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Jueves, 15 de Noviembre 2018
Internacional | Una nueva batalla campal sacudió este martes los suburbios de Atenas después del entierro de Alexis Grigoropulos, de 15 años

Las llamadas a la calma del Gobierno no impiden otra jornada de violencia

La policía tuvo que utilizar gases lacrimógenos para hacer frente a los incontrolados que habían saqueado varios comercios y destruido algunos coches

Por: EFE

ATENAS, GRECIA.- Las llamadas a la calma del Gobierno no han impedido que las manifestaciones, los actos de vandalismo y los enfrentamientos con la Policía se avivaran hoy tras el entierro del adolescente muerto por los disparos de un agente.

Una nueva batalla campal sacudió este martes los suburbios de Atenas después del entierro de Alexis Grigoropulos, de 15 años, cuya muerte el pasado sábado desencadenó una oleada de violencia que ha llevado al país a una profunda crisis.

La policía tuvo que utilizar gases lacrimógenos para hacer frente a los incontrolados que habían saqueado varios comercios y destruido algunos coches aparcados en un centro comercial cercano.

"Nadie tiene derecho a utilizar este suceso trágico como una excusa para las acciones de violencia contra ciudadanos inocentes, sus bienes, contra la policía y la democracia", recalcó el primer ministro conservador, Costas Caramanlis, tras una reunión con el presidente, Carolos Papulias, y tras celebrar dos reuniones extraordinarias de su gabinete.

Las autoridades también recalcaron que no tolerarán el vandalismo y la violencia, al dar a conocer que en la jornada de hoy fueron detenidos alrededor de 150 manifestantes, que se suman a los 200 arrestados ayer.

Caramanlis también pidió unidad política para restar credibilidad a los violentos y solicitó que "todo el mundo político condene de forma unánime y rotunda a los responsables de las catástrofes, a quienes se debe de aislar".

Giorgos Papandreu, el jefe de la oposición mayoritaria del Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK), le contestó que "el pueblo ha perdido la confianza en el Gobierno" y que lo único que pueden hacer es "dimitir".

El asesinato Grigoropulos, cuyas circunstancias están siendo investigadas, ha ido mucho más allá del luctuoso hecho y, como subrayan diversos analistas, ha catalizado el descontento existente en Grecia por la crisis económica y los anunciados ajustes, los escándalos de corrupción en el gobierno y el descontento de muchos jóvenes abocados a un empleo precario o directamente al desempleo.

Miles de estudiantes se unieron hoy a las marchas de protesta por la muerte de su compañero, inundando las principales avenidas de la capital.

Esa protesta pacífica estuvo empañada por la violencia, y muchos de los manifestantes se vieron atrapados en los enfrentamientos entre los radicales y la policía, que lanzó gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

Un grupo de incontrolados destrozó varios escaparates con piedras y causó daños en los vehículos aparcados.

"Es una vergüenza. Me podrían haber matado a mi", declaraba Diana, una muchacha de 16 años de uno de los colegios que junto a unas diez mil personas se acercaron hoy al centro de Atenas para protestar pacíficamente acompañada por sus padres y profesores.

En los enfrentamientos varios testigos relataron que vieron a varios agentes policiales "disparar muchas veces al aire con el revolver reglamentario".

Otros enfrentamientos se registraron en el puerto de Salónica, Patras, la isla de Creta y la localidad de Ioanina.

El ayuntamiento de Atenas ha puesto cifras a la destrucción de los últimos tres días: 322 tiendas destrozadas, aunque el alcance de los daños materiales todavía debe de ser evaluado.

En Salónica se calcula que hay alrededor de cien tiendas destruidas por los disturbios.

Los sindicatos mayoritarios han convocado una huelga general de 24 horas para mañana en protesta por los planes de ajuste del Ejecutivo, rechazando la petición del primer ministro de posponer sus la protesta para no dar pie a la violencia.

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