Sábado, 11 de Octubre 2025
México | POR EZRA SHABOT

Por la izquierda

El activo que representó y representa López Obrador en este momento, no le alcanza al PRD para pensar en ganar la Presidencia dentro de dos años

Por: EL INFORMADOR

La izquierda mexicana se debate hoy a partir de una realidad que la obliga a tomar medidas urgentes para evitar su desaparición en 2012. Lo que pudo haber sido su periodo de mayor influencia política entre 2006 y 2009, se convirtió en la mayor derrota de su historia, dada la incapacidad de su liderazgo para interpretar las consecuencias de los resultados de la elección presidencial de entonces.

Tras la decisión del Tribunal Electoral federal de ratificar el triunfo de Calderón, no quedaba otra alternativa que la de hacer valer el poder político que se tenía en ese entonces en el Congreso. En lugar de preparar lo que sería el tránsito de la oposición a la Presidencia en 2012, el PRD decidió hundirse junto con un liderazgo mesiánico incapaz de pensar más allá de su propio proyecto personal.

El activo que representó y representa López Obrador en este momento, no le alcanza al PRD para pensar en ganar la Presidencia dentro de dos años. De hecho a duras penas podría recuperar su porcentaje histórico cercano a 16%, si consigue establecer una candidatura de unidad. Al desperdiciar tres años de un enorme poder político en la Cámara de Diputados y pagar los costos electorales de ello en 2009, la izquierda optó por regresar al esquema de alianzas y coaliciones con el PAN para evitar ver de nuevo al PRI en Los Pinos. Los “espurios” de 2006 se convirtieron en los socios de 2010. No había otra alternativa si se quería mantener un mínimo de presencia política en el país.

Es por ello que a partir de esta realidad aparecen tres caminos sobre los cuales el PRD transitará en los próximos meses en función de 2012. El primero, que contempla la apuesta por AMLO sin cuestionamiento alguno, bajo el principio de que no hay otra carta en la izquierda que pueda lograr más votos que él. Esto implicaría la aceptación de no ir por la Presidencia, sino únicamente posicionar al partido en el Congreso para no terminar más debilitado.

El segundo camino tiene que ver con un proyecto surgido de la capital del país, como bastión principal del perredismo y en donde Marcelo Ebrard cuenta con recursos y proyección suficiente como para competir por la candidatura de su partido. El problema radica en su capacidad de desprenderse de la figura de AMLO, y optar por una apuesta propia.

El tercer camino, es quizá el más complicado políticamente, pero el que tiene mayores posibilidades de ganar la grande en 2012. La búsqueda de un candidato “independiente”, extraído de la sociedad, sin nexos con una u otra corriente dentro del partido, y que sea capaz de aglutinar no únicamente a la franja de la izquierda, sino también a una clase media centrista, interesada en contar con un Presidente poseedor de mayorías parlamentarias y garante de la estabilidad y el crecimiento económico. Sería ésta una figura que obligaría a López Obrador a retraerse o al menos a tener que aceptar quedar marginado de la lucha real por la Presidencia.

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