Viernes, 21 de Noviembre 2025
Internacional | Los insurgentes advierten a los leales

Rebeldes dan tres días a gadhafistas para rendirse

Los insurgentes advierten: si leales no aceptan negociaciones a más tardar el sábado, pondrán en marcha la operación militar

Por: EL INFORMADOR

Mujeres toman fotografías con su celular a las imágenes que caricaturizan al ex líder libio. EFE  /

Mujeres toman fotografías con su celular a las imágenes que caricaturizan al ex líder libio. EFE /

TRÍPOLI, LIBIA (31/AGO/2011).- Negociación o baño de sangre. Ese es el ultimátum de los rebeldes libios, quienes dieron tres días a los leales al régimen para dejar las armas y permitir la “liberación” de Sirte, último bastión gadhafista.

Mientras tanto, los insurgentes aceleran la actividad política en Trípoli, la capital, para normalizar la situación y enviar un mensaje de estabilidad. La ciudad cayó en manos opositoras desde el 23 de agosto, tras seis meses de levantamiento respaldado por la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN); desde la referida fecha, el paradero de Muamar Gadhafi es públicamente desconocido.

Sólo la pertinaz resistencia de los jeques y líderes tribales de Sirte, parece ya preocupar militarmente al Consejo Nacional de Transición (CNT), convencido de que una vez que esta localidad caiga, el resto de focos de resistencia desaparecerán.

Desde la ciudad de Bengasi, capital de los insurrectos, el presidente del Consejo Nacional de Transición, Mustafa Abdulyalil, advirtió a los habitantes de Sirte que si no entregan las armas antes del próximo sábado, se lanzarán las operaciones armadas.

“Esta es la última oportunidad. El plazo expirará el último día del Aid. A partir del sábado, si no se ha llegado a un acuerdo pacífico, pondremos en marcha la opción militar”, agregó antes de subrayar su esperanza de que los líderes de la ciudad entren en razón y se evite el baño de sangre.

Más contundente se mostró el portavoz militar de los rebeldes, el coronel Ahmad Omar Bani, quien dio a entender que la batalla final “es inminente”.

“Queremos que todos sepan que estamos militarmente preparados ya para la batalla que supondrá el final del conflicto. Aún perseguimos una solución pacífica, pero a partir del sábado nos emplearemos de manera diferentes para hacer frente a esos criminales”.

Bani aventuró que la perseverancia de los “sirtianos”, que calificó de “sorprendente”, se debe a que las fuerzas gadhafistas los han hecho rehenes y les impiden salir de la ciudad y entregarse a la autoridad rebelde.

“Nos sorprende que los habitantes de Sirte hayan rechazado todas las propuestas pacíficas. Les conminamos a que se subleven (ya que) pensamos que los leales los retienen y que la mayoría quiere claudicar”.

El coronel aprovechó su comparecencia antes los medios para lanzar también un aviso a Gadhafi, a quien le recordó que “se cree seguro, pero debe saber que no tendrá nunca seguridad en ninguna parte de Libia”.

En declaraciones a los periodistas, el portavoz castrense de las operaciones de la OTAN en Libia, el coronel Roland Lavoie, anunció que la fuerza internacional mantendrá activo su operativo mientras considere que Gadhafi, sus hijos y sus leales son aún una amenaza.

De acuerdo con el oficial canadiense, el líder libio, del que se desconoce su paradero, todavía tiene capacidad para dar órdenes y comandar a los fieles que le quedan en el país, tanto en Sirte como en el Sur de Trípoli y las bolsas de resistencia en el Oeste.

Seis meses de combate han dejado a unos 50 mil muertos, dijo un comandante anti Gadhafi, un número estimado que era muy difícil de verificar y que, indicó, incluía a muchas personas desaparecidas.

CLAVES
Tensiones con Argelia

1
Las nuevas autoridades libias consideraron que Argelia comete un acto de agresión al admitir en su territorio a la esposa y a tres hijos de Muamar Gadhafi.

2 El Ministerio de Relaciones Exteriores de Argelia dijo que la esposa de Gaddafi, Safia, su hija Ayesha y sus hijos Hannibal y Mohammed ingresaron al país el lunes por la mañana, acompañados a su vez de sus hijos.

3 La situación amenaza con crear un roce diplomático justo cuando el Consejo Nacional de Transición (CNT) de Libia se esfuerza por consolidar su autoridad y tomar el control de los lugares aún leales a Gadhafi.

4 Argelia es el único vecino de Libia que no reconoce al Consejo de Transición como la nueva autoridad del país.

CRÓNICA
Fiesta en Trípoli por el fin del Ramadán


El mejor síntoma de que una ciudad sacudida por la guerra recupera su pulso es que de que entre las heridas y la ruina que deja toda batalla florece sin estridencias la cotidianeidad.

Diez días después del asalto definitivo rebelde sobre Trípoli, la capital libia comenzó a retomar su bullicio diario, ahora barnizado con una explosión de júbilo indisimulado pese a que jóvenes milicianos armados aún patrullan las calles y de cuando en cuando estallan tiroteos aislados.

“Estamos muy contentos. Ahora por fin somos libres y tendremos una vida mucho mejor que antes”, declara Ahmad Husein al-Jar, un joven de 18 años mientras libra una partida de futbol con tres amigos en una de las calles aledañas del casco histórico de la capital.

Alrededor de la mesa son todavía perceptibles los casquillos de bala y la basura se amontona en una de las esquinas, pero eso no parece importar ni Al-Jar ni a sus vecinos, que comienzan a sacar los maniquíes a la acera.

Poco después del mediodía, la céntrica calle se ha convertido ya en un improvisado mercadillo, donde hombres y mujeres, la mayoría con sus hijos de la mano, rebuscan en los puestos los tradicionales regalos de fin de Ramadán.

Aún no hay mucho donde elegir, y no se encuentran novedades como en años precedentes, pero eso no parece importar a los tripolitanos, contentos por la nueva situación.

“Este año no hay tantos juguetes, ni tampoco dinero casi para comprarlo. Pero no importa, tenemos otras razones para celebrar. El año que viene tendremos más”, explica en un alarde de optimismo Hamid Naser, un funcionario que admite haber regresado ayer al trabajo para cobrar.

A su lado, su mujer, que únicamente se identifica como Aisha, se queja de que en el mercado apenas se encuentran todavía productos frescos, aunque en la mayoría de las tiendas las estanterías ya están llenas de latas y otros alimentos empaquetados.

“Nuestra fiesta y cena será mucho más austera que otros años, pero al menos será en libertad”, insiste la mujer como un mantra mientras abre la puerta de su casa.

Situada en una de las zonas más pintorescas de la medina, el domicilio de la familia Naser es tan espartano como la cena que dicen esperar durante la fiesta del Aid al-Fitr, que pone fin al mes de ayuno sagrado o Ramadán.

Pero sin embargo, quizá los mejores ejemplos de que la capital comenzaba a recobrar su ajetreo eran la presencia en las calles de los primeros barrenderos, el regreso de los atascos y la aparición de la Policía.

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