Jueves, 09 de Octubre 2025
Internacional | Buscan convocar a un referéndum de autodeterminación el 9 de noviembre

Cataluña levanta torres humanas por el derecho a votar

El presidente regional busca convocar a un referéndum de autodeterminación el 9 de noviembre

Por: AFP

BARCELONA, ESPAÑA (08/JUN/2014).- Acompañados por una pegadiza melodía  tradicional y rodeados de numerosas banderas independentistas, decenas de  torres humanas se levantaron simultáneamente este domingo en Cataluña e  importantes ciudades europeas para reclamar el derecho de autodeterminación  para esta región del noreste de España.

Con la espectacular fachada del templo de la Sagrada Familia del modernista  Antoni Gaudí de fondo, el grupo de "castells" (castillos) de este barrio de  Barcelona se apiñaba ante centenares de espectadores entre independentistas y  turistas para levantar a las una torre humana de siete pisos.

Declarados patrimonio inmaterial de la humanidad por la Unesco en 2010,  esta tradición con dos siglos de historia se ha convertido en el máximo  exponente de la cultura catalana y en un instrumento para defender la  celebración de un referéndum de autodeterminación que el presidente regional  Artur Mas quiere convocar el 9 de noviembre aunque Madrid pretende impedirlo.

"Los castillos simbolizan el momento político que vivimos. Hay mucha gente  apretando para levantar torres que antes parecían imposibles, como la  independencia, y ahora ya no", explicaba Muriel Casals, presidenta de  Omnium, asociación de defensa de la cultura catalana.

Bajo el lema "Los catalanes queremos votar, torres humanas por la  democracia", Omnium consiguió reunir a más de cinco mil personas de 71 grupos de  castells que levantaron simultáneamente estas torres en ciudades como  Barcelona, París, Berlín, Londres, Bruselas, Lisboa, Ginebra, Roma, Santiago de  Chile o Montreal, además de en una cuarentena de municipios catalanes.

"Tenemos muchas ganas de poder votar y queremos que Europa lo sepa", afirmó  Marga Tarragó, una funcionaria de 53 años que forma parte del grupo de  "castells" del barrio barcelonés de la Sagrada Familia.

Justo a las 12 del mediodía, espoleados por aplausos y gritos de  independencia, sus integrantes, vestidos con camisa verde, pantalón blanco y  una faja negra en la cintura, empezaron a trepar, colocándose unos encima de  los hombros de los otros hasta levantar una torre de siete pisos coronada por  una pequeña niña protegida por un casco.

La estampa se reproducía simultáneamente en el Puente de la Torre de  Londres, ante la Torre Eiffel de París, en la Grand-Place de Bruselas o en la  Alexanderplatz de Berlín, donde tuvieron el apoyo del entrenador de futbol del  Bayern de Munich Pep Guardiola.
 
Cultura propia y participativa
 

"Ha sido espectacular. Somos una sociedad muy activa y lo hemos demostrado  una vez más", dijo Pere Tiana, portavoz de los castells "Minyons de Terrassa"  que también se sumaron a la iniciativa ante la sede del gobierno catalán en  Barcelona.

"Los castells y la cultura catalana en general siempre han tenido un fuerte  carácter participativo. No es nada elitista, todo el mundo puede participar en  ella y esto es lo que la hace tan fuerte", añadió.

Los castells viven actualmente su máximo esplendor con casi un centenar de  grupos, 11 mil  miembros en activo y espectaculares construcciones de hasta diez  pisos que amenizan las fiestas populares de los pueblos catalanes, muy  diferentes a las celebradas en el resto de España.

Las corridas de toros, prohibidas en Cataluña, ceden el protagonismo en  esta región a tradiciones como las sardanas o el baile de bastones -- danzas  típicas de la región -- o los "correfocs", en los que unas personas disfrazadas  de diablos corren, bailan y saltan por las calles entre fuegos artificiales.

Coincidiendo con el creciente independentismo de esta región de 7.5  millones de habitantes, la cultura tradicional empieza a jugar un papel  político en Cataluña.

"Antes las entidades culturales mantenían una postura apolítica y ahora su  gran mayoría se han posicionado por el derecho a decidir", explicó Lluís Puig,  director general de cultura popular del gobierno catalán.

Durante la gran cadena humana independentista organizada el pasado 11 de  septiembre, numerosas asociaciones culturales se sumaron en masa a los más de  400 km de recorrido que en algunos tramos se convirtió en una buena muestra del  folclore catalán.

"Somos diferentes, ni mejores ni peores, diferentes. Pero el gobierno  español nunca lo ha querido entender. Por eso ahora nos queremos ir", aseveró  ante el castillo de la Sagrada Familia María García, una jubilada catalana que  junto a su marido, ondeaba una gran bandera independentista.

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