Martes, 02 de Diciembre 2025
Internacional | Tiene como meta reanimar el catolicismo en Francia y en el resto de continente

Para muchos Dios es un desconocido: Benedicto XVI

París, la capital de la cuna del laicismo en el mundo, se convirtió ayer en el epicentro de una extraordinaria misión protagonizada por el Papa Benedicto XVI, que tiene como meta reanimar el catolicismo en Francia y en el resto de continente

Por: SUN

PARÍS, FRANCIA.-París, la capital de la cuna del laicismo en el mundo, se convirtió el viernes en el epicentro de una extraordinaria misión protagonizada por el Papa Benedicto XVI, que tiene como meta reanimar el catolicismo en Francia y en el resto de continente, una hazaña que fue calificada como una “misión imposible”.

En un discurso ante cerca de 700 intelectuales y representantes de la cultura en el College des Bernardins, el Papa lamentó que “las ciudades ya no están llenas de altares y para muchos Dios se haya convertido en un desconocido”.

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El Papa alemán, un enamorado de la cultura francesa, llegó a Francia en el marco de una visita de cuatro días, concebida como una peregrinación a Lourdes para recordar el 150 aniversario de la aparición de la famosa “Dama Blanca”, una visión que tuvo una niña en una gruta de esa localidad.

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Pero el peregrinaje se convirtió en una visita de Estado con un profundo significado político a causa de la delicada posición del presidente Nicolás Sarkozy, que acabó con un tabú político en su país cuando comenzó a hablar abiertamente sobre el rol (positivo) de la religión en la sociedad y utilizó el concepto de “laicismo positivo” para definir la relación entre el Estado y la religión en un país que promulgó una ley en 1905, que precisó que la república “no reconoce ni financia ningún culto”.

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Este aspecto fue resaltado por Benedicto XVI cuando se dirigió a un exquisito público que lo esperaba en los salones del palacio del Elíseo, donde el elogió a Francia por sus raíces cristianas de su cultura y el diálogo que existe entre la fe y el poder.

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“Es fundamental insistir en la distinción entre la esfera política y la de la religión”, dijo el Papa. “En este momento histórico en el que las culturas se entrecruzan cada vez más, estoy profundamente convencido de que cada vez es más necesaria una nueva reflexión sobre el significado auténtico y sobre la importancia del laicismo”, agregó.

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Sarkozy, un católico observante y con dos divorcios, dijo en su discurso de bienvenida al Sumo Pontífice que sería “una locura” privar a la sociedad de religiones

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