México | Columna de ROSSANA FUENTES BERAIN Elecciones EU: Política M&M A Hillary Rodham Clinton le llegó su momento M&M. Por: EL INFORMADOR 9 de mayo de 2008 - 22:14 hs Los amantes del chocolate, grandes y chicos, sabemos del placer producido por esas lunetas cuya colorida cobertura caramelizada se derrite para dar lugar a la sorpresa del chocolate. Los políticos pueden amar o no el cacao, pero seguro que viven pendientes del binomio: Matemáticas & Momentum. Ni los números ni el ambiente favorecen la primera candidatura seria de una mujer para convertirse en presidente de los Estados Unidos. Hillary puede reconocerlo y retirarse el martes 15 de mayo, antes de que los electores se vayan de vacaciones de verano, o puede decidir pelear con garras y dientes —como estaría en su personalidad hacerlo— hasta el regreso del asueto, hasta la convención demócrata a finales del mes de julio, y transformar su papel en el del chocolate amargo que ya no augura un triunfo, sino una gloriosa derrota. ¡Qué ironías tiene la vida! Cuando el partido demócrata inicia una contienda presidencial con mayores probabilidades que en los últimos 20 años de ganar las elecciones presidenciales de su país, una mujer y un afroamericano se trenzan en una lucha cuerpo a cuerpo. Si tan sólo alguno de los dos hubiera sido “alguien normal”, como me dijo alguna vez un hombre blanco mayor de 55 años, haciendo inconscientemente el retrato de sí mismo; pero no, ninguno es “normal”, Hillary representa a la mitad de la población que increíblemente es tratada como minoría, y Obama es un mestizo. Aves peculiares los dos, cualquiera sería un presidente/a distinto a los 43 previos, pero sólo uno de los dos llegará a contender por ese puesto. Sumas y restas, así como esa palabra fundamental en todos los aspectos de la vida “oportunidad”, se inclinan ya prácticamente de manera inexorable por Barack Obama. Matemáticas & Momentum. Sí, Hillary gana todavía, pero con márgenes tan estrechos —dos, tres%— que apenas y suma delegados a su campo, mientras que su contendiente le resta apoyos entre los superdelegados que, como personajes públicos profesionales que son, “huelen” el desastre clintoniano y empiezan a desprenderse del bote. A sus 60 años, esta mujer que ha dedicado su vida al sangriento deporte de la política, puede decidir retirarse honorablemente, en las 48 horas anteriores a las primarias del 15 de mayo o máximo en las 24 posteriores, y negociar adecuadamente su apoyo a Obama, o puede terquear y quedarse, a pesar de que el momentum le es adverso. Con todo el derecho que la acompaña para pelear por su sueño de alcanzar el poder y contarse entre “las inspiradas”, las presidentas de Chile, Argentina, Liberia y Alemania, como ella misma las describe en el ejemplar de la revista “Time”, destinado a ennumerar a las 100 personas más influyentes del mundo, alguna amiga o amigo tiene que decirle a Hillary que después de esta semana su caso comenzará a ser insalvable. Ya no podrá negociar una salida, porque lo que ofrezca será irrelevante. Mientras más pasa el tiempo, no podrá garantizar juego político propio, sino prolongar una contienda en la que el tercero beneficiado es el republicano John McCain. Puede suceder que mientras la mujer y el negro pelean por la designación de su partido y se tiran golpes arriba y abajo del cinturón, el hombre blanco se les cuele y llegue a la meta venciendo las probabilidades que en esta contienda favorecen a los demócratas. Ha sucedido antes, ahí está 1968 y la convención de Chicago, espacio donde tanto Hillary como Obama tienen sus orígenes politicos, y en la cual a unos demócratas divididos los rebasaron por la derecha los republicanos con nada más y nada menos que Richard Nixon en la fórmula. Así que, sí que hay un riesgo real en el ambiente para quienes están hartos de ocho años de bushismo en Estados Unidos, pero igualmente el mundo peligra si se repite este año el desastroso y desaseado proceso electoral estadounidense del año 2000. Se equivocan quienes desde cualquier posición ideológica “echan porras” para que el Imperio se desmorone, se hunda en sus contradicciones políticas y en sus excesos económicos, fuera de la insensata recompensa de regodearse en la derrota del gigante, las consecuencias de la hecatombe serían mayores. El alza de los precios de los alimentos que continuará hasta el año 2014, según estudios de prospectiva económica del Banco Mundial, será un reto de proporciones enormes para agregarle además a la explosiva mezcla; inestabilidad en Estados Unidos. Nada ayudaría más al mundo que un proceso electoral para seleccionar al habitante de la Casa Blanca que subrayara las bondades de la democracia no sus perversidades, es momento de que Hillary nos deje a todos ir de vacaciones sin un sabor de boca amargo. Compitió y los números no la favorecen. Puede intentar, a costa de la viabilidad final de su partido, un escape tipo Houdini, una fuga hacia adelante, poner su resto en la convención de Denver; puede, pero no debe, la obsesión por el poder no es un buen equipaje para llegar a las oficinas públicas. Esta mujer admirable tendría que entender que las fuerzas de la extrema derecha contra las cuales ha luchado con gallardía, disfrutan el espectáculo de una contienda interna que se prolonga en el Partido Demócrata y esperan regresarle a Hillary una “sopa de su propio chocolate”, una derrota tan improbable como parecía la del candidato republicano después del escándalo de Mónica Lewinsky. ROSSANA FUENTES BERAIN / Profesora e investigadora de la Universidad de Guadalajara. Temas Elecciones EU Hillary Clinton Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones