Sábado, 11 de Octubre 2025
México | Lucía Segovia dejó inconclusa la secundaria y se lanzó al submundo laboral de la ciudad

Mujeres albañiles mexicanas dicen “manos a la obra

El maquillaje, los tacones, el perfume y los aretes han sido sustituidos en la bolsa de Lucy por una espátula, una regla, una cuchara, una gorra y unos tenis

Por: EL INFORMADOR

CIUDAD DE MÉXICO.- El maquillaje, los tacones, el perfume y los aretes han sido sustituidos en la bolsa de Lucy por una espátula, una regla, una cuchara, una gorra y unos tenis; feminidad que se desvanece cuando supervisa la labor de otros albañiles.  

Lucía Segovia dejó inconclusa la secundaria y se lanzó al submundo laboral de la ciudad, primero como costurera y desde hace cuatro años en un oficio cercado por hombres que hace más de una década cuenta con un pequeño, pero penetrante aroma de mujer.  

"Estoy aquí por gusto, por necesidad, porque mi trabajo me ayudará a terminar mi carrera y seré arquitecta. Las reparaciones de la casa las hago yo, me ahorro unos pesos", aseveró orgullosa  enfundada en su uniforme naranja con amarillo.  

Lucy, de 26 años, trabaja de lunes a sábado en la construcción de la Línea 2 del Metrobús como personal de señalización, mientras que los domingos labora en un conjunto habitacional que se edifica en Copilco y donde obtiene 50 pesos por jornada.  

Con su optimismo como mejor carta de presentación, narró en entrevista con su estancia en la empresa, en la que comenzó como chalán, después como resanadora y hasta que un día su jefe le encomendó la tarea de supervisar a sus compañeros, quienes en un principio la vieron con recelo y escepticismo.  

El excesivo peso del material, la misoginia, la inexperiencia y la mala paga no le han impedido continuar con su trabajo y esforzarse para sobresalir en un ámbito hostil, porque si enferma, su paga se ve mermada al no poder justificar el día porque no goza de prestaciones.  

Sin hijos y en unión libre desde hace tres años, Lucy sufre los estragos del sol, el tránsito, las manifestaciones y la lluvia para llevarse semanalmente a su bolsa mil 200 pesos, que invierte con su pareja para construir su casa.  

Esta pionera en la industria de la construcción indicó que ya está acostumbrada a que sus compañeros de trabajo la hagan menos, situación que cuando era soltera diluía en el bar "El Pico de Oro", ubicado en la colonia Portales.

"Me gustaba ir con mi amiga Andrea, ella también es albañil. En el primer piso se ponía de ambiente, soy buena para bailar y me gustaba la jarra", confesó Lucy quien desea continuar con su desarrollo laboral, por lo que prefiere apostarle a ganar.

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