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Jueves, 21 de Noviembre 2019
México | Programa federal

Analistas critican reglamento de Procampo

De los 171 mil millones de pesos asignados a productores entre 1994 y 2008, la mayor parte se concentró en unos cuantos

Por: SUN

CIUDAD DE MÉXICO.- Analistas cuestionaron que el programa Procampo beneficie a grandes productores, políticos y hasta algunos familiares de narcotraficantes.

Mauricio Merino, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), sostuvo entonces que esto fue posible porque la reglamentación del programa presentó ambigüedades y relajamientos.

“Aunque Procampo nació con un mandato explícito de transparencia y combate a la corrupción, lo cierto es que desde sus orígenes hubo muchas ventanas de oportunidad para la captura y el uso político de los subsidios, y muy pocas para la vigilancia pública sobre la integración del padrón y sobre las modalidades de pago de los apoyos”, afirmó el investigador.

El autor del análisis “Los programas de subsidios al campo: Las razones y las sinrazones de una política mal diseñada”, exhibe la desigualdad con la que se han repartido los recursos, situación que explicaría —en parte— el fracaso de dicho programa.

Apoyo para pocos

De los 171 mil millones de pesos asignados a productores entre 1994 y 2008 a través de Procampo y el subprograma Ingreso Objetivo, la mayor parte se concentró en unos cuantos.

“El primer 10% de beneficiarios de esos subsidios (543 mil 970 productores) ha obtenido 57% del total de esos recursos: casi 96 mil millones de pesos para una distribución de 176 mil 502 pesos por productor”.
En cambio, 80% de los productores con menos de cinco hectáreas han recibido 27% de los subsidios, alrededor de 46 mil millones de pesos, que les dejó, en 14 años, 10 mil 600 pesos por individuo.

Luis Fernando Haro, coordinador de asesores del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), expuso que Procampo, entre los productores pequeños, empezó a tener una vertiente social, por encima de apoyar la productividad del campo.

El CNA ha mantenido un mismo nivel de crítica desde el comienzo de Procampo, lo mismo que la Confederación Nacional Campesina (CNC).

La Central Campesina Cardenista (CCC) refirió que los pequeños productores representan 90% del total, y para ellos Procampo “constituye el piso de subsistencia con una agricultura tradicional y de baja productividad”.

Muestra de ello, documentó con base en la encuesta levantada por Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria (Aserca), es que 42.4% de los productores señalaron que destinan los recursos que reciben a cubrir necesidades básicas como alimentación, transporte, ropa y fertilizantes.

El resultado fue que, en 14 años del programa, la superficie sembrada de granos básicos disminuyó 1.2 millones de hectáreas, y entre 1994 y 2003, la cuota de Procampo sufrió un deterioro de 23%, aseguró ese organismo.

Padrón deficiente

José Octavio López Presa, primer director de Procampo, hizo referencia a lo sospechoso que resultó el padrón original del programa.

En entrevista concedida a Merino, del CIDE, el ex funcionario reveló: “Tras la organización inicial del programa, no sólo hubo una tensión manifiesta entre las grandes organizaciones de campesinos y productores que intentaron (y lograron) que sus agremiados fueran inscritos en el padrón”, de acuerdo con lo vertido por el investigador en su estudio.

López Presa dio cuenta que un mes antes de las elecciones federales de ese año, las presiones no solamente provinieron de fuera; “un alto funcionario muy cercano al secretario (de Agricultura, Carlos Hank González) se atrevió a proponer que se beneficiara a los municipios gobernados por el PRI”.

Por su oposición, quien aporta los detalles de los hechos fue despedido por conducto del entonces subsecretario Luis Téllez Kuenzler.

Otro de los personajes vinculados en las presiones por imponer agremiados en el padrón de Procampo, de acuerdo con la investigación y con reportes del investigador del Centro de Investigación y Desarrollo Económico (CIDE), es Jorge Kondo López, entonces vicepresidente de una de las carteras del CNA y presidente de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa.

Narcos, en la lista

En 2007, la diputada por el Partido de la Revolución democrática (PRD), Nora Ruvalcaba Gámez, efectuó una de las primeras revisiones del padrón de Procampo y descubrió que muchos de los beneficiarios eran narcotraficantes o familiares directos de ellos.

“Hicimos la denuncia cuando en Aguascalientes, en el municipio de El Llano, se descubrió un narcoinvernadero y nos pareció increíble que alguna otra autoridad, diferente a la que lo evidenció, no se haya dado cuenta. Nos metimos a verificar y, ¡oh sorpresa!: el empresario era beneficiario de Procampo”, establece la legisladora.

