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Martes, 20 de Noviembre 2018
México | La lucha de cárteles provoca que cada vez más gente abandone sus hogares

San Fernando, municipio fantasma por la violencia

La lucha de cárteles rivales por el territorio provoca que cada vez más gente abandone sus hogares

Por: SUN

Así luce el municipio donde se descubrieron fosas con cientos de cadáveres. La Plaza Hidalgo permanece vacía. EL UNIVERSAL  /

Así luce el municipio donde se descubrieron fosas con cientos de cadáveres. La Plaza Hidalgo permanece vacía. EL UNIVERSAL /

SAN FERNANDO, TAMAULIPAS (09/MAY/2011).- La soledad y la inseguridad de este municipio se advierten al llegar a la “Y”, un cruce donde entroncan las carreteras que desembocan en Reynosa y Matamoros. Ahí comienza a notarse el abandono de casas, comercios, ranchos y lo que alguna vez fueron bodegas de sorgo. La violencia ha dejado sus grandes huellas en esta comunidad que está a punto de convertirse en un pueblo fantasma.
 
A unos metros del llamado “Cruce de la Muerte”, sobre la carretera 101, hay locales que alguna vez ofertaron a los viajeros carnes asadas, tacos, antojitos, bebidas y comida corrida.

“Esos puestos tienen más de dos meses que cerraron, fueron arrasados por los mañosos”, cuenta uno de los habitantes que, pese a la inseguridad, se niega a abandonar su vivienda.

“Todavía hasta hace unos meses era común observar que camioneros o paseantes se pararan a comer en alguno de los puestos, había mucha gente, uno les traía su refresco o su cerveza y te daban una propina”.

Sin embargo, agregó el lugareño, “la fuente de empleo de muchos se terminó de repente, cuando comenzaron a llevarse a la gente. Una de las personas de las que no sabemos nada es ‘La Güera’. Lo único que sabemos es que se la llevó un comando armado junto con otras dos mujeres y dos niños. Algunos dicen que las mataron, pero en realidad nosotros no sabemos nada de ellas ni de los niños. Esperamos que regresen, era gente de bien y trabajadora que no se merecía ésto”.
 
La paz y la estabilidad de que gozó una población de más de 57 mil habitantes dedicados a la agricultura, la ganadería y a la venta de abarrotes, refacciones de autos, medicamentos, ropa o incluso artículos de pesca, quedó en el olvido por la llegada de grupos armados a sus distintas comunidades.

Metros adelante de donde fue vista por última vez “La Güera”, el municipio de San Fernando da la bienvenida a pobladores y turistas con una distribuidora de automóviles que aún muestra las huellas de la batalla entre integrantes del cártel del Golfo y de “Los Zetas”, en octubre de 2010.

Los pobladores relatan que en el interior del inmueble se resguardó uno de los grupos armados y, al ser descubierto, comenzó una reyerta que se prolongó por más de 20 minutos.

Tras el ataque, los vidrios del inmueble fueron destrozados y la fachada quedó parcialmente quemada, luego de que los sicarios incendiaron algunas unidades que se encontraban en exhibición. Seis meses después, la distribuidora de autos que se encuentra a unos metros de un letrero con la leyenda: “Bienvenido a San Fernando, Tamaulipas”, aún muestra los impactos de balas en la fachada.

La situación es tan grave que esta población es gobernada por un alcalde que despacha afuera de San Fernando, según cuentan habitantes de la zona.

La antesala del infierno

La disputa entre grupos armados y la desaparición de habitantes, comerciantes y pasajeros a bordo de autobuses en las carreteras y caminos de terracería del municipio forma parte del silencio y del “toque de queda” que el narcotráfico ha impuesto en calles y avenidas de San Fernando, municipio que el 24 de agosto de 2010 dio la vuelta al mundo tras el hallazgo de 72 migrantes en un rancho que se localiza en las inmediaciones de la población.

Los cuerpos fueron descubiertos gracias a que uno de los migrantes de origen ecuatoriano logró sobrevivir al ataque y denunció ante las autoridades el multihomicidio que se registró en una de las comunidades.

