Sábado, 18 de Enero 2020
Internacional | En el período de exilio en México, mantuvo una red de contactos con importantes figuras de la oposición al régimen de Pinochet

Hortensia Bussi, gran apoyo de Allende en temas de la mujer

Sus dos principales labores fueron desarrollar el Comité de Navidad y presidir el COSEMA, institución sucesora del CEMA del gobierno de Eduardo Frei Montalva

Por: SUN

SANTIAGO DE CHILE. La esposa de Salvador Allende, Horetensia Bussi Soto, nació el 22 de julio de 1914 en Valparaíso, su padre era el oficial de la marina mercante, Ciro Bussi, y su madre murió cuando aún era una niña.

La tarde del 25 de enero de 1939 -cuando un terremoto afectó a la ciudad de Chillán- conoció a Salvador Allende en Santiago. Él iba arrancando del edificio de la masonería cuando se topó con ella, que venía saliendo del cine Santa Lucía. Allí se cruzaron con un amigo en común quién finalmente los presentó.

Se casó con Allende el 17 de marzo de 1940 y tuvieron tres hijas: Carmen Paz (educadora); Beatriz (doctora); e Isabel (socióloga y actual diputada). Ese mismo año Hortensia Bussi pierde un hijo de seis meses de gestación.

Cuando su marido fue electo presidente, asumió el rol de primera dama, y se dedicó al Comité de Navidad y presidir el Cosema, institución sucesora del CEMA, organismo dedicado a otorgar oportunidades y perfeccionamiento a la mujer.

En el período de exilio en México, mantuvo una red de contactos con importantes figuras de la oposición al régimen de Pinochet, mediante mensajes escritos que lograba internar al país, a través de sistemas de correo no tradicionales y bajo el seudónimo de Flor García.

En el año 1977, Hortensia recibió otro duro golpe en su vida, su hija Beatriz muere trágicamente en La Habana.

En marzo de 1990 se radicó definitivamente en Chile y se caracterizó por tener una vida de bajo perfil. Pese a sus problemas de salud, se levantaba a las seis de la mañana, leía los diarios, y luego realizaba ejercicios recomendados por el kinesiólogo.

En sus últimos años sufrió de escoliosis, osteoporosis y glaucoma, sin embargo, su ánimo nunca decayó y se rehusó a usar silla de ruedas.

Le gustaba invitar a gente a almorzar, leer revistas en francés, ver programas políticos y escuchar tangos y boleros. De hecho, los sábados llegaban más de 20 personas, entre amigos y familiares a visitarla.

A las 13:45 horas de esta tarde, y a los 94 años de edad, falleció en su domicilio, en compañía de una de sus hijas, la diputada Isabel Allende.

 

Temas

Lee También