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Martes, 20 de Noviembre 2018

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Principios rotos

Por: EL INFORMADOR

La Constitución de Estados Unidos sostiene, de manera ejemplar, no sólo el derecho del hombre a la felicidad, sino que ésta debe ser lograda con base en la verdad; un principio trabajado por Jefferson, Adams y, desde luego, por el genio de Benjamín Franklin; y los estadounidenses, sabiendo de la importancia que la verdad representa, habían sido, durante siglos, muy vigilantes de su cumplimiento. Así, en Estados Unidos se podían hacer otras cosas, muchas, pero no mentir. Mentir era, además de mal visto, muy castigado, aún —o quizá para ser justos, especialmente— en sus políticos, lo que le daba a la política estadounidense un toque de veracidad… Un principio: la verdad, que si no los hacía olvidar sus intereses, sí ofrecía la posibilidad de manejarse en terrenos donde la confiabilidad de sus ciudadanos podía darse.

Pero algo pasó; algo ocurrió que hizo que el país de “la democracia ejemplar” rompiera su sana trayectoria histórica, para ofrecer un triste escenario donde mentir ha sido la constante; entonces, la ciudadanía estadounidense, en altos porcentajes, no se siente ya confiada… y la del mundo sólo mira con temor esos principios rotos.

Los hallazgos sobre este quebranto son muchos; uno de ellos, el que una agencia estadounidense —que trabaja sobre la transparencia de la política en los medios de comunicación, y que hizo un estudio sobre sus políticos— ha encontrado que no sólo altos funcionarios, sino el propio presidente Bush ha mentido a sus votantes en más de 900 veces, a través de los medios. Más de 900 veces en que el dirigente estadounidense rompió los principios que han regido a ese país; mentiras que van desde la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq, hasta el ocultamiento de sus intereses petroleros en esa región del mundo. Mentiras que también cubren los intereses de Chenney, su vicepresidente, y su vinculación como co-dueño de Haliburton; jugosos contratos obtenidos sin licitación para la reconstrucción de Iraq, país que primero bombardean y luego reconstruyen… intereses, los de la poderosa empresa Haliburton, que hoy han sido “invitados” a México para la apertura de pozos petroleros en este país, en espera, quizá, de la privatización que presionada se ejerce sobre la paraestatal, en un extraño juego donde todos ponen y sólo unos, Haliburton y sus accionistas, ganan.

Y si México merece un mejor Gobierno sin mentiras, también los estadounidenses; un Gobierno que los vecinos del Norte elegirán, donde las opciones irán más allá de republicanos y demócratas; elección que se basará más en la no traición a la verdad, como uno de sus ejes; un cambio que en Estados Unidos piden y que sus votantes buscarán a través de todos los recursos que las democracias, cuando lo son, tienen; por ello, sus medios de comunicación, prensa escrita, radio y televisión, se han echado a andar para apoyar no al poder, sino a sus ciudadanos. Un cambio por la verdad que no sólo en Estados Unidos se pide, pero empezando con ellos podría, en la globalización, expandirse a otros sitios… México, por ejemplo. Una política basada en la verdad, que sería para todos realmente deseable.

LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx

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