El hallazgo de los 72 centroamericanos sin vida mostró la impunidad y el poder del narcotráfico en un municipio donde el temor a las represalias obligó a los habitantes a denunciar, a través de videos y fotografías en la red, el infierno que estaban viviendo.

Ejecuciones, enfrentamientos, ataques a las instalaciones de la Policía municipal y hasta el video de un convoy de camionetas donde se escucha decir a las narcotraficantes “sorpresa”, son parte de las señales de auxilio que los pobladores emitieron a las autoridades para evitar una nueva barbarie.

Pese a ello, el 6 de abril la impunidad tendría un nuevo rostro con el descubrimiento de fosas clandestinas. Hasta el momento las autoridades han localizado oficialmente 183 cuerpos.

Este hecho acentuó el temor de una población que evita salir a las calles o, incluso, ha comenzado a migrar a municipios y estados colindantes o, de plano, a Estados Unidos.

Silencio sepulcral


“Usted lo puede ver en las calles, están vacías, no hay nadie, los pocos que se atreven a salir es para comprar alimentos en los establecimientos que aún no han sido arrasados por los narcotraficantes. De verdad, esta es nuestra realidad, calles vacías donde se puede observar a uno que otro habitante caminando o en vehículos, pero de noche, esto se pone peor, todo está vacío, nadie sale a la calle, es un ‘toque de queda’”, relata uno de los habitantes que pidió no ser identificado.

El poder de los grupos armados se refleja en el primer cuadro del municipio, donde las calles y avenidas son recorridas sólo por algunos habitantes que se atreven a caminar por el municipio o a viajar en sus autos para hacer compras de alimentos o realizar trámites realmente indispensables.

El silencio en San Fernando sólo es roto por el sonido de algunos autos o el aullar del viento en las calles convertidas en desierto. Ese silbido es el único morador que se atreve a recorrer las avenidas sin el temor a ser atacado.

“Tratamos de llevar una vida normal, pero en realidad no se puede. En cualquier momento pueden aparecer las caravanas de los narcos o suscitarse un enfrentamiento. Vivimos en el abandono, a nuestra suerte. La inseguridad y la falta de protección de las autoridades obliga a mucha gente a huir y a dejar sus casas en el abandono”, dice uno de los pobladores con tristeza.

La Plaza Hidalgo, en la cabecera municipal de San Fernando, es una muestra del temor, de la soledad y de la devastación del narcotráfico.
“Hasta hace unos meses la plaza tenía vida, por las mañanas era común ver a las personas que venían a tramitar documentos a las oficinas de la alcaldía y a mediodía, la plaza se poblaba de niños y jóvenes que salían de las escuelas”, cuenta otro de los habitantes que quedan en este poblado.

“Por la tarde era común ver a parejas en las bancas o en el kiosco. Ahora, nada de eso pasa, ni niños ni jóvenes ni adultos se atreven a caminar, todo el día está sola, uno que otro se aventura a andar por aquí porque tenemos que comer, tenemos que trabajar bajo nuestro riesgo”.

LAS CIFRAS DEL CRIMEN
Asesinatos en el Estado


1,475 crímenes del narcotráfico suma en el  año Tamaulipas.

2o. lugar ocupa el municipio en asesinatos.

230 ejecuciones van en Reynosa y 173 en San Fernando.

356 muertes en total registra San Fernando, entre los que se incluyen los 183 cadáveres hallados en fosas.

72 migrantes centroamericanos asesinados en 2010.

Crónica
Mudo testigo del horror


Aquí, los inmuebles hablan o, mejor dicho, susurran su trágica historia. Una de esas casas se encuentra a tres cuadras de la plaza Hidalgo. Con una fachada gris y un muro de cuatro metros de altura que fue insuficiente para contener a los narcos, la vivienda representa la destrucción ocasionada por el crimen organizado.

En el interior de la residencia, el lujo y la comodidad del patio principal dio paso a una escena desoladora, donde se pueden ver objetos tirados en el piso, botellas de cerveza apiladas en el interior de una de las camionetas que aún permanecen estacionadas o un machete y la culata de un rifle que se encuentran a unos metros de un pequeño jacuzzi, como aparente muestra de la presencia de grupos del crimen organizado.

