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Viernes, 15 de Diciembre 2017
Entretenimiento | Estos directores de cine tienen sus propios musos

Russell Crowe y Ridley Scott renuevan la lista de musos del séptimo arte

El director de Alien (1979) revitalizó su carrera proverbialmente irregular al encontrarse con el actor australiano, a quien convirtió en 2000 en un Gladiador

ROMA, ITALIA.- Bien sabida es la importancia de las musas (en femenino) para el artista pero, en el cine, han sido muchos los intérpretes masculinos, desde Cary Grant a Klaus Kinski, que han brillado por su sinergia con un director, como vuelve a suceder entre Russell Crowe y Ridley Scott en "Body of Lies".

El director de "Alien" (1979) revitalizó su carrera proverbialmente irregular al encontrarse con el actor australiano, a quien convirtió en 2000 en un "Gladiator" con Oscar, en un broker entre viñedos en "A Good Year" (2006) y en un policía en "American Gangster" (2007).

Ahora, Crowe, con veinticinco kilos de más, comparte cartel en "Body of Lies" con Leonardo DiCaprio, un actor que debe a un director, Martin Scorsese, el resurgir de su carrera, sobresaturada su imagen tras "Titanic" (1997).

El realizador de "Goodfellas" (1990) escribe para él un papel bombón cada dos años, comenzando por "Gangs of New York" (2002), convirtiéndole en Howard Hughes en "The Aviator" (2004) y haciéndole protagonista de "The Departed" (2006).

DiCaprio -que tiene en postproducción "Shutter Island", también de Scorsese- es, entonces, el heredero natural de Robert De Niro, otrora actor fetiche del director neoyorquino en ocho filmes. El testigo se lo dará oficialmente "The Rise of Theodor Roosevelt", que reunirá próximamente a los tres.

Estas alianzas amistosas contrastan con el infierno vivido en el rodaje de las cinco películas que compartieron los alemanes Werner Herzog y Klaus Kinski, director y actor cuya desquiciada dinámica se traducía en títulos imperecederos como "Aguirre, der Zorn Gottes" (1972) y "Fitzcarraldo" (1982).

"A cada cana que tengo en mi cabeza la llamo Kinski", diría Herzog, quien en "Mein liebster Feind: Klaus Kinski" rindió homenaje póstumo al actor. "Nos respetábamos, incluso cuando queríamos matarnos el uno al otro", aseguraba.

Más civilizadas eran las relaciones en Suecia entre Ingmar Bergman y Max Von Sydow -once películas -; en Italia entre Marcello Mastroianni y Federico Fellini -siete- y Luchino Visconti y Helmut Berger -cuatro, pero sobre todo una tormentosa relación sentimental-; en Portugal Manoel de Oliveira y Luis Miguel Cintra -dieciocho-, y en Japón entre Yasujiro Ozu y Chisu Ryu -treinta y dos-.

Alfred Hitchcock, por su parte, aunque destacó por su propensión a las rubias, dividió sus obsesiones entre dos actores: Cary Grant -el único actor que había amado en su vida, confesó- encarnaba su frustración como seductor y su humor más sofisticado en "To Catch a Thief" (1955) y "North by Nothwest" (1959).

Con él rodó cuatro películas, al igual que con James Stewart, que era el emblema de la tensión psicológica del hombre de moral impecable en "Rear Window" (1954) y "Vertigo" (1958), entre otras, aunque Hitchcock le culpó del fracaso comercial de ésta última y no volvieron a trabajar juntos.

Stewart había sido previamente sinónimo de fe en la democracia por su colaboración con Frank Capra, que le hizo enormemente popular con "Mr. Smith Goes to Washington" (1939) y, especialmente, "It's a Wonderful Life" (1946). En su madurez, el actor se consagró, en cambio, al western, y rodó ocho películas con Anthony Mann.

El maestro del género, John Ford, creó él solo una estrella, John Wayne, que protagonizó quince películas suyas, entre las que se encontraban "Stagecoach" (1939) y "The Searchers" (1956).

Otro género, el negro, tuvo como padres a John Huston y Humphrey Bogart quienes, en 1941, inauguraban una combinación mágica con "The Maltese Falcon", y prosiguieron regalando al cine hasta seis películas, entre ellas "The Treasure of the Sierra Madre" (1948) -Oscar para Huston- y "The African Queen" (1951) -Oscar para Bogart-.

Más luminoso fue el tándem Jack Lemmon-Billy Wilder que, aunque siempre cómico en sus siete filmes juntos, recorría registros más caricaturescos en "Some Like it Hot" (1959) y más amargos en "The Apartment" (1960).

Johnny Depp y Tim Burton, sin embargo, brillan por su versatilidad: el actor llena de prestigio su filmografía con el poliédrico universo personal del director, mientras sus arcas se nutres de sus "Pirates of the Caribbean".

Tras siete películas, entre ellas clásicos modernos como "Edward Scissorhands" (1990) y "Ed Wood" (1994), y con "Alice in Wonderland" en la recámara, Depp reconoce: "Si quiere que practique sexo con un oso hormiguero en su próxima película, lo haré".

Finalmente, en el cine hispanoparlante, existieron antológicas colaboraciones como las de Luis Buñuel y Fernando Rey -en España con "Viridiana" (1961) y "Tristana" (1970) y en Francia con "Le discret charme de la bourgeoisie" (1972) y "Cet obscure objet du désir" (1977)- o la presencia inamovible de Antonio Banderas en la etapa inicial -cinco películas- de Pedro Almodóvar.

El cine argentino, además, vivió algunas de sus cumbres con la unión del cineasta Adolfo Aristaráin y el actor Federico Luppi, que forjó siete títulos, entre ellos "Un lugar en el mundo" (1991) y "Martín (Hache)" (1996).

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