Viernes, 17 de Octubre 2025
México | Las elecciones en 13 estados caldean los ánimos

Los pleitos entre los partidos frenan las reformas en el Congreso

Las reformas tendrían una última oportunidad a fines de este año

Por: REUTERS

CIUDAD DE MÉXICO (04/MAY/2010). - Los pleitos entre los partidos mexicanos, enredados en agrios choques por los comicios estatales este año en más de un tercio del país, han frenado varias reformas del Presidente Felipe Calderón que incluso podrían quedar para siempre en la congeladora.

El Congreso concluyó la semana pasada su periodo ordinario de sesiones de 90 días en medio de expectativas de que fueran aprobadas varias reformas en temas económicos y para mejorar el combate de las fuerzas de seguridad contra el narcotráfico.

Pero los debates legislativos fueron opacados por la confrontación entre las fuerzas políticas, derivada sobre todo de unas polémicas alianzas entre el partido derechista de Calderón y su acérrimo rival de izquierda para tratar de arrebatarle los tradicionales bastiones estatales al PRI.

Entre las reformas importantes que quedaron en el tintero hay una para elevar sanciones a empresas que incurran en prácticas monopólicas, asignatura pendiente que los diputados aprobaron pero no fue avalada por el Senado.

Al revés, una ley de Seguridad Nacional para regular la participación de las fuerzas armadas en el combate antidrogas y una mejor coordinación entre policías, y otra para castigar con penas más duras a militares que apoyen a los cárteles, fueron avaladas por el Senado pero dejadas de lado por los diputados.

Las reformas pendientes -otra para elevar los castigos a secuestradores y que recibió también media sanción-, además de una fiscal más profunda, podrían tener su última oportunidad en el próximo periodo de sesiones que inicia en septiembre.

"La oportunidad para que concluyan algunas reformas será entre septiembre y diciembre (...) los próximos dos años serán perdidos legislativamente, en términos prácticos", dijo el analista José Antonio Crespo, del centro de estudios CIDE.

Este año habrá elecciones para renovar 10 gobernadores y tres estados más tendrán comicios para alcaldes y congresos locales. Durante buena parte del próximo año los partidos estarán dedicados a la designación de sus candidatos presidenciales, lo que podría desatar nuevos choques internos.

Divisiones en el PRI


Las alianzas para nombrar candidatos en algunos estados entre el gobernante Partido Acción Nacional (PAN) y la principal fuerza izquierdista -el Partido de la Revolución Democrática (PRD)- que tradicionalmente se han lanzado airadas críticas entre sí, provocaron la ira del PRI.

Y además, en medio de la discusión de las reformas, el ambiente en el Congreso comenzó a oler a elecciones al explotar las diferencias dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) -cuyo apoyo necesita el Gobierno para aprobar reformas- en torno a quien será su candidato presidencial en el 2012.

El PRI, que perdió en el 2000 la presidencia tras 71 años seguidos en el poder y ahora gobierna en más de la mitad de los 31 estados y la capital, ha ayudado a que avancen reformas de Calderón, aunque algunas de ellas fueron diluidas.

Las recientes diferencias en el PRI se plasman en dos corrientes: una que apoya al gobernador Enrique Peña como candidato presidencial y otra que respalda las ambiciones del líder de senadores priístas, Manlio Fabio Beltrones, según diputados de izquierda y analistas.

Las evidentes diferencias se reflejaron cuando los diputados del PRI presentaron su propia iniciativa de la reforma política que impulsa Calderón y días después presentaron la suya los senadores priístas.

"Mientras más pasen los meses, más profunda va a ser la división de los priístas a menos que algunos de los dos líderes sea capaz de bloquear absolutamente las ambiciones presidenciales del otro", dijo Fernando Dworak, analista del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

Al final, el Congreso no votó la ambiciosa reforma política que propuso Calderón, que incluía temas como reelección legislativa y de alcaldes, reducción de asientos en el abultado Congreso y la segunda vuelta electoral, entre otras medidas.

Los parlamentarios tampoco cumplieron con su promesa de que en el periodo de sesiones del Congreso, que inició el 1 de febrero y terminó el 30 de abril, estudiarían un nuevo plan tributario luego de que a fines del año pasado aprobaron una reforma fiscal que no dejó contento a nadie.

El secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, dijo en marzo en una entrevista con Reuters que el Gobierno enviaría al Congreso este año un nuevo proyecto fiscal dirigido a ampliar la débil base tributaria y eliminar los tratamientos especiales.

Para Ernesto O'Farrill, director general de Bursamétrica Management, sería mejor que el Congreso tratara en un periodo extraordinario antes de septiembre sólo la reforma tributaria, a fin de que se no se contamine con otras iniciativas.

"Con ello estarían listas las bases del presupuesto del 2011" que los legisladores deben aprobar en el periodo de septiembre a diciembre, agregó.

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