Jueves, 13 de Noviembre 2025
Jalisco | La mirada androcéntrica del poder

Continúa el estigma de la sociedad machista

Las lógicas que las mujeres tienen son incompatibles con las de los hombres en determinados momentos

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- “La cultura androcéntrica está presente en cada interacción cultural, a pesar de que la mujer ha hecho algunos avances, se ha insertado en algunos medios. La mujer ha salido al campo laboral, pero la cultura machista está presente en cada hogar, en cada espacio institucional”, señala la doctora en Ciencias Sociales, María Antonia Chávez Gutiérrez.

El mundo laboral está permeado por la cultura machista, explica la también investigadora, ya que “históricamente las estructuras del poder, por procesos históricos culturales, los hombres han acostumbrado llevar el control y la organización misma del trabajo, y cuando la mujer logra insertarse en ella tiene que incorporarse a esta cultura”.

Al penetrar en las estructuras laborales, la mayoría de los casos implica diferencias de salario y contrastes, como el no dejarlas trabajar si están embarazadas, pese a que sean los primeros meses de gestación, y no respetar el tiempo de recuperación luego del parto.

“Las mujeres seguimos siendo el objeto sexual en movimiento. Y dependiendo del tipo de mujer, de las proporciones, va a depender qué tanta atención va recibir del mundo masculino”, explicó Chávez Gutiérrez sobre el acoso sexual del que las mujeres son objeto en las áreas de trabajo.

El poder masculino se concentra en los altos puestos, y la forma de tomar las decisiones tiene que ver con el mundo masculino: cómo se reúnen, cuándo se reúnen, en qué horario, para qué, cómo toman sus decisiones; “no tiene nada qué ver con el ritmo de vida de la mujer. Las mujeres nos manejamos con determinados horarios, compartimos la vida profesional con la familiar. Las lógicas que ella tiene son incompatibles con las de ellos en determinados momentos”.

A largo de los años, se ha dado que las mujeres sean quienes sostengan a sus familias, lo que es visto como un móvil para asumir de manera más directa el cuidado de la familia. Pero no es fácil ni sencillo, debido a que “lo han asumido porque así las condiciones lo han determinado”.

Al machismo no se le ve un final cerca, “hace falta que los hombres también se sensibilicen a este otro mundo que culturalmente se le fue asignado solamente a la mujer, que es el mundo doméstico.

“Seguimos manteniendo la cultura androcéntrica y se tiene que sensibilizar a la diversidad de géneros humanos para poder pensar en equidad; cómo desarrollarnos en equidad, y no en este mundo en blanco y negro, que pensamos de manera forzada que es un mundo de hombres y de mujeres”.

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