Internacional | Barack Obama anuncia el fin de la campaña militar Iraq, un hoyo negro en la historia Sólo 50 mil soldados se quedarán hasta finales de 2011, para capacitar a las Fuerzas Armadas del Gobierno de Bagdad Por: EL INFORMADOR 3 de agosto de 2010 - 03:43 hs Un iraquí carga la puerta que perdió su vivienda por recibir decenas de balazos, a cinco días de la invasión aliada en 2003. REUTERS / WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (03/AGO/2010).- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció en cumplimiento de su promesa electoral, la orden de que el 31 de agosto acaben las operaciones de combate de tropas norteamericanas en Iraq, dando por finalizada una participación militar que dura más de siete años. Una guerra generada por especulaciones de su antecesor George W. Bush, que termina sólo con perdedores. Durante un año adicional, hasta finales de 2011, quedarán sobre el terreno 50 mil soldados estadounidenses, para labores de supervisión y de entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes. “Hoy cerramos un capítulo”, dijo el presidente en un discurso ante una agrupación de veteranos de guerra en Atlanta. “A pesar de que los terroristas tratarán de arruinar nuestros avances y gracias a los sacrificios de nuestras tropas y sus aliados iraquíes, la violencia en Iraq sigue en uno de sus puntos más bajos de los pasados años. El mes que viene, cambiaremos de una misión militar de combate a otra de apoyo y entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes”. Como candidato, en 2008, Obama se comprometió a ordenar el final de la guerra en 16 meses. Al tomar posesión de su cargo, en enero de 2009, y ante la cercanía de las elecciones generales en Iraq, el presidente decidió ampliar ese límite en tres meses. Ése ha sido el plazo final, que se cumple en septiembre. Las tropas que queden en Irak no participarán en operaciones de combate, aunque Obama admitió que pueden seguir siendo el objetivo de ataques por parte de radicales islámicos. “La dura verdad es que aún no hemos visto el final de los sacrificios de América en Iraq”, advirtió. La afirmación de Obama de que la violencia en las calles de Iraq está en un mínimo histórico es contestada, sin embargo, por el propio Gobierno iraquí. El sábado, desde Bagdad, se difundió un informe en el que se aseguraba que el número de muertos, civiles y militares, alcanzó en julio su nivel más alto en los recientes dos años: 535 fallecidos, 396 de ellos civiles. El Pentágono tachó esas cifras de falsas y emitió su propia estimación el domingo: 222 muertos. Desde que entró en la Casa Blanca, Obama ordenó el regreso a casa de 90 mil soldados. En su punto máximo, hubo en Irak 165 mil tropas norteamericanas. La orden de finalizar definitivamente la participación en operaciones militares llega, sin embargo, en un momento en el que Iraq vive una gran incertidumbre política e institucional. El pasado mes de marzo se celebraron elecciones parlamentarias generales cuyo resultado fue tan reñido y disputado que, cinco meses después, todavía no da Gobierno alguno. El frente en Afganistán, y en el Congreso El presidente recordó, sin embargo, la necesidad de mantener abierto otro frente de guerra, el que ya es el conflicto bélico más largo que vive Estados Unidos. “No podemos olvidar que fue en Afganistán donde Al Qaeda planificó y se entrenó para el asesinato de tres mil personas inocentes el 11 de septiembre. Es en Afganistán y en las zonas tribales de Pakistán donde los terroristas han lanzado otros ataques contra nosotros y contra nuestros aliados”. Obama aprobó recientemente el envío de 30 mil tropas adicionales a Afganistán. Son ya 90 mil los soldados de servicio en un conflicto que empeora con los años. Julio fue, de hecho, el peor mes para las fuerzas aliadas en los nueve años de guerra en aquel país. Murieron, en total, 66 uniformados norteamericanos. En los últimos meses, además, las relaciones de la Casa Blanca con el presidente afgano, Hamid Karzai, empeoran. Y el propio presidente se vio forzado, en junio, a destituir al jefe militar de la guerra de Afganistán, el general Stanley McChrystal, después de un episodio de insubordinación, cuando éste hizo unas declaraciones a la revista “Rolling Stone” en las que expresaba dudas sobre Obama y ridiculizaba al vicepresidente Joe Biden. El presidente colocó entonces al mando de las tropas en Afganistán al general David Petraeus, quien fue elegido por el ex presidente George W. Bush para organizar el refuerzo militar en Iraq, al que Obama se opuso como senador en 2007. Ayer, Obama no mencionó a Bush en su discurso. Recientemente, y ante la proximidad de las elecciones al Congreso de noviembre, un buen número de legisladores demócratas pusieron en duda la efectividad del rearme en Afganistán. La semana pasada, 102 de los 253 demócratas de la Cámara de Representantes votaron en contra de una ley, apoyada por el presidente, que destinará 44 mil millones de euros adicionales a financiar aquella misión. Hace un año, sólo 32 votaron en contra de otra medida similar. Estados Unidos tiene 140 mil soldados en Iraq, donde termina campaña militar, mientras que en Afganistán, presunto reducto de Bin Laden, hay 87 mil efectivos LOS ACTORESGeorge Walker Bush presidente de Estados Unidos, firma la invasión a Iraq, en la búsqueda de armas de destrucción masiva (ADM). decisión que adopta en respuesta a los ataques del S-11. Saddam Hussein presidente sunita de Iraq, desafía a Estados Unidos a que comprueben la posesión de armas. Algo que los inspectores de la ONU no habían podido detectar. Koffi Annan secretario general de la