Viernes, 29 de Mayo 2026
Jalisco | Se presume que los seis menores tomaron agua fresca contaminada en una fiesta infantil

Fiscalía investiga caso de niños intoxicados con anfetaminas

Se presume que los seis menores tomaron agua fresca contaminada en una fiesta infantil

Por: EL INFORMADOR

Los niños ya fueron dados de alta del Hospital donde eran atendidos. ARCHIVO /

Los niños ya fueron dados de alta del Hospital donde eran atendidos. ARCHIVO /

GUADALAJARA, JALISCO (29/ENE/2014).- Los seis niños intoxicados con anfetaminas que llegaron al Hospital General de Occidente en Zapopan ya fueron dados de alta y del caso se dio parte al Ministerio Público, informó la directora del nosocomio, Teresa Martínez González.
 
Los niños de entre 5 y 13 años llegaron al hospital cerca de las 3:00 de la madrugada del domingo. Los padres los detectaron ansiosos, hiperactivos, agitados y explicaron que el antecedente común era que habían asistido a una fiesta infantil la tarde del sábado, y su sospecha fue que el hielo del agua de jamaica que tomaron podría estar contaminado.
 
Sin embargo, todavía no se tienen estudios médicos que aseguren que el hielo fue el alimento que dio positivo al examen toxicológico y esa investigación le toca a la Fiscalía General del Estado, comentó la directora. Agregó que no es común atender casos de ese tipo y alarma hasta dónde pueda llegar éste.
 
"No es lo común, afortunadamente no vemos esto tan frecuente, pero sí alarma, sí nos causa preocupación de saber o pensar que en forma masiva se les puedan dar este tipo de sustancias tóxicas".
 
Los casos de intoxicación de menores que ya habían reportado son por picadura de alacrán o por consumo de sustancias como medicinas sin las precauciones debidas, al respecto, la médico recomienda que los padres estén al pendiente de lo que ingieren sus hijos, así como no dejarlos solos sobre todo cuando son muy pequeños, y que mantengan resguardadas las sustancias tóxicas.

CRÓNICA
Una fiesta infantil entre Disney y anfetaminas

Por: Vanesa Robles

La madrugada del 26 de enero fueron hospitalizados 11 niños y cuatro adultos, por intoxicación al parecer con anfetaminas y metanfetaminas. Lo único común entre ellos, dicen, es que todos consumieron de una bolsa de hielo de fábrica.

No hubo una gota de alcohol en la fiesta infantil de Rinconada de San Isidro, Zapopan, el 25 de enero pasado. En cambio sobraron el éxtasis; el crystal, el vidrio, el met, el ice. Sobraron el hielo y el agua fresca de jamaica. Por supuesto los niños. Fue un festejo inolvidable. Al final 11 invitados de entre dos y 12 años, y cuatro adultos, debieron ir al hospital, y se calcula que otras 40 personas se llevaron la fiesta a su casa. El diagnóstico inequívoco: intoxicación por anfetaminas y metanfetaminas.

Los padres de ocho de los niños afectados —igual de drogados que Uma Thurman en Pulp Fiction— coincidieron, en entrevistas por separado, que todo apunta a que la droga estaba en una bolsa de hielo de fábrica, con la que se enfrió una jarra de agua de jamaica natural.

No es como el mito del dedo en el refresco de cola. No. Los progenitores, tíos, abuelas de los invitados a una celebración de tres años con piñatas de Mickey Mouse se reunieron ayer para decidir qué harán.

Sus hijos están fuera de peligro. El martes, el último de los que debieron internarse, un niño de seis años, fue dado de alta de un hospital privado de la Colonia Chapalita, tras una severa crisis que incluyó alucinaciones variopintas y conducta autodestructiva. Pero hasta ayer, cuatro días después de la fiesta, la Fiscalía General del Estado los ignoró.

Incluso, cuatro de ellos afirman que la madrugada del domingo llevaron dos bolsas de hielo de distintas fábricas con restos de agua a la agencia 29/C, que está en la Curva de Zapopan. Como algunos adultos fueron a denunciar bajo los efectos del éxtasis y el cristal, los responsables de esa oficina los miraron con desprecio.

El lunes, cuando otros padres afectados quisieron ratificar la denuncia les dijeron que el caso no existe en esa agencia y que “se perdieron” las bolsas de hielo con la evidencia.

La historia del hielo es así, según las versiones de los padres de ocho niños que debieron ser hospitalizados, seis de ellos en el Hospital General de Occidente: para enfriar dos jarras de agua de sabor, los organizadores compraron primero una bolsa de 10 kilogramos, en una fábrica de Zapopan, alrededor de las cuatro de la tarde. Como los cubos sólo alcanzaron para una jarra de horchata natural, los organizadores fueron por otra bolsa de 10 kilogramos a una tienda de conveniencia, cercana al lugar Rinconada de San Isidro a las siete de la noche. Los que tomaron horchata libraron el viaje. Todos creen que el segundo paquete fue el del problema.

“Como había varios ancianos y niños con gripa yo misma repartí los hielos de la segunda bolsa en vasos desechables, para los que quisieran enfriar su jamaica por separado. A media tarde el hielo se derritió y los niños se lo tomaron como agua”, relata Cony, madre y tía de dos chicos que fueron al hospital.

La narración de los padres de la festejada, entrevistados por separado, coincide con esta versión.

Resulta curioso: los conocedores saben que la anfetamina lleva el mote de ice o hielo, entre sus usuarios.

Pero en Rinconada de San Isidro no había consumidores, que se sepa. El más pequeño de los intoxicados acaba de cumplir dos de vida. Fue él quien dio la señal de alarma, alrededor de las diez y media de la noche, cuando no pudo controlar los movimientos involuntarios de su cabeza y manos, cuenta su madre, quien prefiere omitir su nombre. Como otros, tiene miedo.

O quizás la señal de alarma había sonado antes, pero los adultos no la vieron. A las diez y media de la noche, recuerdan los que fueron, la fiesta estaba a todo y las anfetaminas corrían por la sangre de la mayoría. Incluso por la de un enfermo renal en diálisis, el esposo de la cocinera de la taquiza y preparadora de las aguas frescas. El hombre no bebió agua de sabor, pero en cambio chupó hielo, para quitarse la sensación de sed.

Margarita Márquez, madre de un niño de tres años, uno de los drogados involuntarios, dice que se salvó de las alucinaciones porque ella es una viciosa, pero del refresco de cola sin calorías, que compró bien frío antes de llegar al cumpleaños. Desde su sobriedad Margarita se encontró, de pronto, en una fiesta de locos.

Todos hablaban incoherencias. No paraban. Los niños corrían de un sitio a otro. Algunos tienen escoriaciones en las manos de tanto que las frotaron. El enfermo renal, con una energía nunca vista, se puso a doblar sillas y mesas: la energía desbordada, el arrebato y la euforia son algunos síntomas instantáneos por el consumo de anfetaminas y metanfetaminas.

El hijo de Margarita Márquez quería arrancarse la uña del dedo pequeño del pie izquierdo. El de seis años intentó escaparse del auto de su madre, cuando ella pasó a poner gasolina. Uno de 11 estuvo a punto de morir de un infarto en el Hospital General de Occidente... Las drogas destruyen, más cuando se consumen en grandes cantidades.

Y en Rinconada de San Isidro había como para una tribu de yonquis experimentados. Todavía el lunes un niño de tres años arrojó dos mil 100 nanogramos por mililitro de metanfetaminas y dos mil 150 nanogramos de anfetaminas.

Por ejemplo, en enero de 2012, Aide Méndez, una estadounidense de 23 años tenía dos mil 500 unidades, antes de acribillar a su familia y suicidarse después. El forense de Fresno, David Hadden, explicó en aquellas fechas que las personas que tienen más de 300 nanogramos por mililitro corren riesgo de realizar actos extraños.

Antes de las nueve de la noche la fiesta de Rinconada de San Isidro era un circo de horror sin una gota del alcohol de por medio.

El alta 7891164 del Hospital 110 del Seguro Social refiere pupilas midriátricas, movimientos incordinados de lengua, manos y pies, distensión abdominal y timpanismo, al parecer después del agua de jamaica que dieron en la fiesta.

El tema es que el diagnóstico habla de una niña de tres años.

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