Dos años después de aquella exhibición irregular, ninguna autoridad, ni el Congreso mismo, operó para iniciar un proceso de depuración del padrón, aseguró Nora Ruvalcaba.

Con base en documentos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Ruvalcaba elaboró una lista de narcotraficantes y sus familiares subsidiados. Menciona a Jaime Quintero Páez, hermano de Lamberto Quintero Páez; a Jesús, Ofelina y Aureliano Guzmán Loera, hermanos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, así como a uno de sus sobrinos, Leobardo Elenes Salazar, y al “último de sus suegros”, Inés Coronel Barreras.

Igualmente, enlista entre los beneficiarios a Alfredo Beltrán Leyva, y a familiares directos de Margarita Cázares Salazar “La Emperatriz”, Héctor “El Güero” Palma, Luis Valencia Valencia, líder del cártel del Milenio, y a Jesús Raúl Beltrán Uriarte, principal lugarteniente de Ignacio “Nacho” Coronel Villarreal.
“El único criterio aplicado fue que las personas tuvieran tierras de cultivos lícitos, nunca se les cuestionó su calidad moral”, dijo Kondo, quien negó haber influido en la elaboración de ese primer padrón del programa a estas personas, aunque López Presa, el primero de los coordinadores de Procampo, aseguró lo contrario en la entrevista con Merino.

Menosprecio a los pobres

Jonathan Fox, investigador de la Universidad de Santa Cruz, California, quien se ha dedicado desde 1982 a estudiar el campo mexicano, comentó que salvo breves momentos históricos, la política agropecuaria nacional ha sido sesgada hacia los productores más poderosos, las zonas de riego y los estados del norte del país.
El académico indicó que una política agraria que favorece a los ganadores produce perdedores.

La conformación del padrón de Procampo se hizo poco antes de las elecciones de 1994, cuando Carlos Salinas de Gortari era presidente de la República y Carlos Hank González titular de la Secretaría de Agricultura.
Gustavo Adolfo Cárdenas Gutiérrez, coordinador de Apoyos de Procampo, reveló a Merino que los gobiernos de los estados buscan que se incremente cada año el presupuesto del programa y que ellos tengan margen de maniobra sobre los recursos.

Los gobernadores, los presidentes municipales y las principales organizaciones de campesinos han mantenido una fuerte pugna política por controlar los padrones de beneficiarios y los pagos, agregó.
Los recursos del Procampo se entregan según el número de hectáreas productivas. Este año se propuso poner un tope máximo de 100 mil pesos de apoyo a propietarios de grandes extensiones de tierra e incrementar la ayuda a los agricultores pequeños. La primera medida se aprobó. De la segunda, dedicada a los más desprotegidos, sólo se aceptó un aumento cercano a 300 pesos por hectárea.

Situación actual


El padrón de beneficiarios de Procampo ha sufrido una depuración “natural” a través de los años, hasta quedar con una base actual de 2.7 millones de beneficiarios, poseedores de 14.2 millones de hectáreas.
Sin embargo, se carece de una herramienta eficaz para detectar si los recursos obtenidos se aplican en la superficie adecuada y para suspender vía expedita la ayuda a personas relacionadas con el narcotráfico o sus familiares.

John Scott, analista de subsidios agrícolas del CIDE, aseguró que el campo era una fuente de ingresos de las familias pobres en zonas rurales, pero hoy el sustento lo encuentran en actividades ajenas al sector agrícola.
“Es muy difícil que los campesinos de subsistencia puedan vivir con los ingresos que obtengan de un predio de una a tres hectáreas”, explicó el académico a 15 años del programa y con una transformación en el campo mexicano que nunca llegó.

Ficha técnica
Beneficiados famosos

Vicente Zambada Niebla,
hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los líderes del cártel de Sinaloa. $555,220

Humberto García Ábrego,
hermano de Juan, ex líder del cártel del Golfo.
$342,384

Aureliano Guzmán Loera,
hermano de Joaquín “El Chapo” Guzmán. $60,420

María Teresa Zambada Niebla,
hija del Ismael “El Mayo” Zambada García.
$273 mil 328.55 pesos.

Ismael Hernández Deras,
hermano del actual gobernador priista de Durango.
$26 mil 260 pesos.

José Luis Fox Quesada,
hermano del ex presidente Vicente Fox.  $781 mil 320.

Fernando Baeza Meléndez,
ex gobernador priista de Chihuahua.
$305 mil 044.52 pesos.

Maximiliano Silerio Esparza,
ex gobernador priista de Durango.
$1 millón 161 mil 756 pesos.

Jesús Manuel Patrón Montalvo,
diputado federal priista por el Estado de Sinaloa.
$12 millones 270 mil 762.56 pesos.

FUENTE: Fundar, Centro de Análisis e Investigación.

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