Galindo Ceballos aseguraba entonces que la Policía Federal Preventiva “tiene una misión directa del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y ésta es detener a Joaquín 'El Chapo' Guzmán a la brevedad, y para esto todas las capacidades del Estado mexicano están puestas para su localización”.Hablaba el señor Galindo como si se refiriera a un sujeto tieso y lerdo; como si "El Chapo" los estuviera esperando en algún sitio. Rezumaba acaso un optimismo que contrastaba con la expectación electrizante de la atmósfera que envolvía a aquella inédita comparecencia.Fue cuando aseguró que hay plena confianza en las instituciones del país y que no hay duda de que lo traerán a prisión de vuelta.El comisionado de la PFP continuó: “Estamos a lo largo y ancho del país cuidando las carreteras, poblados, fronteras, los aeropuertos. La misión es única: traer a prisión a Joaquín Guzmán Loera”.Y, optimista, subrayaba que así como ya fue detenido una vez, en 2001, y puesto tras las rejas, así “es seguro de que se le volverá a traer”.A través de un propio de comunicación social de Gobernación, Osorio Chong había prometido a unos reporteros cuando llegó que sí daría una conferencia al final. Pero ese momento no llegaba.Comparecientes y legisladores estaban doblando hacia la cuarta hora de reunión privada. Permanecían desde las seis de la tarde reunidos en el prestado salón de reuniones de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados. Y la Junta es presidida actualmente por el diputado federal del PRI, Manlio Fabio Beltrones.Nada que ver con las comparecencias ante el Pleno de los 500 diputados o de los 128 senadores, que además de públicas se caracterizan por el rigor que suele imprimir la oposición a estos encuentros. Esto fue más bien una reunión donde parecían sostener una conversación entre amigos, entre iguales, con la marcada excepción de Alejandro Encinas Rodríguez, senador otrora del PRD, ahora con chapa de independiente, que a toda hora suele imprimir en su accionar legislativo la función de contrapeso político que el Congreso de la Unión tiene por mandato constitucional.Adriana González Carrillo, diputada de Acción Nacional, es la presidenta de la Comisión Bicamaral de marras. Fue ella quien, en el principio de la comparecencia –seis de la tarde- dijo cuál sería el formato: mensaje de bienvenida, revisión de quórum, toma de protesta a los comparecientes de que tendrían que conducirse con apego a la verdad; luego, sobrevendrían las intervenciones, de mayor a menor responsabilidad política.Es decir, primero Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación; luego Arely Gómez González, procuradora general de la República, y después Monte Alejandro Rubido García, responsable de la Comisión Nacional de Seguridad; Eugenio Ímaz Gispert, director del Centro de Investigación de Seguridad Nacional (Cisen), y Mauricio Dávila Morlotte, secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad.Y cuando hubieran intervenido todos, entonces correrían las preguntas de los diputados y senadores miembros de la Bicamaral.Preguntas y respuestas que definitivamente no iban a ser informadas a nadie, incluso cuando Adriana González Carrillo hubo dicho que el formato de la comparecencia no sería “rígido”, aunque la información que allí se generase de inmediato se le impondría el sello de “información reservada”.Ni más ni menos, como quedó mandatado en la Ley de Seguridad Nacional el día en que, en el año 2006, fue aprobada y, con ello, creada también la Comisión Bicamaral de Seguridad Nacional del Congreso General.Con información de Vicente Bello.