuesto que no todas las personas pasan por estas etapas antes de llegar a una fe adulta. Sin embargo, también es común encontrar que gran cantidad de gente se estaciona en la adolescencia de fe. Sólo asisten a misa en la boda o los XV años de los amigos o familiares y sueltan la trillada frase: “yo soy católico (o católica) a mi modo”. El tránsito a la fe adulta se da cuando se encuentra a un Dios real, vivo, a quien no es necesario probar, porque su existencia es tan evidente como que el cielo es azul. Este Dios de la fe adulta no es castigador ni opresor, sino un Dios de amor, perdón y misericordia. Esto no significa quitar la responsabilidad al hombre por sí mismo y por sus prójimos, sino el inicio de un compromiso de vida que conduce a actuar, no por lo que está prohibido o porque es un mandato que viene de afuera, sino por lo que se estima más conveniente para seguir la palabra de Dios. Esta actitud crea en el hombre un sentimiento de libertad y responsabilidad, y cuanto más libre se siente, más cerca está de Dios y tanto más goza la vida. No cree en Dios porque necesite sentirse seguro, sino que la vivencia de las virtudes le infunde confianza en Dios, de manera que llega a relacionarse con Dios a través a través de la realidad, por medio de la creación. Con el correr de los años y las experiencias vividas y aprovechadas la fe adulta puede transformarse, para dar paso a un nuevo modo de creer y de vivir: la fe madura. Cuando el creyente alcanza una mayor comprensión de las cosas, la vida sobrenatural se incorpora a su mundo cotidiano, con lo que se centra totalmente en Dios. Es cuando se comienza a comprender más a los otros y a sentir a Dios más presente cada día. Una persona de fe madura adquiere una actitud realista, ubicada y con gran aplomo interior, que escucha, comprende y se expresa con sinceridad. A pesar de su firmeza interior, no es rígida, ni de moral religiosa enjuiciadora, y su presencia crea una atmósfera de paz en torno suyo. No hace alarde de su fe. La fe madura conduce a un estado en el que la vida emocional se estabiliza desde dentro, desde el fondo del alma, donde existe la paz verdadera. En este sentido la fe no representa un puro equilibrio emocional, sino que se transforma en una fuerza del espíritu que se encarna en la vida emocional, se refleja en ella y a su vez se expresa en el cuerpo entero del hombre. Transitar hacia la fe madura requiere ante todo negarse a uno mismo, despojarse de toda soberbia, tomar la cruz de cada día y seguir a Cristo pobre y crucificado. ¿Estamos preparados? Que el Señor nos bendiga y nos guarde. Antonio Lara Barragán Gómez OFS Escuela de Ingeniería Industrial Universidad Panamericana Campus Guadalajara alara(arroba)up.edu.mx Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones