Miércoles, 27 de Enero 2021
Jalisco | 'Despertar espiritual, alcohólicos y drogadictos de Occidente' violentaba a internos

'Pasaban hasta 22 días para ver a mi hijo…'

Las condiciones infrahumanas en las que vivían 271 personas en un centro de rehabilitación de Tonalá exhiben la desatención de autoridades para vigilar estos albergues

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO (19/MAY/2016).- Verónica Copelar vive en El Briseño y desde hace seis meses dejó a su hijo David, de 13 años, para que se rehabilitara en el “Despertar espiritual, alcohólicos y drogadictos de Occidente” en Tonalá. Ayer su rostro reflejaba angustia, desesperación y miedo porque no sabía cómo estaba su hijo tras el operativo que realizó la Fiscalía en el lugar.

“Mi preocupación es porque muchos de los internos ya no están, me han dicho que están extraviados, que la Policía no los encontró. Lo estoy buscando por donde quiera”.

Afirma que nunca ingresó más allá del comedor. “Nunca nos dejaban pasar, en ocasiones nos dejaban entrar, pero solamente hasta el comedor… más allá no había paso”.

Lo peor para la madre fue que duraba hasta 22 días sin ver al adolescente, pues el día de visita le informaban que “estaba castigado” por mal comportamiento.

“Quitaban las visitas hasta por 22 días, venía y no sabía si vería a mi hijo. Fue muy duro”.

La aportación económica que daba al centro de rehabilitación eran 150 pesos semanales, además de algo de despensa y algunos rollos de papel sanitario.

Hay más historias. Rosa María Zúñiga también denuncia que, tras el operativo de la Fiscalía, “a los niños los mandaron al albergue Ciudad Niñez… a los que tenían mujeres  al Centro de Justicia de la Mujer, pero a nosotros nadie nos dice dónde está mi hijo”, quien tiene 22 años e ingresó hace un año por problemas de adicciones.

Ayer, Rosa llegó a la casa marcada con el número 70-A de la calle Aldama en la Colonia Loma Bonita en Tonalá, donde cada semana acudía a visitar a Óscar; sin embargo, solamente encontró patrullas y policías en la zona.

“Escuché por televisión lo que pasó, pero llegué aquí y no tenían una lista ni nada sobre dónde esté mi muchacho”.

“Cuentan muchas historias. Yo lo vi (a Óscar) hace 15 días y me dijeron que estaba castigado, que por eso no podía verlo… así que el 10 de mayo la pasé triste. Ahora no saber de él me está matando, soy diabética, quiero de vuelta a mi hijo y la autoridad no me da razón”.

Héctor Zárate también llegó al albergue a buscar a su hijo Cristhopher, de 30 años, una persona con discapacidad: "en ningún lugar me dan razón, ya estoy desesperado. Fui a Fiscalía, al DIF y a otros centros de rehabilitación y nada. Uno piensa que los mete a este lugar a rehabilitar y los perjudican porque tenía seis meses aquí, tuvo un accidente y perdió la pierna”.

Recordó que paga 200 pesos a la semana y en el lugar conoció a Carlitos, “El Padrino”, uno de los encargados. “Una persona de nombre José Luis era el propietario del lugar”.

La Fiscalía de Jalisco respondió ayer que 227 personas fueron entregadas a sus familiares; el resto a centros de la niñez o remitidos a un juez.

EL MENÚ: HACINAMIENTO Y MALTRATO

En tres casas de menos de 300 metros cuadrados, 271 personas (mujeres, hombres y niños) vivían historias de terror en los dos centros de rehabilitación.
 
En las viviendas había hacinamiento: seis personas dormían en cada litera, las cuales estaban colocadas una tras otras sin ningún espacio intermedio. Es el albergue “Despertar espiritual, alcohólicos y drogadictos de Occidente” en Tonalá.

El olor a orines, suciedad, comida en mal estado y el piso mojado son las características de la finca color azul en la calle Aldama 70-A, en la Colonia Loma Bonita. Parece una historia salida de una película, rodeada de malos tratos, violaciones, vejaciones y golpes hacia los internos que buscan una rehabilitación.

En la entrada, un escritorio exhibe fotos de algunos niños, una pared resguarda algunas constancias y hasta felicitaciones para el centro de rehabilitación. En la siguiente habitación hay sillas de plástico, garrafones de agua, mesas llenas de basura, una cocina revuelta y sucia. Y una máquina de videojuegos.

El dormitorio tiene decenas de literas improvisadas, prendas de ropa en el piso, colchones en mal estado, una silla de ruedas, cobijas sucias, algunos zapatos, bolsas y una cubeta con orines.

Ordenan revisión

Los llamados centros de rehabilitación en todo Jalisco serán revisados para que no sigan trabajando en condiciones infrahumanas ni violenten a las personas que buscan salir de las adiciones. Así lo ordenó el gobernador Aristóteles Sandoval, quien instruyó a la Secretaría de Salud, a la Secretaría de Gobierno y a la Fiscalía General para revisar de inmediato todos esos espacios que actúan fuera de la ley, sin licencias y provocando daños, como el detectado en el Albergue Despertar Espiritual Alcohólicos y Drogadictos en Tonalá.

“Encontramos gente en condiciones infrahumanas y eso no lo voy a permitir. He  instruido al fiscal para que vayamos a fondo para hacer justicia. A su problema de adicciones (de los internos) se suma el hecho de ser abusados”.

Agregó que se busca “apoyar a esa gente, la cual necesita ayuda, no puede seguir cayendo en esas manos que los violentan… aquí en Jalisco no lo vamos a tolerar”.

Invitó a la población a denunciar todo tipo de abusos de los centros de rehabilitación para trabajar en la prevención y la atención a los jóvenes que han sido “tentados y han caído en las garras de la delincuencia y de las adiciones”.

Reconoció que en el operativo de la Fiscalía en Tonalá algunos internos huyeron por las azoteas.

“Estamos en busca de ellos, hay operativos, inteligencia… eso viene con base en un trabajo que se vino realizando por denuncias ciudadanas, las cuales nos llevaron a realizar este operativo y afortunadamente hubo consecuencias, hubo detenidos, encontramos a muchos con órdenes de aprehensión”.

Destacó que detrás de los detenidos puede existir interés del crimen organizado, por ello continúan las investigaciones.

EL CECAJ RESPONSABILIZA A LOS AYUNTAMIENTOS

Consejo contra las adicciones se deslinda

Según el titular del Consejo Contra las Adicciones en Jalisco (CECAJ), Gustavo Iglesias Robles, no se tiene un número claro de cuántos centros de rehabilitación hay en el Estado porque cada municipio es el encargado de dar los permisos para abrirlos, luego los propios encargados del establecimiento deciden si se acercar a la dependencia estatal para recibir una capacitación.

“Nosotros sólo nos encargamos de darles capacitación. Pero, quien verifica que cumplan con normas sanitarias y una serie de elementos de seguridad son la Coprisjal (Comisión para la protección contra riesgos sanitarios en Jalisco) y Protección Civil de cada municipio”.

La NOM-028-SSA2-1999, que regula los centros de rehabilitación contra las adicciones, marca tres modelos de ayuda: “mixtos”, aquellos conformados por profesionales y adictos rehabilitados; “profesionales”, en los que se ofrecen consultas y apoyos por parte de médicos especialistas, y de “ayuda mutua”, que son dirigidos por adictos rehabilitados, sin que haya ningún profesional para ayudarlos.

Iglesias Robles indica que lo ideal sería que la mayoría de los centros fueran “mixtos” y “profesionales”, que el CECAJ tuviera un consejo para realizar visitas constantes para detectar cualquier irregularidad y tener un listado unificado de centros, en el que los ayuntamientos subieran a una plataforma los permisos que dan para saber cuántos operan y bajo qué condiciones.

Para ello se requieren reformas. El funcionario asegura que se debe “trabajar en forma transversal con todas las dependencias: DIF, Fiscalía, Ayuntamientos, Secretaría General... para estar más cerca de los centros. En la medida que los profesionalizamos se puede obtener una respuesta más contundente”.

DERECHOS HUMANOS YA INVESTIGA A SALUD

“Por las acciones u omisiones en las que haya incurrido la Secretaría de Salud Jalisco”, se abrió un acta de investigación número 13 en su contra. Así lo manifestó Luis Arturo Jiménez Jiménez, director de Quejas, Orientación y Seguimiento de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ).

Esto, después del operativo que realizó la Fiscalía en los centros de rehabilitación en Tonalá, en donde se encontraron 271 personas que vivían en condiciones infrahumanas y sufrían violencia física y sexual.

Desde 2012, la CEDHJ ha atendido 11 quejas contra centros de rehabilitación en donde las personas son violentadas o privadas ilegalmente de su libertad, al estar en el centro contra su voluntad. Sin embargo, tienen una limitante, “como la mayoría de estos centros son privados, no podemos intervenir directamente, pero por quejas que ciudadanos vienen e interponen, o a partir de información proporcionada en los medios de comunicación, abrimos actas de investigación que luego se hacen quejas de oficio en contra de la Secretaría de Salud, que es la encargada de supervisar el trabajo de estos centros”.

Presumen vínculos con el crimen organizado

El centro de rehabilitación en Tonalá podría estar vinculado a un grupo del crimen organizado, el principal que opera en el Estado, expuso el fiscal Eduardo Almaguer. Lo anterior fue una de las líneas tras la revisión del espacio, motivado por una denuncia, donde se entrevistaron con personas que aseveraron que allí los habían recluido delincuentes.

“Esta vinculación de la que hablamos, este primer indicio de por qué la vinculación de la delincuencia organizada, es porque se localizan a tres sujetos quienes refieren que fueron llevados a ese lugar por algunos integrantes de este grupo delictivo para que fueran castigados por quienes se encontraban como responsables de este centro de rehabilitación, que no lo era”.

Era una práctica común entre los administradores del albergue, concentrado en tres inmuebles sobre la calle Aldama con los números 70, 70-A y 70-B, infligir maltratos físicos y psicológicos a las personas que, con problemas de alguna adicción, eran internados por sus familiares o en ocasiones por voluntad propia. Y en el caso de esas tres personas mencionadas por Almaguer, presuntos miembros del mismo grupo criminal, fueron llevadas contra su voluntad para castigarlas.

Después de una denuncia de una familiar de una mujer recluida, la Fiscalía implementó un operativo en dicho centro la tarde del martes. Las autoridades encontraron hacinamiento y condiciones precarias en las que mantenían a 271 personas, entre hombres, mujeres, adolescentes y niños. Muchas con huellas de maltrato y hasta violencia sexual fueron entregadas a sus familiares. Unas más enviadas al Centro de Justicia para la Mujer y a Ciudad Niñez.

Las autoridades tienen a 13 personas presentadas que incluyen a dos que estaban al frente de la operación y los trabajadores; además, 11 pacientes que tenían una orden de aprehensión fueron entregados al juez.

Con lo visto y hallado, el fiscal indicó que se pueden configurar múltiples delitos: “Hay varios ilícitos que se están constituyendo: privación ilegal de la libertad, abuso sexual contra menores, mujeres, lesiones, el estar ocultando a 11 sujetos con órdenes de aprehensión por delitos contra la salud, robo a mano y lesiones y daño a las cosas (…) Inclusive el fraude, porque ofrecían servicios por los que cobraban, que obviamente no eran los servicios que prestaban”.

“Seis días sin dormir”

Narra menor de 15 años los castigos en centro de rehabilitación
Ella pidió el anonimato no por vergüenza sino por miedo, pues teme represalias de los “padrinos o madrinas”, como se hacen llamar los cuidadores en los albergues contra las adicciones.

Tenía 13 años cuando probó las drogas, mariguana, crystal, “toncho”… Le gustó. Ahora, en su adolescencia, aquel gusto se volvió adicción.

“Ya no les hacía caso a mis papás y duraba dos, tres días sin llegar a dormir a la casa…”.
Fue su madre la que comenzó a buscar ayuda, primero en el DIF de Tonalá, pero la ignoraron; lo mismo en Tlaquepaque. Una amiga suya le habló del lugar: el albergue “Despertar espiritual, alcohólicos y drogadictos de Occidente” en Tonalá. El trato con los manejadores de este sitio, en cambio, fue cordial y educado. Le dio confianza. Dos muchachas fueron por ella a su casa y la llevaron contra su voluntad al albergue.

Tardaron 15 días en volverla a ver. Su mirada era de tristeza y de cansancio, pero no daba quejas a los familiares, sólo sugería a su madre que había “anomalías”, pero no le creían. Pensaban que eran quejas para que la sacaran de allí.

Ahora que salió de su claustro, tras el operativo de la Fiscalía del martes pasado, detalló a su familia las irregularidades. Durante los primeros días la metieron a la llamada cama “de las enfermas”, donde llegaban las de primer ingreso. La enfermedad era la adicción y las curaban sólo alimentándolas con té. Cualquier queja, palabra, intento de denuncia o mirada a la pequeña ventana sobre el cuarto era “aplicada”, castigada:

“Ellas le llamaban ‘silla de las pen…’ porque nos dejaban así sentadas en una silla, con las manos en las piernas y sin dormir… si nos dormíamos nos jalaban para que nos despertáramos y nos paraban por una hora con las manos en los costados y la vista en frente”. Su primera “aplicación” fue de “seis días sin dormir…”.

Así era el trato en el albergue que está asegurado por la Fiscalía de Jalisco.

NUMERALIA

Los internos

271 personas halladas en los tres inmuebles del centro de rehabilitación.

11 están a disposición del juez que las requería.

18 menores a disposición  de la Ciudad de la Niñez.

15 mujeres enviadas al Centro de Justicia para la Mujer.

227 personas ya fueron entregadas a sus familiares.

LA VOZ DEL EXPERTO

El enfermo recibe un trato indigno

Manon Vachez
(directora de Casa Luha)

Los centros de rehabilitación deben ser supervisados  y monitoreados constantemente para que cumplan con la Norma 028, porque aunque se supone que están regulados, debe existir una supervisión que creo es la que está fallando.

En un lugar para 20 personas no puede ser que estén 200. ¿Quién está regulando? Están fallando. No sé quién, pero definitivamente están fallando.

La Secretaría de Salud en Jalisco y el Consejo Estatal para las Adicciones en Jalisco son los órganos directamente encargados de regular, de emitir licencias. Por lo tanto, deben exigir que estén dentro de la norma.

El problema con los centros de rehabilitación no solamente es en Jalisco, es un problema grande a nivel nacional. El enfermo recibe un trato indigno e infrahumano, pero tiene que ver con esta parte de la cultura y la filosofía moral, por no reconocer la enfermedad. Existe una doble moral donde el castigo es meterlo a un centro.

Las personas cuando llevan al paciente deben ver cómo es el lugar por fuera y por dentro, quién va a atender al paciente, quién lo va a tratar. ¡Cuidado! Algo está sucediendo. ¿Dónde están los derechos humanos de los enfermos adictos?

Aunque hay avances, porque en el año 2000 no había una norma que regulara estos centros de rehabilitación.


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