Sin rastros de vida, la construcción da la bienvenida a sus visitantes al pasar una puerta de bronce. En su interior aún permanecen con vida dos ramos de flores así como algunos vasos, tazas, medicamentos, una pasta dental, botellas de licor y ropa. Incluso, en el comedor se pueden ver platos y algunos utensilios sobre una mesa.

En sala el panorama no es diferente. De no ser por un par de botellas, ropa, documentos y algunos utensilios de cocina tirados, el inmueble de 10 habitaciones y cinco recibidores no muestra alguna señal de sus habitantes; sin embargo, sobre un pequeño mueble de madera se puede ver un reconocimiento a nombre de Alma Delia Garza Quintana, ex alcaldesa de San Fernando entre 2005 y 2007.

El presente, otorgado a la dos veces munícipe, así como documentos, un cartelón con el nombre de la ex edil y una imagen junto con Eugenio Hernández Flores, ex gobernador de Tamaulipas, muestran que la casona fue propiedad de la ex funcionaria, quien falleció el 19 de julio a causa de cáncer de mama en un hospital de Monterrey, Nuevo León.

La devastación de lo que hasta hace algunos años fue una de las mansiones más lujosas de San Fernando, forma parte de las tres mil 930 viviendas que permanecen deshabitadas en San Fernando, donde han sido localizados 255 cadáveres, 72 migrantes masacrados en 2010 y 183 de abril a la fecha en fosas clandestinas.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 18.80% de las 20 mil 903 viviendas que se contabilizaron en el municipio permanecen abandonadas en San Fernando, uno de los cinco municipios del estado de Tamaulipas donde se ha registrado el mayor número de crímenes relacionadas con el narco.

De 211 mil 746 domicilios que el Inegi reporta como deshabitados en Tamaulipas, Reynosa encabeza la lista con 51 mil 895 casas solas; Matamoros, 35 mil 415; Nuevo Laredo, 26 mil 895, y San Fernando, 3 mil 930.

Autoridades locales aseguran que es imposible calcular el número de viviendas abandonadas en las 315 comunidades; sin embargo, se debe reconocer que la violencia es el principal factor que origina que sus habitantes migren a otros estados del país o a Estados Unidos.

Otra de las propiedades que dan fe del poder devastador del narcotráfico, es una distribuidora automotriz Ford, que permanece abandonada luego de que en octubre de 2010 fue campo de batalla de dos grupos criminales de la región.

A las afueras del municipio, sobre un camino de terracería, se encuentra una propiedad abandonada luego de que hombres armados comenzaran a extorsionar a sus dueños.

Norte del Estado
Violencia en carreteras afecta el turismo

REYNOSA, TAMAULIPAS.-
La violencia y secuestro de pasajeros en autobuses foráneos, que atrajeron la atención internacional hacia el municipio costero de San Fernando, al norte de Tamaulipas, afectaron de manera negativa otros de los municipios aledaños y que ahora se quejan de una fuerte caída en su actividad económica.

Ciudades como Matamoros —localizada en la frontera con Estados Unidos— reportan pérdidas en turismo en las pasadas vacaciones de Semana Santa, principalmente en los sectores hotelero y gastronómico, aunque en Reynosa, también fronteriza, sus autoridades negaron problemas económicos.

El alcalde de Matamoros, Alfonso Sánchez Garza, reconoció que durante la Semana Santa, pese a que se tuvo una importante afluencia de turistas nacionales y extranjeros, no se cumplió con la expectativa que se tenía.

Detienen a migrantes

La Policía Federal aseguró a 18 migrantes extranjeros, entre ellos dos menores de edad y siete ciudadanos de India, que esperaban en una casa del municipio de Reynosa, en Tamaulipas, el momento adecuado para cruzar a Estados Unidos. 

Por ese motivo le marcaron el alto al vehículo en el que viajaban tres personas, dos de nacionalidad guatemalteca, quienes no contaban con documento alguno que avalara su estancia legal en el país, por lo que aseguraron al conductor Omar Hernández Sánchez, de 20 años. 

Esta persona refirió que se dirigía a un domicilio donde se encontraron otros extranjeros.

Los elementos federales acudieron al departamento referido donde se encontraron 18 migrantes más: cinco guatemaltecos, tres salvadoreños, un brasileño, siete hindúes y dos mexicanos.

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