ONU, quien se opuso a la guerra contra Iraq, por considerarla ilegal. Sus esfuerzos fueron vanos. México tampoco avaló la invasión. Nuri al-Maliki político y primer ministro de Iraq, afín a la religión musulmana chiíta. Fue el gran derrotado en las elecciones parlamentarias en marzo de 2010. Iyad Allawi clérigo chiíta y ex primer ministro de Iraq, que simpatiza con el radical Muqtada al-Sadr. Pese a que se impuso en los comicios legislativos, aún no puede formar Gobierno. Muqtada al-Sadrlíder de facto de la Ciudad de Sadr, en Bagdad, y clérigo chiíta aliado de Iyad Allawi. es el referente obligado de la insurrección. También fue un férreo opositor a Hussein. Barack Obama firma el retiro de las tropas que luchan contra la insurgencia iraquí. Cumple así con su promesa de campaña. El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, le antecedió en el repliegue de las tropas. Las clavesRazones de la guerra Uno de los principales argumentos comunicados por el Gobierno de George W. Bush para iniciar la guerra contra Iraq fue la posesión de armas de destrucción masiva por parte del Gobierno de Bagdad y la posibilidad de que éstas fueran vendidas a terroristas, pues el mandatario estaba obsesionado con liquidar a Osama bin Laden, líder de Al Qaeda, autor de los atentados del 11 de septiembre de 2001 a las torres gemelas de Nueva York. Bush contó en 2002 con el apoyo del primer ministro inglés, Tony Blair. Además, éste presentó un informe que aseguraba que Bagdad trataba de adquirir uranio, a través de un país africano, para fabricar una bomba nuclear, con lo que podría convertirse en una potencia nuclear en uno o dos años. La invasión Tras varias advertencias al otrora amigo de Washington, Sadam Hussein, Bush ordena el ataque el 20 de marzo. Estados Unidos y Reino Unido inician la invasión por tierra de Iraq — para intentar acabar con Hussein y su plana mayor— en un ataque selectivo de misiles “Tomahawk” disparados desde varios buques y cazabombarderos. El régimen iraquí respondió lanzando 15 “Scud” contra el Norte de Kuwait. Después hubo nuevos ataques clave para finalmente permitir el ingreso de las tropas aliadas a Bagdad, que arrasaron con las fuerzas de elite de Hussein. La imagen de su efigie cayendo dio la vuelta al mundo. Bush, triunfalista El primero de mayo de 2003, George W. Bush había proclamado que la invasión de Iraq era una “misión cumplida”, a bordo del portaaviones USS Lincoln. Nunca imaginó que la participación norteamericana en la guerra todavía duraría siete años más. Washington llegó a tener 165 mil soldados en Iraq, sobre todo cuando la insurgencia se negó a reconocer el primer consejo de Gobierno formado por 25 iraquíes y designado por la Casa Blanca. Actualmente hay 140 mil afectivos estadounidenses, de los cuales 90 mil estarán de regreso a casa al terminar actividades el 31 de agosto. Las dos guerras A la par de la invasión de las tropas aliadas comandadas por Estados Unidos, en siete años los civiles iraquíes han padecido los conflictos étnicos que se acentuaron ante la falta de un líder tras el arresto y la muerte de Sadam Hussein (13 de diciembre de 2003 y 30 de diciembre de 2006). Los conflictos entre chiítas (60 a 65% de la población), sunitas y kurdos, todos musulmanes, son ancestrales; unos por poder, otros por rivalidad religiosa o bien por aires independentistas. Los chiítas vivieron años de pavor cuando Hussein, un sunita, los persiguió. Esas afrentas no se olvidan y es aún motivo de venganzas. Las bajas humanas La estela de muerte de la guerra y la postguerra en Iraq deja cifras escalofriantes. Un estudio de la agencia privada de encuestas británica ORB, publicado por el diario inglés “The Guardian” el 16 de septiembre de 2007, situaba el número total de muertos en un millón 200 mil entre población civil, soldados iraquíes e insurgentes. El 6 de octubre de 2009 los últimos datos confirmados por el Pentágono, desde que comenzó la invasión de Iraq, señalaba que habian muerto cuatro mil 332 militares estadounidenses. Los refugiados, según el Gobierno de Bagdad, rondan los 2.5 millones, así como alrededor de un millón de heridos Una economía débil Los estragos de más de siete años en guerra son palpables. “The Economist” informó en marzo que la población no puede contar con el Gobierno para la provisión de la infraestructura básica. Sólo 25% de los iraquíes tiene electricidad, el mismo porcentaje que tiene acceso a un sistema de salud adecuado. Hay desnutrición en 22% de la población, y el país figura en la posición 162 del ranking de ingresos per cápita. El sector privado está en situación precaria. Según tropas estadounidenses, el desempleo es de 80% y el Gobierno es el mayor empleador. Un dato positivo es el de la inversión extranjera en el sector del petróleo. Bagdad tiene acuerdos con multinacionales que podrían multiplicar la producción y los ingresos del Estado en los años venideros. El costo para Washington En 2003, secretario de Dedensa, Donald Rumsfeld, anunció que el costo económico de acabar con Sadam Hussein estaría entre los 50 mil y 60 mil millones de dólares. Cinco años después, el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, decidió analizar el verdadero precio de la guerra. El resultado fue el libro “The Trillion Dollar War”, cuya principal conclusión es que el coste alcanzará finalmente los tres billones de dólares, porque engloba en sus presupuestos todos los gastos que genera la ocupación, de la atención sanitaria y las pensiones de incapacidad de alrededor de 30 mil lisiados, y viudedad de militares y familiares. 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