GINEBRA, SUIZA (20/FEB/2017).- Las esperanzas de que la tregua en vigor desde finales de diciembre en Siria abriría las puertas a la ayuda humanitaria para 4.7 millones de personas en zonas de difícil acceso y sitiadas se ha esfumado con el paso de las semanas, pese al inminente inicio de nuevas negociaciones de paz en Ginebra.Desde el pasado 30 de diciembre, cuando se pacto el último alto el fuego, la entrada de alimentos y otros artículos vitales ha ido disminuyendo.De los 13.5 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria en Siria, cuatro millones de civiles se encuentran en áreas pobladas a las que es muy difícil acceder por razones de seguridad y obstáculos burocráticos.Además, 650 mil civiles están cercados militarmente y aunque la ONU pide cada mes a las autoridades permiso para aportarles ayuda, incluso cuando obtiene respuestas positivas los suministros no llegan a su destino por barreras de último minuto.El resto de la población afectada por la guerra civil, que el próximo mes cumplirá seis años, recibe ayuda a través de canales gubernamentales o de ONG locales a las que se permite trabajar en zonas donde la intensidad del conflicto es menor."A pesar del alto porcentaje de autorizaciones de principio, sólo uno o dos convoyes han llegado a su destino en cada uno de los últimos tres meses", según datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Ayuda Humanitaria.Si en diciembre se pidió autorización para cubrir las necesidades más básicas de 930 mik personas, sólo se consiguió permiso para un convoy con cargamento para seis mil, mientras que en enero igualmente se pudo concretar sólo un convoy -solicitado desde noviembre- con ayuda para 40 mil personas.Esto implica que la ONU y las organizaciones con las que colabora en el terreno llegan últimamente a menos del 1 % de la gente que pretende asistir, un resultado que difiere fuertemente de la mejora en el acceso humanitario que se consiguió entre enero y septiembre del año pasado.Desde que los países que tienen influencia en el conflicto sirio formaron un grupo de trabajo -copresidido por Rusia y Estados Unidos- para mejorar las condiciones humanitarias dentro de Siria, el acceso aumentó a niveles sin precedentes desde el inicio del conflicto hasta septiembre de 2016.En los primeros nueve meses del año pasado, 1.25 millones recibieron ayuda en áreas de difícil acceso o militarmente cercadas, frente a 487 mil en todo 2015.Sin embargo, fuentes de la ONU confirmaron que los obstáculos para el acceso a través de las líneas de combate han resurgido, con lo que se ha retornado a los niveles de hace dos años.Una de las razones, según explicaron- es que si en teoría la obtención de las autorizaciones por parte del Gobierno sirio consiste en un proceso de dos pasos, en la realidad se requieren diez.Un conductor llevando ayuda humanitaria sin la carta "de facilitación" emitida por las autoridades de Damasco puede ser abatido en el primer control militar de su ruta.La ciudad de Alepo, cuyo control en la parte oriental fue recuperado por las fuerzas gubernamentales en diciembre, Deir-el-Zur, el área rural de Damasco y Al Raqa, son los cuatro centros poblados donde la ONU considera que las necesidades son más críticas.En la parte occidental de Alepo se intenta atender a más de 50 mil desplazados de la sección oriental, mientras que en esta última hay 81 mil personas registradas para recibir ayuda, al tiempo que cientos de miles de personas carecen de agua porque la fuente de suministro está bajo control del Estado Islámico.El grupo yihadista controla Deir al Zur y Al Raqa, donde se estima que 93 mil y 40 mil personas, respectivamente, están en una necesidad extrema de ayuda exterior.La última localidad identificada como prioritaria es Wadi Barada, al noroeste de Damasco, área donde se han concentrado los combates después del acuerdo de cese de hostilidades temporal acordado entre la oposición armada y el Gobierno, con el patrocinio de Rusia.